Hermanas Martínez brillan en el voleibol

    Bráyelin y Jineiry Martínez son dos hermanas apasionadas por el voleibol, no así con el baloncesto, como en su momento sucedió con su tío Soterio Ramírez, en la actualidad con su primo Jack Michael y su hermano Bryant, que en un momento pertenecía a los Piratas de Pittsburgh, y que ahora también practica el deporte del aro y el balón.

    Bráyelin ya ha paseado su talento con las selecciones femeninas de voleibol de mayores y sub-20, esta última de la que actualmente es miembro Jineiry. “Me siento muy orgullosa de mi familia, en especial de mi hermana”, relata Jineiry. “Ambas nos hemos destacado mucho en el voleibol, así como ha sucedido con ellos en el baloncesto. Me enamoré del voleibol desde pequeña y es mi pasión. A mí nunca me gustó el baloncesto”, agrega.

    Jineiry sostiene que el apoyo recibido por Bráyelin la motiva a seguir creciendo y en un futuro no lejano, ser igual que ella y ser parte de las “Reinas del Caribe”.
    “Mi hermana me inspiró a jugar voleibol. Ella siempre ha sido un ejemplo para mí. Me siento súper orgullosa de contar con una hermana como ella. Quiero ser como ella”, sostiene la menor de las hermanas Martínez, quien sostuvo que tanto ella como Bráyelin nunca fueron inducidas a tomar un balón del basket para que incursionaran en este deporte.

    De su lado, Bráyelin no esconde su satisfacción de saber que tiene en su hermana un relevo en el voleibol y que uno de sus sueños es poder jugar en la selección de mayores junto a ella. “Compartimos mucho, en especial en la casa”, cuenta Bráyelin. “Me gusta mucho su actitud, es una excelente jugadora, no porque sea mi hermana. Hay mucha entrega entre nosotras dos. Una muestra es que entrenamos juntas, siempre estamos atentas a lo que hacemos. También si hacemos algo mal en la cancha, en la casa nos corregimos para que no vuela a suceder”, agrega.

    En el Norceca Sub-20, celebrado el año pasado en Guatemala, las hermanas Martínez formaron parte de la selección nacional que conquistó la medalla de bronce, al imponerse ante México en tres sets. “Siempre me propuse que quería ser una estrella más dentro de la familia y qué mejor vía que el voleibol. Los Juegos Panamericanos de 2003, fue la partida para lograr ese objetivo. A partir de ahí me quedé enamorada de ese deporte. Desde ese entonces me visualicé una buena jugadora”, expresa Bráyelin, quien tiene como plato favorito el “locrio de chuleta”. Ambas son amantes de la música, en especial del pop, así como de la cultura japonesa.

    Una gran aliada

    Las hermanas Martínez no están solas en el voleibol. Su madre, Agripina Martínez (jefa de la selección sub 20), es su principal aliada en la carrera de sus hijas, en especial para Jineiry, con quien comparte en cada partido de la Copa Panamericana. “No es fácil tener el rol de madre y jefa de equipo a la misma vez”, sostiene la señora Agripina. “Es gratificante ver cómo tus hijas van subiendo en un deporte que aman, que les gusta, pero sobre todo estar al lado de ellas compartiendo esos hermosos momentos. Me siento muy orgullosa de ellas dos”, agregó.

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