Admito que en mi condición resulta muy cómodo criticar los infames repartos de alimentos con fines políticos que se realizan en el país, porque gracias a Dios no necesito acudir a ellos. Las recientes escenas del video mostrado por Acento del reparto realizado por el expresidente Leonel Fernández en Santiago, demuestran su desprecio por la dignidad del pueblo dominicano y la forma abominable con que suele valerse con fines políticos del hambre y las necesidades del país que gobernó sin límites morales. Para total desgracia nacional esta práctica no es solo suya.
Pero las escenas de ese y otros repartos con iguales propósitos producen indignación al más indiferente. En el caso citado, el señor Fernández se muestra en toda su pequeñez entregando con sus propias manos, como solía hacerlo cuando ejercía la Presidencia, cajas con pequeñas raciones de alimentos que apenas bastan para saciar las necesidades de un solo día. En el video podía verse cómo sus ayudantes lanzaban las cajas para que la multitud se peleara por ellas.
Por su parte, el gobierno debería evitar que ese tipo de actividad se haga con fines políticos y hacerlo dentro de la dignidad y el respeto que toda persona merece. De otra manera, esta odiosa expresión de caridad pública seguirá proyectando la imagen de degradación y humillación a que se obliga a los pobres, cuando a la espera de una caja con migajas deben esperar horas bajo el sol y la lluvia, exponiéndose a empujones y atropellos por parte de los responsables de velar por el orden público.
Acento hizo un gran servicio al mostrar estas escenas dolorosas que mueven a una profunda reflexión sobre el nivel de miseria y necesidad que existe en nuestro país y lamento que otros medios no resalten lo que en esos repartos sucede, limitándose a presentarlos como actos de solidaridad de políticos y partidos.
