Registro

cerrar
Sexo
¿Eres suscriptor del periódico El Caribe?

Registro

cerrar

¡Gracias por registrarte!

En breve recibirás un correo de confirmación en la dirección que indicaste en el formulario de registro.

Ingresar

cerrar

Debes estar registrado en nuestro sitio web para ver este contenido. ¡Es completamente gratis! Para registrarte haz click aquí

El Caribe

Consejos

Sindicatos

-

Cuando un grupo de trabajadores se asocia para defender sus intereses ante patronos, estamos frente a un sindicato.

Los sindicatos aparecen en el siglo XIX con discursos como éste: “Somos personas dignas y padres de familia. Merecemos salarios más altos y mejores condiciones. Intimidemos al patrón para lograrlo. De lo contrario, nos vamos a huelga y le paramos la fábrica”.

Y con esta elocuencia ganaron muchos adeptos y se volvieron poderosos. Tanto así que algunos empleados dejaron de trabajar de verdad para ser únicamente sindicalistas. Y hasta recibieron ayudas del Gobierno.

Estos extrabajadores no sólo comenzaron a manejar un buen dinerito, sino que se hicieron famosos en los medios. Y el asunto les fue gustando. Entonces, terminaron por convertir al sindicato en su propia empresa y a los trabajadores en la excusa para recibir más ayuda solidaria y  conservar su poder.

Comenzaron, incluso, a ser avasallantes y hostiles, ya no sólo en contra del injusto patrón, sino en contra de aquellos trabajadores que  prefiriesen aceptar un salario más bajo con tal de tener un empleo.

Lo insólito de todo esto es que este poder lo adquirieron sin generar riqueza alguna, en detrimento de los que sí la producían: los empresarios, que terminaban cerrando o instalándose en otra parte, y los propios trabajadores.

En los Estados Unidos, por ejemplo, el más famoso sindicalista del carbón se convirtió a la larga en el mejor vendedor de petróleo. Porque encareció tanto el carbón con sus exigencias salariales y las tantas huelgas que organizaba, que la gente comenzó a sustituirlo por petróleo y las minas quebraron.

Algo similar ocurrió en la industria automotriz. Gracias a las conquistas de su sindicato, General Motors no pudo competir con Toyota y terminó despidiendo a cientos de miles de empleados.

Cuando esos miles de obreros y mineros regresaban cabizbajos a sus casas, ninguno encontró allí al antiguo compañero y solidario sindicalista para darles trabajo o pagarles sus facturas.

No es de extrañar que hoy en día los sindicatos estén tan desprestigiados que hasta se habla de la nula necesidad de su existencia.


ADEMÁS EN PANORAMA

  • Un oficio difícil

    Para ser médico solo necesitas una bata blanca, un estetoscopio y enfermos como materia prima. Para ser político solo necesitas un pueblo pendejo, histrionismo y muchas mentiras como materia prima. Para ser banquero solo necesitas una gran ambición,

  • Graves daños del reciente sismo de California

    Hace apenas un mes, expertos en sismicidad, geotecnia e ingeniería sismo resistente nos reunimos en la ciudad de Anchorage, Alaska, convocados por el Instituto de Investigaciones de Ingeniería Sísmica (EERI) para participar en la Décima Conferencia

  • Divino poder

    Que para qué pensar en los problemas de nuestro país si eso deprime, dice alguna gente. La postura pareciera denotar egoísmo o superficialidad; en realidad es inteligente estrategia personal, amén de prueba elocuente de que las emociones negativasR

  • El último

    A lo lejos se escuchaba el susurro del viento.  Los árboles no ponían resistencia y dejaban llevar sus ramas al vaivén de la brisa. Las hojas se abrazaban una a otra, confundidas en la oscuridad de la madrugada, alumbradas solo por la luna y sostenida




GALERIA DE FOTOS:

X
Anterior - 1 de 1 - Siguiente


Compartir por Correo Electrónico

cerrar