“Los médicos no fuéramos nada si no existiera el paciente”

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La doctora Alma Bobadilla tiene 38 años en el Hospital Padre Billini, el cual considera que es la mejor escuela de medicina del país.
La doctora Alma expresa que “siempre he sido mandona, pero muy estudiosa, académica; me gusta que las cosas se hagan justas, no me gustan los abusos”

A la doctora Alma Bobadilla se define como una persona “jodona” que no le gusta lo mal hecho, que no calla nada y que le dice la verdad en la cara hasta al presidente de la República si es necesario. Comenta que viene de un hogar, donde la batuta la llevaba su madre, ya que su padre “era un alma de Dios”.

A ella no le gusta la medicina privada, de hecho la dejó de ejercer hace mucho tiempo, por considerar que la misma no es crítica, le gusta la medicina pública, porque en ella se discute y se involucra a todos los actores, a los fines de buscar lo mejor para el paciente.

“Cuando ejercí la medicina privada lo hice por obligación, porque necesitaba buscarme tres pesos para el sustento de mi familia”, indicó la doctora Bobadilla, quien dijo que durante su estudios, tuvo grandes maestros como Mariano Defilló, Teófilo Gautier, Julio Manuel Rodríguez, José Joaquín, Carlos Íñiguez, entre otros, que “no solo nos enseñaron medicina, sino también a querer a los pacientes”.

1. Núcleo familiar
Vengo de un verdadero hogar, mi papá Luis Danilo Bobadilla era un alma de Dios, un ser humano fuera de serie, ese molde se rompió, nada más lo hicieron a él. Vengo de un matriarcado, donde la batuta era mi mamá, gracias a ella, mis hermanos y yo nos hicimos profesionales. Somos cuatro hermanos, dos hembras y dos varones, pero también tengo cuatro hermanos del primer matrimonio de mi papá, nos llevamos muy bien. De todos fui la más necia, la más rebelde, pero la más estudiosa. Mi mamá, Luisa Tavares nos alfabetizaba, cuando entré al colegio, tenía ocho años, estaba en tercero, porque no me podían poner en un curso más alto por mi corta edad. Mamá era una madre que, desde que llegábamos del colegio lo primero que hacía era pedirnos que les enseñáramos las clases, no había forma de uno desprenderse. Mamá tiene 91 años, va sola al supermercado, cocina, visita a mi hermana en Miami y a mi hija que vive en California, a veces le pregunto si no le da miedo viajar sola sin saber inglés, entonces me dice que el día que no la entiendan señalará las cosas o el lugar que busca para que la entiendan”.

2. Viacrusis
Estando en sexto curso, la directora del Colegio Serafín de Asís, donde estudiaba, preguntó que quién en el aula tenía ocho años, le dije que yo, entonces a partir de ahí empecé un viacrucis, porque era muy pequeña para estar en sexto, pero las monjas del colegio, junto a mi mamá se tiraron a las calles para que no me bajaran de curso, en ese tiempo era secretario de Educación Víctor Garrido Puello, quien me dio el permiso para seguir en sexto. Recuerdo que me examinaba en el colegio y después en la Padre Billini que era la escuela del Estado que tenía la autoridad sobre el colegio. Ahí permanecí hasta el cuarto de bachillerato.
Esa experiencia hizo que siempre quisiera ser la de mayor puntuación, nosotros competíamos por sacar las mejores notas, a mí me encantaba estar con las estudiantes que se portaban mal para que no me dijeran bicha. Eso hizo que en mi trayectoria siempre quisiera ser líder, estudiosa, siempre queriendo ayudar”.

3. Un ídolo
Mi papá fue mi gran ídolo, la persona que más he querido en el mundo, era un hombre justo, trabajador como el que más. Era coronel del ejército, pero un militar de escritorio. Una vez lo trasladaron de lugar, y se salió de la milicia, porque no era de estar de aquí para allá. Papá era incapaz de matar una cucaracha, no entiendo cómo era militar, era su niña linda. Papá dejó de trabajar el día antes de morir, su muerte me traumatizó, murió en mis manos y en las de mi esposo de una Cor pulmonar crónica, que es una de las enfermedades de mi especialidad. Me preguntaba para qué tanto estudiar si no pude hacer nada por él, entonces el doctor Cosme Debrual, jefe de Neurología del Padre Billini, me decía, Alma si él con esa enfermedad duró tanto tiempo trabajando, valió la pena hacer esa especialidad, eso me remeneó… y nada aquí estoy”.

