Los organizadores de los Oscar tienen experiencia y objetos valiosos; el museo de Arte del Condado de Los Angeles (LACMA) sabe cómo dirigir un espacio para exposiciones de calidad internacional.
Aunque no hay una fecha específica, los organizadores del proyecto esperan que el museo, que se ubicará en el emblemático edificio de una tienda departamental de Los Angeles, la cual es actualmente uno de los terrenos del LACMA, pueda abrirse en unos tres o cinco años.
«Hay muchos museos dedicados al cine en todo el mundo. El número es cada vez mayor, pero no hay uno en Los Angeles, la capital mundial del cine», dijo Dawn Hudson, directora de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en una entrevista reciente con The Associated Press. «No hay uno que sea de la academia y esto parece un vacío, deberíamos ser los guías para tener el mejor museo del cine».
A lo largo de las décadas la academia ha acumulado una gran colección de objetos relacionados con las películas, incluyendo impresiones extrañas de los filmes, afiches y guiones. El material será conjuntado en una fundación para el museo del cine que incluirá exhibiciones permanentes e itinerantes.
Aunque no dieron cifras sobre los costos, los organizadores todavía necesitan obtener una gran cantidad de dinero para convertir la tienda departamental May Co. construida en 1939 y adquirida por el museo de arte en 1994. Sin embargo, el presidente de la academia Tom Sherak dijo que los encargados del proyecto tendrán el doble de espacio 27.870 metros cuadrados (300.000 pies cuadrados) en el edificio de May en comparación con los 13.377 metros cuadrados (144.000 pies cuadrados) que se habían contemplado en el otro terreno, además de que les costará menos de la mitad del dinero que si lo hubieran construido completamente.
También contarán con una pieza arquitectónica única, el estilo moderno del edifico incluye un enorme cilindro dorado en una de sus esquinas. El inmueble fue inaugurado el mismo año en el que fueron estrenadas «Lo que el viento se llevó» y «El Mago de Oz» y la academia quiere firmar un contrato a largo plazo para el edificio.
La academia pagó bastante dinero por el terreno, entre 45 y 50 millones de dólares, según reportes, cuando la burbuja inmobiliaria estaba en su máximo antes de estallar en 2008. Los precios de los terrenos se han desplomado desde entonces, pero la academia es la propietaria legal y no se arrepiente de haberlo adquirido, dijo Sherak.
