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Constante búsqueda

Esta semana, por primera vez, les traigo un tema que escribí y fue publicado en el 2009, pero dadas las experiencias vividas en los últimos…

Esta semana, por primera vez, les traigo un tema que escribí y fue publicado en el 2009, pero dadas las experiencias vividas en los últimos días con pacientes con manifestaciones de tipo psicosomáticas, especialmente jóvenes, considero será de gran provecho para muchos.

En nuestra sociedad, el dinero es la raíz principal de la mayoría de nuestros males, empezando por los problemas generados dentro del marco familiar, en el cual ocasiona grandes conflictos entre sus miembros.

Paradójicamente, entre el pobre, que nunca tiene suficiente, y el rico, que desea tener más, hay un elemento en común: ambos dedican todo su afán en busca del mismo.

Quiero enfatizar la forma que usamos la mayor parte de nuestro tiempo, tratando en el día a día, y dado el alto costo de la vida, buscar cada vez más la manera de aumentar los ingresos.

Especialmente entre los jóvenes, los cuales quieren todo “microondas” y viven, desgraciadamente, sumergidos en una búsqueda constante de dinero, sin tomar oxigeno, “para ser alguien”; razón por la cual los mismos nunca están conformes en el trabajo que realizan, todos quieren hacer “negocios”, y pareciere como si ellos mantuvieran una competencia de pulso permanentemente, de tal forma que es alarmante la cifra de enfermedades gástricas y trastornos cardiovasculares, inclusive muerte súbita de infarto cardíaco en jóvenes menores de treinta años.

Es necesario llevar a reflexión que las verdaderas cosas no se obtienen con dinero, por ejemplo: un amigo, ¿puedes comprarlo con dinero?, al contrario, como dice una frase: “un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que nadie la llame”; sin embargo, una de las luchas de nuestra sociedad consiste en adquirir bienes para ganar amigos.

Tuve la experiencia a raíz de la enfermedad de un millonario muy cercano a mí, el cual, con todo su dinero, no pudo, no solo recobrar su salud. Recuerdo que este mandó a diseñar su último carro (que no pudo ni ver), el cual me sirvió, con mucho dolor, para ir a su funeral ¿Vale la pena hacer cosas, por dinero?.l

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