La realidad del Pequeño Haití, en la era del coronavirus

Comerciantes realizan sus actividades cotidianas de manera normal.

Un local de venta de flores mantiene abiertas sus puertas. En una librería la dueña mira por la ventana, ansiosa por recibir clientes. Una farmacia que sigue recibiendo pedidos y un comedor ambulante despacha comidas a los negociantes que operan en en la zona.
Ese es el panorama que se observa en el denominado “Pequeño Haití”, ubicado en el sector San Carlos del Distrito Nacional. Estos comercios que, pese a no estar exceptuados de brindar servicios por las medidas impuestas para contener el coronavirus, continúan siendo esenciales para muchos.

Y sus propietarios no ven otra salida más que abrir sue puertas debido a que deben cubrir gastos fijos como el pago de alquileres, pero sobre todo, para sobrevivir.

En estos dos meses de aislamiento físico preventivo y obligatorio, muchos negocios de esta zona comenzaron a reabrir sus puertas o realizar actividades comerciales de manera discreta. Se trata de pequeños comercios, como ventas de libros viejos, herramientas, utensilios para el hogar, flores, quincallería, ropas y zapatos nuevos y usados, entre otros.

Las ventas en el Pequeño Haití han bajado un más de un 90%.

Comerciantes reabren sus puertas

Este es el caso de Cristina Pérez, quien tiene una floristería por varios años en el sector e informó a un equipo de elCaribe que se ha visto en la obligación de realizar sus actividades comerciales por las ventanas o detrás de una reja, para subsistir y pagar el alquiler del local, ya que según ella, asegura no está en incluida en los distintos programas de subsidios que el Gobierno ejecuta durante el presente estado de emergencia.

Angélica Peñaló, otra vendedora del Pequeño Haití, expresó que aunque no son considerados legalmente esenciales por el Gobierno, las autoridades municipales les han permitido reabrir sus negocios hasta las 12:00 del mediodía.

“Las ventas han bajado más de un 90 por ciento, pero imagínese hay que tirarse a las calles porque uno tiene familia y no tenemos otros medios para producir dinero”, indicó Peñaló, mientras atendía su negocio en la vía donde apenas hay espacio para caminar debido a la gran cantidad de “productos” que se venden en las calles y aceras.

El cuadrante de las calles Doctor Hernando de Gorjón, Benito González, Del Monte y Tejada y Santomé es un caos permanente, debido a que siguen siendo espacios de hacinamientos, de insalubridad y violación a los espacios públicos que combinados con la circulación del coronavirus en el país pone cada día más en riesgo la salud de decenas de personas.

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