Carta de Toussaint al presidente Adams

Esta carta de Toussaint a John Adams, quien era entonces presidente del Senado de los Estados Unidos de Norteamérica, y luego presidente del mismo país. Hasta el inicio de la rebelión de los esclavos de la colonia de Saint Domingue, era Estados…

Esta carta de Toussaint a John Adams, quien era entonces presidente del Senado de los Estados Unidos de Norteamérica, y luego presidente del mismo país. Hasta el inicio de la rebelión de los esclavos de la colonia de Saint Domingue, era Estados Unidos el principal cliente y el principal suplidor. Dejó de serlo por decisión unilateral de la nación continental. En esta carta, el Toussaint triunfante propone a John Adams restituir el comercio bilateral:

TOUSSAINT LOUVERTURE,
General en jefe de la Armada de Saint
Domingue.
Al Señor Adams, Presidente del Congreso de los Estados Unidos de América.
Señor Presidente:

Es con la más grande sorpresa y la pena más sensible que veo las naves de vuestra nación abandonar, desde hace algún tiempo, los puertos de St. Domingue; renunciar por ello a toda especie de relaciones comerciales con nosotros y que se nos lleve a no poder tener por intercambio con nuestras ricas producciones, las materias primas y comestibles del continente.

No conozco, ni siquiera busco penetrar en los motivos de los ciudadanos de los Estados Unidos a este enfriamiento para con las colonias francesas, me limito únicamente a conciliar con usted sobre los medios apropiados para restablecer la navegación y lograr el arribo a nuestros puertos del pabellón americano.

Si las intenciones del Congreso o las suyas propias fueren las de cambiar cualquiera cosa o las disposiciones que pudieren tomarse en ese sentido, y que ignoro; si se trata de hacer respetar la neutralidad y de mantener la buena armonía que a diario existe entre la República francesa y los Estados Unidos; si se trata de lograr la ejecución de tratados entre las dos repúblicas, puede usted estar seguro, señor, que los americanos encontraron, en los puertos de la República en St. Domingue, protección y seguridad; que el pabellón de los Estados Unidos será siempre respetado como el de una potencia amiga y aliada de Francia; que serán dadas órdenes de protección a nuestros corsarios en sus cruceros; que yo facilitaré por todos los medios en mi poder, su pronto retorno a su patria y que serán exactamente pagados los cargamentos que nos han aportado.

Si la promesa que hago a usted, señor, de proteger los navíos de su nación de visita a los puertos de la República Francesa en esta colonia, tuviera como efecto la decisión de regresar ahora a nuestros puertos, me felicitaría por haber contribuido y haber restablecido entre el continente y la colonia de Saint Domingue unas relaciones que no debieron ser suspendidas ni por tan solo un instante.

Reciba la seguridad de mi perfecta consideración
Toussaint Louverture.

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