4. Compromiso
Mis pacientes son lo más importante, no sé por qué quieren verse conmigo, porque les echo unos boches, pero de cariño, por su salud, cuando vienen a mi consulta les pregunto hasta por sus familias. Hoy en día a los médicos se nos olvidó el objetivo de nuestra profesión, queremos hacer diagnósticos con un botón, todo es tecnología, se nos olvidó lo que es la semiología médica, eso no es medicina, el médico tiene que sentarse con su enfermo. En la Ley 60-97, que ha sido tan irrespetada, sobre todo en los últimos años y, este gobierno ni la mira, dice cómo uno entra y cómo sale de los sitios hospitalarios, tenemos la obligación de cumplir. Los médicos no fuéramos nada si no existiera el paciente”.

5. Esposo e hijas
Siempre digo que soy una mujer muy dichosa, porque me ha tocado los dos mejores hombres del mundo, que fue mi papá y mi esposo, el doctor Eusebio Garrido Castillo, que es un ser humano respetuoso, caballero y trabajador, incapaz de violentar una norma. Mis hermanos son así también. Conocí a Eusebio cuando fuimos compañeros de estudios, nos graduamos de bachiller en 1966, recién terminaba la revolución. Él se fue a estudiar a España para que no lo inscribieran en la UNPHU que acababa de abrir, su tío Víctor Garrido Puello era presidente de la fundación. Soy egresada de la primera promoción de la UNPHU. Cuando Eusebio regresó al país, mis compañeros de estudios lo llevaron al curso, entonces cuando me vio, me dijo que por mí era capaz de cualquier cosa, entonces una compañera me dijo que él estaba bueno, le contesté que ese era un pacundum, que iba con saco y corbata a la universidad. Hoy en día, tenemos 41 años de casados, dos hijas Alma Natalia y Alma Luisa, y cuatro nietos”.

6. SENASA
Fui fundadora del Seguro Nacional de Salud (SENASA), gané por concurso, fui su primera directora ejecutiva, lo parimos en el Colegio Médico, cuando eso el SENASA no tenía ni siquiera una silla, ni mucho menos donde estar. Al inicio, íbamos a reuniones, esperábamos que todos se fueran para llevarnos las hojas y los lapiceros que sobraban, así comenzamos, ese monstruo que debería ser cien veces lo que es actualmente. No había dinero, pero existía el Consejo Superior, que se reunía, sus miembros me dieron mucho respaldo, creyeron en mí; el licenciado Pablo Rivera, que era representante de la Contraloría General de la República, logró que se le asignara un dinero para que pudiéramos salir a camino. Recuerdo que cuando se iba la luz, utilizábamos las luces de nuestros celulares para seguir trabajando, el doctor Garrido nos dio un apoyo enorme, como presidente sustituto del doctor Rodríguez Soldevila. Allí, mujeres y hombres comenzamos un trabajo que el país ni siquiera se imagina, hasta que vino el PLD y nos robó el cargo, violentando todas las normas del SENASA, hubo algunos que se vendieron. Por ejemplo, el SENASA en la Ley no se llama así, se llama SNS, lo de SENASA viene, porque SNS también era el Sistema Nacional de Salud, entonces se iba a confundir, pero el doctor Ramón López me dijo que le pusiéramos la letra “E” y la “A”, por eso es que se llama SENASA. Así aplicamos. El doctor Defilló, que era superintendente de Salud reconoció el papel del SENASA, la cual salió a la luz pública con la resolución 052. En algún momento de mi vida escribiré su historia”.

7. Fuera del SENASA
En el cargo duré dos años y tres meses, pero el primer concurso lo gané por cuatro años, era renovable por un periodo más, que no pude hacer, porque la doctora Altagracia Guzmán fue nombrada en el cargo, entonces salí del SENASA. Nadie quiso subir al estrado a defenderme, porque tenían miedo, entonces me dije que la próxima vez, si me vuelve a pasar, será conmigo en estrado y me hice abogada. Estaba Sabino Báez en Salud Publica y, por tanto presidente del Consejo Nacional del Seguro Nacional de Salud (COSENASA), hicieron una reunión ilegal, porque la ley ordena hacer las reuniones en el SENASA, ellos la hicieron fuera, entonces de allá vinieron con que habían nombrado a la doctora Guzmán como directora. Luego ella, se le entregó a Chanel Rosa, que conocía el SENASA desde el principio, era gerente de Afiliación. Su eslogan “Nuestra ganancia es su salud”, salió de una señora que se trajo de la Comisión Ejecutiva para la Reforma del Sector Salud (CERSS), y el logo fue contribución de los muchachos de la Universidad Católica”.

