Conservadores y liberales

En su libro “Como hablar con un conservador”, la economista Gloria Alvarez nos ilustra de manera muy clara la diferencia entre conservadores y liberales:
A los conservadores no les gusta el cambio y tienden al nacionalismo. Los liberales lo consideran inevitable y confían en el orden espontáneo para ajustarse. Les entusiasman las nuevas ideas.

A los conservadores les gusta que la Iglesia o el Estado regule la moral de la sociedad. Para los liberales, creer que el Estado o la Iglesia (integrados por gente común y corriente) tienen superioridad moral, no es más que un invento fantasioso.

Los conservadores respetan la jerarquía tradicional, que no necesariamente tiene que ver con méritos, sino con abolengo. Los liberales respetan al que escala por sus aportes y esfuerzos, independientemente de sus orígenes.

Ni el conservador ni el liberal lo sabe todo. Pero el conservador no lo admite y quiere imponer sus creencias.

Muchas veces existe confusión cuando se califica a la gente de liberal o conservadora, de izquierda o de derecha. Esto es así porque muchas personas son conservadoras en lo personal, pero partidarias de la libertad en el manejo económico. Lo contrario también se da.

Los de izquierda, por ejemplo, quieren que la gente sea libre para abortar, practicarse eutanasia, casarse con alguien del mismo sexo, consumir drogas... Sin embargo, propugnan por un Estado intervencionista, que planifique y dirija la vida de sus ciudadanos.

Luego los hay de derecha, que quieren una Iglesia que controle la moral y un Estado que proteja a la oligarquía dominante. Y otros, también de derecha, que quieren lo primero pero no lo segundo, porque son pro libre mercado.

Por último, estamos los libertarios. Que somos liberales en ambos mundos: vive como quieras, aunque tu estilo no vaya con el mío.
Puedes drogarte, tener sexo con varias personas, irte de este mundo cuando ya no lo aguantes, ganarte la vida como prostituta...o comulgar todos los días en misa. Nadie tiene el derecho a decidirlo por ti, siempre y cuando pagues el precio y respetes la libertad de otros.

Y en cuanto al Estado, que tenga un tamaño reducido, y se limite a garantizar el orden y el ambiente justo para que los individuos, interactuando libremente, cosechen según sus aportes.
Todo esto, es bueno aclararlo.

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