El poder del agua termal

Por Kirshe Piñeiro. Medico estético y antiaging. Directora médica de CLIMED. Recientemente se ha generado un buzz en torno a las aguas termales, y aunque desde tiempos remotos éstas han resultado de…

Por Kirshe Piñeiro. Medico estético y antiaging. Directora médica de CLIMED.

Recientemente se ha generado un buzz en torno a las aguas termales, y aunque desde tiempos remotos éstas han resultado de beneficio para la mujer, no es hasta hace unos cuantos años que laboratorios dermatológicos han decidido embotellarlas para llevar sus propiedades hasta nuestros hogares.

Los baños termales eran conocidos entre las personas que sufrían de la piel por sus propiedades curativas. Los clubes o destinos con los mismos eran frecuentados por pacientes con afecciones cutáneas como psoriasis, alergias, irritaciones o quemaduras.

De seguro te preguntarás, al igual que yo alguna vez, cómo esta agua puede lograr tanto. Las aguas termales provienen de manantiales ubicados en distintas localidades del mundo; dependiendo del lugar de procedencia tendrán mayores o menores niveles de minerales, que nacen tras una combinación de agua de lluvia fusionada con agua profunda de manantial, la cual posee propiedades que obtiene de sus rocas magmáticas o telúricas (tienen distintas temperaturas), que debido a la temperatura que mantienen pueden liberar más o menos minerales. Por ende, da a lugar a un agua que se denomina termal, absolutamente pura, profunda, libre de contaminantes y rica en propiedades.

Los minerales más habituales en la composición del agua termal son: el manganeso (hidratante y antioxidante ), el magnesio (estimulador de la renovación celular), el cobre (anti-inflamatorio y antiséptico), el selenio (tiene cualidades antioxidantes), el calcio (en combinación con el manganeso posee efectos cicatrizantes), el hierro (facilita la oxigenación celular), el zinc (además de regenerante es anti-inflamatorio y antibacteriano) y el dióxido de carbono (Co2), resultando un agua completamente terapéutica.

10 beneficios del agua termal

1. Alivia y calma irritaciones y picaduras.

2. Promueve una buena cicatrización.

3. Calma irritaciones infantiles por el pañal.

4. Ayuda a regenerar la piel luego del afeitado, depilación o procesos estéticos.

5. Apacigua las quemaduras solares.

6. Refuerza la defensa natural de la piel.

7. Hidrata el rostro.

8. Fija el maquillaje.

9. Contrarresta la rojez luego del ejercicio y refresca.

10. Evita el envejecimiento prematuro de la piel al contener antioxidantes.

El agua termal no tiene contraindicación alguna y es apta para todos, desde infantes hasta envejecientes. Nunca estará de más tener un producto como éste en nuestra casa o llevarlo cuando vamos de viaje. “En la actualidad, médicos dermatólogos sugieren el agua termal como un elemento imprescindible para el cuidado diario de la piel”, Kirshe Piñeiro.

 

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