¡Saber Vivir!

Frente a alguien que murió recordamos lo irreversible, viajamos por un pasaje que confronta la conciencia; pensamos en ¿cuántas relaciones no han cruzado la línea?, ¿a cuántos debo perdonar?, ¿a cuántos está a mi alcance ayudar?, que con un mínimo darían un giro hasta existencial. La muerte nos regala puntos de vista invaluables, sus consejos nos hacen ponderar lo que es esencial, entender lo que nunca debió ser y ser diligentes con lo que no debemos dejar ir. Ella habilita un espacio en la conciencia para que la tristeza convierta el luto en una experiencia interior, en vez de un homenaje exterior. La muerte es el sabio que evidencia lo extinto de nuestra existencia. No busquemos vida en Marte, seamos la vida del planeta, sepultemos la violencia y la indiferencia. l