Kevin Durant acaba de hacer unas declaraciones que, a mi juicio, no tienen desperdicio alguno y que pudieran ayudar a cambiar la percepción de muchos.
Hoy día, para un montón de seguidores y amantes del baloncesto, los jugadores carecen del mérito de estar en la grandeza o de ganar una comparación con otro si es que no tiene un campeonato en su haber. Ese es el primer requisito en muchas discusiones, en el entendido que una vez logrado ese difícil objetivo se llega a la consagración de una carrera. No es así.
Durant dijo que no permitirá que nadie defina su carrera única y exclusivamente porque no ha ganado un campeonato. Todo parece indicar que, con apenas cuatro años en la NBA y con 23 de edad, el espigado tirador de Oklahoma empieza a sufrir lo que por siete temporadas tuvo que aguantar LeBron James.
Nada más injusto que esa percepción. Nada. Ganar un campeonato no depende de un sólo jugador, por más brillante que este sea en cancha. Inmortales del juego como Elgin Baylor, Karl Malone, John Stockton, Charles Barkley, Patrick Ewing y Reggie Miller nunca ganaron un campeonato, pero en modo alguno esto quiere decir que estos jugadores no merezcan estar donde están Bill Russell, Michael Jordan, Larry Bird, Kobe Bryant, Tim Duncan y otros tantos que han ganado cuatro o más coronas en el exigente baloncesto de la NBA.
Esa empresa es tan difícil que las súper estrellas de la actualidad tienen de moda exigir uno o dos jugadores que estén a un nivel para emprender la búsqueda de un campeonato. Nadie gana solo, ni siquiera el más grande de todos pudo hacerlo. Es una cuestión en la cual interviene una serie de factores que unidos suelen tener más fortaleza que la brillantez de un jugador.
Baylor, por ejemplo, llevó a los Lakers de Los Angeles a ocho finales de la NBA, pero lastimosamente en siete de ellas se midió a Russell y sus Celtics de Boston, amos y señores de los 60’ y 70’.
En modo alguno, entonces, se puede dejar de mencionar a Baylor como uno de los grandes y hoy por hoy aguanta una comparación con todos los jugadores de su posición. Un anillo no define la grandeza de un jugador, la adorna.
