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No conozco al señor Andrés L.  Mateo, Dios no me ha dado ese gran privilegio. Apenas he podido leer algunos de sus artículos y una que “otra Penélope”.

Eso es suficiente como para que me merezca la mayor de las admiraciones y, si algún defecto padece –seguro es humano-, asumiré tolerancia respecto de éste, pues su bien ganada reputación lo coloca muy por encima de mí.

Por tanto, quiero dejar claro que las cosas que aquí escribo no pretenden en modo alguno provocar respuesta del señor Mateo, ni mucho menos un debate, ya que, en tal situación, mi manifiesta incapacidad enervaría el escasísimo crédito intelectual que apenas poseo.

Sin embargo, en la edición del periódico Hoy de fecha 11/08/11, el intelectual Mateo se queja del desempeño que tienen algunos líderes de partidos minoritarios, dejando entrever que tanto ellos como los partidos que representan sobreviven en un estado de franco comensalismo político, pernicioso para la sociedad.

Haciendo acopio de las palabras del escritor, filósofo y poeta estadounidense Ralph Waldo Emerson (1803-1882): “Todo hombre es superior a mí en algo. En ese algo estoy dispuesto a aprender de él” –las cuales aspiro el señor Mateo haga suyas-, me permitiré decirle que las conjeturas y los juicios en los ámbitos políticos y sociológicos reclaman un temple distinto que las que se hacen en el plano literario, pues, en aquellas cuestiones se exige que el “juez” asuma cierta actitud de alteridad que quizá no sean precisas en el mundo literario, y esto así porque la sociedad y la política van permitiendo el desarrollo de los líderes e instituciones acordes y cónsonos con sus niveles de evolución o involución.

Por tanto, el hecho de que algunos partidos del sistema, para mantener en la coyuntura actual su vigencia y llenar su cometido de contribuir a la formación de gobiernos, de ser instrumentos de agregación de intereses –como es  la naturaleza de todos los demás- y de servir al país en la medida que les permitan los escasos espacios de poder que les son concedidos, procuren y hagan alianzas con los mayoritarios, no da derecho a nadie a despotricar de éstos ni sus liderazgos, toda vez que estos hombres son probos en su mayoría y estoy seguro que el juicio histórico acerca de sus estrategias de alianzas será positivo.

Finalmente, descarto las sugerencias malsanas de algunos que intentaron sugerirme que el artículo del señor Mateo obedece a un plan para desacreditar los partidos aliados al PLD, por las escasas posibilidades del PRD de atraer éstos a su entorno.

Lo percibo superior a esas mezquindades.
Emerson Soriano es abogado

Posted in Sin categoría

No conozco al señor Andrés L.  Mateo, Dios no me ha dado ese gran privilegio. Apenas he podido leer algunos de sus artículos y una que “otra Penélope”.

Eso es suficiente como para que me merezca la mayor de las admiraciones y, si algún defecto padece –seguro es humano-, asumiré tolerancia respecto de éste, pues su bien ganada reputación lo coloca muy por encima de mí.

Por tanto, quiero dejar claro que las cosas que aquí escribo no pretenden en modo alguno provocar respuesta del señor Mateo, ni mucho menos un debate, ya que, en tal situación, mi manifiesta incapacidad enervaría el escasísimo crédito intelectual que apenas poseo.

Sin embargo, en la edición del periódico Hoy de fecha 11/08/11, el intelectual Mateo se queja del desempeño que tienen algunos líderes de partidos minoritarios, dejando entrever que tanto ellos como los partidos que representan sobreviven en un estado de franco comensalismo político, pernicioso para la sociedad.

Haciendo acopio de las palabras del escritor, filósofo y poeta estadounidense Ralph Waldo Emerson (1803-1882): “Todo hombre es superior a mí en algo. En ese algo estoy dispuesto a aprender de él” –las cuales aspiro el señor Mateo haga suyas-, me permitiré decirle que las conjeturas y los juicios en los ámbitos políticos y sociológicos reclaman un temple distinto que las que se hacen en el plano literario, pues, en aquellas cuestiones se exige que el “juez” asuma cierta actitud de alteridad que quizá no sean precisas en el mundo literario, y esto así porque la sociedad y la política van permitiendo el desarrollo de los líderes e instituciones acordes y cónsonos con sus niveles de evolución o involución.

Por tanto, el hecho de que algunos partidos del sistema, para mantener en la coyuntura actual su vigencia y llenar su cometido de contribuir a la formación de gobiernos, de ser instrumentos de agregación de intereses –como es  la naturaleza de todos los demás- y de servir al país en la medida que les permitan los escasos espacios de poder que les son concedidos, procuren y hagan alianzas con los mayoritarios, no da derecho a nadie a despotricar de éstos ni sus liderazgos, toda vez que estos hombres son probos en su mayoría y estoy seguro que el juicio histórico acerca de sus estrategias de alianzas será positivo.

Finalmente, descarto las sugerencias malsanas de algunos que intentaron sugerirme que el artículo del señor Mateo obedece a un plan para desacreditar los partidos aliados al PLD, por las escasas posibilidades del PRD de atraer éstos a su entorno.

Lo percibo superior a esas mezquindades.
Emerson Soriano es abogado

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