Niños que no pueden quedarse en casa

Un niño y su padre no vidente mendigan en la autopista San Isidro con Charles de Gaulle, en Santo Domingo Este. Muchos menores de edad se exponen al contagio del coronavirus, debido a que tienen que salir a buscar el sustento de la familia y la ayuda del Gobierno no es suficiente para sus padres.
Sacerdote sugiere planificar cómo salir de la crisis creada por la pandemia en las familias más pobres, para que no aumente la cantidad de niños que trabajan o piden en las calles

Santo Domingo.- Un niño con dificultades motoras mantiene, a duras penas, el equilibrio para no caer a la calle desde la estrecha acera que separa ambos lados de la autopista San Isidro, mientras se prepara para pedir dinero a los conductores. Más adelante, dos pequeños de entre 10 y 12 años limpian vidrios y un muchacho de 11 años acompaña a su papá, un señor no vidente, a pedir limosna.

“El sistema de yo vivir es este, para mantener a mis hijos. Ahora mismo dejé el arroz vaciíto cuando salí. Le dije (a su compañera), ‘pon el arroz para buscar la compaña, que yo llego a las doce’”, cuenta Jesús Virgilio Pantaleón que, según dice, quedó ciego hace 13 años, cuando ya tenía una familia. Lleva una frágil mascarilla azul, mal colocada, como la del pequeño que le acompaña.

Pantaleón explica que tiene cuatro hijos: tres adolescentes y el niño que el pasado viernes le acompañaba a mendigar. Confirma que este mes recibió RD$2,500 a través de la tarjeta Solidaridad, pero dice que no le alcanza para mantener un hogar de seis personas en El Almirante, un sector marginado de Santo Domingo Este.

Mientras que en la avenida Abraham Lincoln casi esquina Jacinto Mañón, un niño de siete u ocho años camina entre los carros y toca vidrios infructuosamente para conseguir algunas monedas. En la John F. Kennedy con Lincoln, dos pequeños acompañados de un adulto limpian vidrios y en la Winston Churchill con 27 de Febrero, un adolescente pasa con su limpiabotas en busca de clientes.

Ellos no pueden quedarse en casa. Deambulan por la ciudad de Santo Domingo, mientras las autoridades de Salud Pública del país y de la mayor parte del mundo advierten de que para frenar el nuevo coronavirus la población debe mantenerse en sus hogares.

Algunos niños y adolescentes utilizan mascarillas mal ajustadas, otros, pañuelos que cubren la boca y la nariz. Los demás, se enfrentan al nuevo coronavirus a cara descubierta. Se mueven de un lado a otro, entre adultos que también mendigan u ofrecen diversas mercancías a conductores y transeúntes. Así era el panorama el pasado viernes 24 de abril entre las 12:00 del mediodía y las 2:00 de la tarde.

Alberto Padilla, encargado del departamento de Políticas Públicas del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), explica que, en el contexto de la pandemia, se ha creado un protocolo para trabajar con niños en condición de calle y otras situaciones de riesgo y emergencia. Este protocolo incluye realizarles pruebas en el Hospital Infantil Robert Reid Cabral para descartar que tengan coronavirus y tomar las medidas de lugar, que pueden ser, entre otras, reinserción familiar o acogida en centros especializados.

Según el funcionario, los niños que trabajan o mendigan en la calle suelen mantener vínculos con sus familias. Dice que de acuerdo con un sondeo hecho por la institución hace dos años, solo entre 650 y 900 estaban en una situación de calle en sentido estricto, es decir, que habían roto vínculos con sus hogares.

Aclara, no obstante, que este número varía según las circunstancias que atraviesen las familias y las comunidades. Por ejemplo, la cantidad de niños y adolescentes que trabajan o duermen en las calles suele aumentar en casos de inundaciones provocadas por tormentas y ciclones.

Confinamiento frágil

Precisamente, una de las preocupaciones del padre Tomás García, de la Fundación la Merced, que trabaja con 250 familias y 100 niños y niñas en situación de riesgo, de la comunidad de Bienvenido, es que aumente la cantidad de muchachos y muchachas en las calles, si no se planifica cómo salir de la crisis económica que ha generado la pandemia. Hay familias en las cuales las madres, jefas de hogar, han perdido sus trabajos como empleadas del hogar, por ejemplo.

