El Ministerio de Salud de la Nación activó una alerta epidemiológica en Argentina. La medida surgió tras la confirmación de cuatro ciudadanos uruguayos con sarampión que recorrieron el país sin estar vacunados.
La familia infectada, compuesta por tres adultos y un niño, se desplazó por la Ciudad de Buenos Aires y siete provincias entre el 14 y el 16 de noviembre. Ingresaron al país desde Bolivia.
Mientras cursaban la enfermedad, realizaron un extenso itinerario, lo que encendió las alarmas. La cartera sanitaria busca identificar rápidamente a quienes pudieron haber estado expuestos en los diversos trayectos y reforzar la vigilancia de la enfermedad.
Argentina mantiene el estatus de eliminación del sarampión desde el año 2000. No obstante, los brotes vinculados a personas no vacunadas y a viajeros internacionales se volvieron más frecuentes en la región. Hasta la semana epidemiológica 26 de 2025, el país ya registró 35 casos confirmados.
El sarampión ocupa el podio de los virus con mayor capacidad de transmisión. Se trata de una enfermedad viral exantemática que afecta a todas las edades, pero su peligrosidad aumenta en niños pequeños y personas con defensas bajas.
Unicef señaló que, por cada persona que tiene sarampión, entre 12 y 18 personas más se infectan. Esta capacidad de diseminación supera a la de la mayoría de los agentes infecciosos conocidos, siendo unas 12 veces más contagioso que la gripe y el doble que el COVID-19 y la varicela.
Cómo se propaga el virus silenciosamente
El virus del sarampión reside en las mucosidades de la nariz y la garganta de las personas infectadas. Las partículas virales se lanzan al aire cuando la persona tose, estornuda o respira.
Estas partículas pueden permanecer en el aire o en superficies hasta dos horas, lo que significa que el contagio no requiere contacto directo. Incluso es posible contraer la enfermedad al tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la boca, nariz u ojos, explicó el doctor Peter Hotez.
Las personas infectadas transmiten el virus desde cuatro días antes de la aparición del exantema hasta cuatro días después. Esta «ventana de transmisión silenciosa» dificulta el control en entornos con baja vacunación o alta circulación de viajeros.
Alerta: reconozca los síntomas del sarampión
Los primeros signos de la infección suelen confundirse con una infección respiratoria común o un resfriado. El virus ingresa por las vías aéreas y provoca fiebre alta, tos seca, congestión nasal y conjuntivitis. Estos síntomas aparecen entre una y dos semanas después del contacto.
La fase siguiente incluye la erupción cutánea clásica. El sarpullido consiste en manchas rojas que comienzan en la cara (cerca de la línea del cabello) y avanzan hacia el cuello, el tronco y las extremidades.
Otra señal típica es la presencia de las manchas de Koplik, que son pequeñas lesiones blancas en la mucosa bucal. El sarpullido puede durar hasta siete días y luego disminuye progresivamente.
La única defensa: la vacuna triple viral
La prevención depende casi por completo de la vacunación. La vacuna triple viral, incluida en el Calendario Nacional, reduce en un 95% la posibilidad de desarrollar la enfermedad.
Los especialistas enfatizan que ningún país mantiene la eliminación del virus sin coberturas superiores al 95% en la población infantil. La baja cobertura de vacunación infantil en el AMBA ya obligó a lanzar una campaña extraordinaria dirigida a más de 620.000 niños.
Todas las personas desde el año de vida deben contar con el esquema completo de vacunación contra sarampión y rubéola (dos dosis de vacuna triple viral). Quienes no completan el esquema son los más expuestos.
