Alzheimer, un mal irreversible que afecta el cerebro

Las personas con este tipo de demencia tienen problemas con una o más funciones del cerebro, como la memoria y el lenguaje.

Es la forma más común de demencia, es incurable y generalmente suele aparecer, con mayor frecuencia, en personas mayores de 65 años de edad.Si con frecuencia experimentamos dificultad para desarrollar tareas rutinarias, pérdida de iniciativa, disminución del juicio, cambios de humor y personalidad; desorientación en tiempo y lugar, dificultad para hallar las palabras adecuadas, aislamiento, depresión, olvidamos cosas puntuales de manera repetitiva y nombres de personas que frecuentamos, es momento de acudir a un especialista, ya que estos podrían ser signos de alerta de inicio de Alzheimer.

El Alzheimer es una enfermedad mental que destruye las células del cerebro y los nervios, interrumpiendo los transmisores que llevan mensajes al cerebro, en especial aquellos responsables de almacenar recuerdos. Es la causa más común de demencia y representa entre el 50 y 75 por ciento de todos los casos. La falta de memoria y la desorientación temporal son algunas de las señales más comunes de la enfermedad en su etapa inicial.

Esta enfermedad no tiene causa conocida y no muestra patrón de herencia evidente, sin embargo, en algunas familias se ha visto a más de un miembro padecerla. Aunque no es una enfermedad exclusiva de la edad avanzada, ya que se han registrado personas de 50 años con Alzheimer, la mayoría de los casos son de aparición tardía, generalmente después de los 65 años.

Un gen llamado Apolipoproteína E (ApoE) parece ser un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía.
“Todos pensamos que la edad del retiro es para disfrutar lo que se ha trabajo en nuestros años productivos. No siempre es así. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 13.4 por ciento de la población mayor de 65 padece Alzheimer”, explica la doctora en geriatría Marga Ruiz Villanueva, al participar en el seminario de actualización para geriatras y cuidadores que auspicia la firma comercial Tena.

Explica que un factor de importancia en cualquier caso de Alzheimer es “reconocer que tu paciente no está bien, admitir que algo está fallando, que no funciona, ni piensa, ni coordina igual que antes”, subraya.

Recomienda un abordaje completo que inicia con la visita al médico de cabecera, quien reconfirmará, o no, el diagnóstico. Ya comprobado que la persona padece de Alzheimer, es imperativo que ese abordaje sea lo más completo posible, donde se adecue el entorno físico y afectivo del paciente.

“El manejo inicia en la casa, se precisa arreglar el entorno, quitar todo material de riesgo para evitar que se haga daño físicamente, hasta un cuadro de un familiar fallecido para evitar quedarse ahí, en ese recuerdo. Propiciar un entorno agradable, procurar tonalidades de colores claros, un dormitorio con buena ventilación y buena iluminación. No abandonar al paciente, no dejar de visitarlo, aunque no nos reconozca”, recomienda la especialista.

Reconoce que se trata de un proceso difícil, porque drena al familiar “pero no podemos perder la paciencia ni la solidaridad, debemos ir a terapia familiar, grupal, individual. Entre todos darse soporte. No es algo para uno solo”.

Asegura que no existe un medicamento ni tratamiento que nos devuelva la memoria y menos prevenir el Alzheimer.

“Es degenerativo y está asociado con el proceso de envejecer.

Alrededor de los 75 años nuestro sistema fisiológico disminuye, el cerebro presenta una disminución de un 44 por ciento, se registra pérdida de memoria, de coordinación, control…”, abunda.
Aunque las causas que provocan la enfermedad se desconocen, existen factores de riesgo, a algunos les atacan y a otros no, dice.

“Por ejemplo, si tienes a tu papa y lo visitas, eso hace que no se sienta solo, entenderá que la vejez no es sinónimo de pérdida y de abandono, alguien que se sienta amado, cuidado, protegido, es probable que no le aborde el Alzheimer. La soledad y la depresión, lo merma, no lo hace sentir productivo, y ahí la enfermedad podría encontrar mayor oportunidad para atacar”, considera Ruiz Villanueva.

Un “Scan”, o resonancia magnética al cerebro arrojará la presencia o no de la enfermedad.

Aclara que el paciente no muere de Alzheimer, suele morir de las complicaciones que devienen de la enfermedad, deja de comer y sus órganos se van paralizando, se afecta el corazón, el sistema coronario, cardiovascular; los infartos, las isquemias… van a atacar al paciente por la degeneración en sí. El paciente coge cama y se descompensa.”

Reitera la importancia que tiene el soporte familiar en el abordaje del paciente con Alzheimer. “Como trates al paciente es muy significativo, el factor familia es totalmente importante, que el paciente no se sienta solo. El familiar debe asimilar el hecho de que tendrá que asumir y hacer cosas que antes no hacía, como el darle de comer, bañarlo y acompañarlo a la cama”.

Así también hace hincapié en la dieta del paciente y su cuidado personal, higiene y apariencia, “porque el paciente se abandona.”
La detección a tiempo puede ayudar en el abordaje “porque el abordaje en cada etapa será distinto. No es lo mismo abordar al paciente en sus inicios que cuando la enfermedad está más avanzada”.

Solo cuando el manejo se dificulta en la casa y para evitar afectar a terceros (niños, por ejemplo) se recomienda el ingreso en un lugar especializado, “pero no olvidarse del familiar, ingresarlo y no visitarlo bajo el argumento de que no se da cuenta porque nos desconoce”, enfatiza.

Famosos padecieron alzheimer

Ronald Reagan
Charlton Heston
Peter Falk
Charles Bronson
Sugar Ray Robinson
Willy Wonka
Glen Campbell
Leonorilda Ochoa
Willian Hanna
Norman Rockwell.