Casa de Campo, La Romana-. Benjamín Oglivie no pudo contener las lágrimas y sus palabras definitivamente fueron escasas. El panameño será uno de las luminarias que serán exaltados mañana al Salón de la Fama del Béisbol Latino y todavía ayer no se lo podía creer.
“Cuando el presidente (Roberto Weill) me llamó para decirme esto, no supe que decir, no sabía qué hacer”, dijo ayer con voz entrecortadas el expelotero de los Cerveceros de Milwaukee en las Grandes Ligas.
“Mi corazón está muy acelerado en estos momentos, esto es algo importante en mi vida”, apuntó Oglivie durante un conversatorio sobre béisbol entre los futuros inmortales latinos y algunos invitados, también leyendas del juego.
Oglivie bateó .273, con 235 cuadrangulares y 901 carreras remolcadas en su carrera de 16 temporadas en Grandes Ligas con Boston, Detroit y Milwaukee.
Felipe Alou, quien sirvió de moderador en la actividad, recordó que el estilo de batear de los peloteros latinos en los años ‘60 y ‘70 era raro y feo, pero muy efectivo.
“Había gente que no bateaba bonito y Oglivie era uno de ellos. Él bajaba el bate demasiado”, recordó sobre el canalero. “Pero así llegó a dar 41 cuadrangulares en una ocasión. De que bateaba, bateaba”.
En la temporada de 1980 lideró la Liga Americana con esa cantidad de vuelacercas y agregó 118 remolcadas para los Cerveceros, una actuación que le hizo merecedor de un Bate de Plata.
Oglivie, el dominicano Tony Peña, los boricuas Bernie Williams y Luis Tite Arroyo, el venezolano Jesús (Manny) Trillo, el cubano Tony Oliva, el mexicano Aurelio Rodríguez, el exgerente general de los Azulejos de Toronto y de los Filis de Filadelfia, Pat Gillick, y el expresidente de los Tigres del Licey, Ernesto (Monchin) Pichardo serán los inmortalizados en el tercer ceremonial, a efectuarse mañana en el anfiteatro de Altos de Chavón, según anunció Roberto Weill, presidente y fundador del Salón de la Fama del Béisbol Latino.