8. Seguridad Social
Me tocó también cuando lo de la Seguridad Social, era la presidente de la Agrupación Médica del IDSS, como no quería seguir discutiendo con el corazón, junto al cardiólogo Fulgencio Severino, que era vicepresidente del CMD caminamos medio mundo estudiando Seguridad Social. Cuando Hipólito Mejía llegó a la presidencia, al doctor Garrido lo hicieron subsecretario de Salud Pública, entonces vino el cargo a concurso, lo ganamos, fue ahí que nos dimos cuenta que el SENASA no existía. Nos juramentamos en Barahona un sábado, cuando regresamos el lunes, no encontramos nada. Como el doctor Garrido era subsecretario, le pedí que me prestara una silla, ahí comencé, entonces su asistente, que era una técnico excelente, pero como ser humano no era lo que pensaba, ella venía conmigo desde la Agrupación Médica del IDSS, la licenciada Guzmán y el doctor Ramón López, que habían creado la parte de biotécnica, trabajaban con el doctor Gilberto Morillo, le pedí que me buscaran a alguien que manejara esos aparatos, pero que no teníamos para pagarle, entonces me trajo a Amauris de Castro. Como existía ECOSENASA, hablé con Rodríguez Soldevila, nos mandó a la segunda planta de la Plaza de la Salud, limpiamos el lugar, el doctor Garrido nos prestó una mesa y una neverita, así fuimos creciendo. Nadie creía en el SENASA, Louis Malkun nos había dicho que ni pensáramos en el SENASA, agradezco al doctor Soldevila que logró traer al licenciado Chanel y al ingeniero Moliné, de la CERSS, que la dirigía Arberto Fiallo”.

9. Hospital Padre Billini
Todavía estoy activa en la docencia, en la residencia del Hospital Padre Billini, donde tengo 38 años, a pesar de que me pensionaron en contra de mi voluntad. Billini tiene que estar revolviéndose en la tumba, porque lo tienen cerrado, que es un abuso, una falta de respeto y una desconsideración a este país. El Billini es la mejor escuela de medicina que tenemos, fui su directora. Cuando inauguraron la galería de pasados directores, me tocó el discurso, indagué sobre sus pasados directores, encontré que había sido dirigido por Darío Contreras, Moscoso Puello, Salvador Gautier, Nicolás Pichardo, entonces me decía Dios mío, merezco estar en esa galería?.., pero en los últimos años ha declinado mucho”.

10. Reconocimiento
Tengo mucho que agradecerle a la vida, a Dios tengo que agradecerle todo. En el Colegio Médico, cuando era AMD me dieron el Premio Evangelina Rodríguez. Recientemente fui reconocida por el Ministerio de la Mujer, cuando me llamaron para decirme que había sido seleccionada, les pregunté que si estaban seguros que era a mí. Todo vino, porque una de mis médicos ayudante del Billini, que tiene relaciones con el ministerio hizo la propuesta, vino donde Wilson, presidente del colegio, buscaron mi curriculum y lo sometieron al ministerio, pero no me dijeron nada. Ese premio significa un compromiso, si me sentía comprometida con mis residentes, ahora mi compromiso es mayor, tanto con ellos como con la vida, con Dios, con el país, con mi familia, como mis hijas y mis nietas. Tengo un gran compromiso con mis pacientes y con el mundo”.

Dirigente del CMD

Soy miembro del Consejo de Administración, dirijo todo lo relacionado a pensión y Seguridad Social junto con el presidente del Colegio. He sido cinco veces secretaria de Acción Gremial, dirigí los Planes Sociales, la ARS del Colegio y fui presidente de la Agrupación Médica del IDSS. Nunca he querido ser presidente del Colegio, me lo han pedido, pero no quiero, porque soy muy jodona. Por ejemplo, no entiendo por qué el presidente de la ADM tiene que estar todos los domingos en el interior en las llamadas reuniones científico gremial. Cuando los tiempos duros de nosotros, si una persona era funcionario, no podía ser miembro del Ejecutivo, porque no podía servirle a dos amos al mismo tiempo. Qué cosa buena tenemos, que no hay reelección, considero que deberíamos tener técnicos, sobre todo en la parte de pensión, porque el tiempo está duro y viene mucho más duro. Si aquí no se vuelve a poner el sistema de reparto, la gente no va a recibir ni siquiera el 20% de lo que ha acumulado. Estamos luchando porque haya un fuerte sistema legal en el Colegio, parte de los planes sociales de nosotros comprenden a PLANEJOR que es un Plan Médico Jurídico para defender al médico de las demandas médicas. Estoy de acuerdo con que nos abramos, con que haya un gran buró legal, que sepamos de número, porque el problema de los médicos dominicanos es que no sabemos sumar, restar, multiplicar, ni dividir.

Satisfacción
Soy una mujer muy dichosa, porque me han tocado los dos mejores hombres del mundo, que fueron mi papá y mi esposo Eusebio, que es un ser humano ejemplar”.

Supervisión
Mi mamá era una madre que desde que llegábamos del colegio lo primero que decía era que le ensenáramos las notas.”

Querella
En el SENASA duré dos años y tres meses, pero el concurso lo gané por cuatro, era renovable, pero no pude seguir, porque la doctora Guzmán fue nombrada en e l cargo”.

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