Santiago.-El candidato presidencial del Partido revolucionario Moderno, Luis Abinader advirtió que el gran problema de la economía dominicana es que el actual modelo de crecimiento genera inaceptables niveles de desigualdad, exclusión social y pobreza.
Dijo que por más esfuerzo y por más recursos que el gobierno derrocha en propaganda y publicidad para explicar los resultados de su gestión, no se puede ocultar el fracaso de la política económica aplicada por el Presidente Danilo Medina.
Durante un encuentro auspiciado por la Federación de Cámaras indicó que este fracaso tiene su expresión más notable en el debilitamiento del aparato productivo nacional, la reducción de la competitividad del país, exportaciones de poco valor agregado.
Asimismo, en el masivo endeudamiento público, gasto social bajo e ineficiente, con marcado enfoque clientelista electoral, políticas públicas que refuerzan a los sectores que generan pocos empleos y fomentan la informalidad y la existencia de bajos salarios, dado que este es el precio de ajuste de la economía.
Abinader entiende que la combinación de estas circunstancias ha generado un deterioro progresivo del bienestar de la gente y una mayor desigualdad en nuestra sociedad.
“No es casual que pese al crecimiento registrado por nuestro país en los últimos años, apenas el 1.8% de la población mejoró su situación frente a un 41.4% en América Latina, a pesar de que la región creció sólo a la mitad del crecimiento dominicano, según estudios del Banco Mundial. Es decir, la prosperidad lograda por el esfuerzo de todos simplemente no fue distribuida de manera equitativa”, apuntó.
Al ofrecer explicaciones de su programa de Gobierno, dijo que es una apuesta a un cambio de modelo caracterizado por un Estado moderno, eficiente y transparente, compuesto por instituciones capaces de garantizar, en igualdad de condiciones y oportunidades, los derechos de los individuos y las empresas.
Para lograr ese objetivo y cambiar el modelo nos hemos propuestos cuatro ejes.
El primer eje consiste en fortalecer la democracia, el Estado de Derecho y la institucionalidad del país.
Nuestro sistema económico no funciona para la gente porque una élite partidaria ejerce el poder político a su antojo, destruyendo la institucionalidad y fomentando la corrupción.
Para cambiar esa realidad necesitamos instituciones que garanticen una verdadera independencia de los poderes del Estado de manera que exista capacidad de vigilancia entre ellos.
Dijo se hace necesaria una reforma del sistema político que garantice la equidad y transparencia en el ejercicio de la democracia, de forma que los funcionarios no puedan usar impunemente los recursos públicos para la compra de conciencias.