De los 100 niños que reciben apoyo, un grupo (posiblemente entre 30 y 40) trabaja o ha trabajado en la calle, ya sea de forma permanente o esporádica, explica García. Para sobrellevar la actual crisis, la fundación ofrece raciones de alimentos adicionales a las que se entregan desde los programas sociales del Gobierno, con el fin de que puedan permanecer en sus casas.

Hacen entregas quincenales de “una canasta de alimentos no perecederos, pero no una canasta como la que está repartiendo el gobierno”. Destaca que en las bolsas que se reparten en Bienvenido desde los programas sociales gubernamentales no se incluyen productos de aseo personal y limpieza del hogar, como el jabón, clave para combatir el virus, con el lavado frecuente de las manos.

“El gobierno no contempla para nada la parte de higiene y salud, no hay jabones ni detergentes para las familias…ya no hablemos ni de mascarillas ni guante, ni algo que les proteja”, enfatiza el sacerdote.

A García le preocupan, además, las aglomeraciones que se han creado durante los repartos patrocinados por los programas oficiales: “Se crea un tumulto terrible en la comunidad, se expone a muchos comunitarios, aunque ha habido momentos en que reparten por la noche, aunque aun así la gente se amontona”.

En la actualidad, y hasta donde tiene información, los niños a los que les da seguimiento no están saliendo del sector. Pero, entiende que la situación no es sostenible a largo plazo.

“Somos conscientes de que, si esta situación se va agravando, los niños se van a ver obligados a salir, no tanto por ellos, sino por las familias o por los padres, que como no busquemos la manera de que vayan generando algún tipo de ingreso, se verán obligados a hacer eso”, explica el sacerdote.

Entiende que hay que ayudar a las familias a que generen ingresos para que, durante las medidas de aislamiento, se mantengan en casa, y después de estas no aumente la pobreza, y, en consecuencia, la cantidad de niños y niñas en las calles.

Propone que las mujeres que se han formado en costura puedan recibir apoyo y asistencia técnica para hacer las mascarillas de la propia comunidad, a bajo costo, con el fin de generar ingresos y contribuir con la protección de todo el sector.

No todos reciben

Pero no todos los niños y familias vulnerables reciben raciones extras de alimentos o productos de aseo para enfrentar las medidas de aislamiento. Dos niños que limpian vidrios en la avenida Abraham Lincoln deben llevar comida a su mamá, que, según cuentan, está enferma y no puede trabajar. Arriesgarse a ser contagiados de COVID-19, o pasar hambre, es el dilema que algunos enfrentan.

Ejercicio de ciudadanía

¿Cómo ayudar a los niños y las niñas que trabajan en la calle, viven en la calle, mendigan o están en riesgo durante
esta pandemia?

¡Denuncia!

El CONANI tiene la responsabilidad de proteger a niños y niñas. Si ves un niño o una niña en la calle o en cualquier situación de riesgo, por ejemplo, mendigando en estos tiempos de pandemia, llama a la oficina correspondiente.  En Santo Domingo Este, puedes llamar al teléfono 809 596-4089. En la página conani.gob.do puedes encontrar un directorio telefónico que incluye los números de cada representante de zona.

Además, puedes comunicarte con la “Línea Vida” de la Procuraduría General de la República, al teléfono número 809 200-1202 y al 911 en casos de emergencia.

Recuerda que todas las personas adultas tienen la responsabilidad legal de denunciar la situación de riesgo o los abusos que sufran los niños y niñas; y las autoridades la responsabilidad de protegerles de forma oportuna y efectiva.

Dona

Hay instituciones que apoyan directamente a niños en situación de calle o a familias vulnerables. Debido a la crisis, necesitan más fondos para mantener a los niños en sus casas o en centros en los que se garantice su seguridad.

Aquí dos entidades a las que les puede donar alimentos, productos para la higiene personal y del hogar, juguetes y material educativo:

Fundación La Merced
RNC 430093734
Cuenta Nacional Banco Popular Dominicano: 765523683, cuenta corriente.
Para más información, [email protected] y [email protected]

Muchachos y Muchachas con Don Bosco
RNC 430001406
Banco BHD Leon 17889780015, cuenta corriente
Para más información, [email protected]

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