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Moderación

Hoy es la víspera de la celebración de la Natividad de Jesús. Es una fiesta cristiana fundada en el amor, en la unidad, en la confraternidad.

Moderación

Prudencia, que es bien cercana de la moderación, pero más abarcadora, es la recomendación para estos tiempos. En eso concuerdan todos los mensajes a propósito del largo feriado por efecto de la Semana Santa.

Hoy es la víspera de la celebración de la Natividad de Jesús. Es una fiesta cristiana fundada en el amor, en la unidad, en la confraternidad. El núcleo esencial donde se materializan esos sentimientos es la familia.

Por eso las familias se esfuerzan en juntarse en estos días, especialmente durante esta noche, que es tradicionalmente conocida en el mundo cristiano como la Nochebuena, momento culminante en que los parientes o amigos se encuentran para expresarse los afectos debidos.

Generalmente, en la cena vienen los brindis, y modernamente muchas personas prolongan ese momento más allá del centro escogido para el encuentro familiar y terminan en festejos excesivos.

La mayoría de los pastores y líderes lo que recomiendan en estos días es la moderación, porque a veces las celebraciones arrastran riesgos, precisamente a causa de los excesos.

No es raro que los tiempos de Navidad cambien de tono. El más alto nivel de alegría puede tornarse en dolor. Lo recomendable es no excederse, aunque se esté en pleno ambiente festivo.

Lo ideal es que si bien se comparte, sea precisamente dentro del espíritu con que están impregnadas estas fiestas, que necesariamente sugieren un tono sosegado, de alegría razonable.

Es decir, no perder lo que es el sentido del justo equilibrio.

Desde esa perspectiva, acompañamos a los dominicanos en las celebraciones. Que se disfruten estos días y el fin de año en paz, evitando las situaciones riesgosas que nos asechan.

El mensaje del presidente de la República, Danilo Medina, concuerda perfectamente con este parecer, parte del cual compartimos a continuación:

“Deseamos, profundamente, que la alegría se manifieste en el verdadero espíritu de la Navidad, sin excesos, sin violencia, sin derroches innecesarios; pero sí con la prudencia capaz de evitar cualquier peligro que pueda amenazar la vida de las personas”.

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Prudencia, que es bien cercana de la moderación, pero más abarcadora, es la recomendación para estos tiempos. En eso concuerdan todos los mensajes a propósito del largo feriado por efecto de la Semana Santa.Es la recomendación más sensata ante el hecho, la realidad de que la Semana Santa, si bien induce a muchas personas a estar tranquilas, en reflexión, buscando la paz con el Señor, entre los suyos, otras personas no se acogen a ese temperamento y convierten esos días en un bacanal.

Y usualmente, ese enfoque festivo se sale de canal, y termina como tragedia. Los estudios sobre la incidencia de la ingesta de alcohol en los accidentes de tránsito arrojan unos resultados dramáticos. Al menos el 72 por ciento de los involucrados en el desenlace de los mismos había consumido bebidas alcohólicas, con el agravante de que las principales víctimas son jóvenes con edades que oscilan entre los 14 y los 35 años de edad.

El impacto en el seno de las familias es devastador. El costo humano no hay manera de repararlo, y en los casos de sobrevivencia, las víctimas se convierten en una carga económica para la familia, con efectos desgarradores.

Cuando el accidentado es algún miembro de una familia de clase media baja, que a su vez es el proveedor, el efecto es demoledor para la economía del grupo. Desciende simple y llanamente a la indigencia.

Y pensar que más del 90% de las atenciones de las emergencias en los servicios sanitarios corren por cuenta del Estado. Representa alrededor del 2% del Producto Interno Bruto, algo más que la totalidad del presupuesto del Ministerio de Salud en un año.

Es decir, que la secuela de los accidentes es epidémica, desde todo punto de vista.

Siendo así, no hay que analizar demasiado para concluir en que lo más recomendable para estos días es estar tranquilo, prudentemente tranquilo, estado en el cual precisamente se facilita tanto la reflexión sobre nuestras vidas, viéndonos y proyectándonos hacia el porvenir, descubrir cómo podemos ser mejores.

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