El whisky como indicador económico

    Por primera vez desde la crisis del 2009, las exportaciones de whisky escocés bajaron en volumen. Se contrajeron un 5%, aunque en términos de valores aumentaron un 8%.  Esto es significativo, pues para Gran Bretaña estas exportaciones representan el 25% de lo que vende al mundo. El mercado ha ido cambiando y se han puesto de moda los whiskies de malta, así como las mezclas añejas, los cuales son más caros, compensando en valor la contracción en volumen.

    Esta baja en el volumen también explica las dificultades económicas de los principales consumidores de whiskies en el mundo, los europeos. Francia, el segundo mayor consumidor mundial, ha visto decrecer sus compras un 13% y España, el cuarto consumidor, un 19%. Por el contrario, los americanos, los principales consumidores, lo vieron aumentar un 23%. Si el consumo de whisky es un barómetro para medir el comportamiento económico de los  países desarrollados, es fácil concluir que España y Francia están mal y Estados Unidos bien. Las compras de Alemania crecieron un 20% en el 2012, siendo esto consistente con su situación privilegiada dentro de la tormenta que vive la Unión Europea.

    Ahora bien, se torna un poco más retador utilizar este indicador para entender el comportamiento económico de otras regiones, como la latinoamericana, pues nuestra naturaleza de consumo a veces no va acorde con nuestra situación en el bolsillo. Primero que todo, el principal consumidor de whisky en Latinoamérica es  Venezuela, inclusive más que Brasil y México, los cuales tienen población 7 y 4 veces más grande. El consumo de Venezuela aumentó un 32% en el 2012. En adición, el consumo en México creció un 22%, mientras que en Brasil se contrajo un 9%. Chile creció un 37% y Panamá un 18%. Para la República Dominicana el aumento fue de un 12%.

    Si bien esto arroja cierta luz sobre las tendencias de crecimiento en dichos países, por lo visto otra variable está incidiendo en el desempeño de su consumo: la tasa de cambio. México y Chile fueron dos países que vieron apreciar su moneda, siendo más atractivo el consumo externo. La moneda brasileña en el 2012 fue la que más se devaluó, convirtiendo el whisky en un producto más caro. Venezuela fue apenas en febrero del 2013 que devaluó su moneda más de un 40%, por lo cual en el pasado año se encontraba sobre evaluada, estimulando el consumo de bienes importados.

    A vuelo de pájaro, el incremento del consumo de whisky en nuestra región va muy de la mano con el comportamiento de la tasa de cambio, por lo cual se torna difícil utilizarlo como un indicador de actividad económica, aunque definitivamente es un indicador de la idiosincrasia de consumo en nuestros países. Pero eso lo dejamos para otra entrega.

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