Presidente no quedó convencido de cuándo disponer la apertura

El lunes el Presidente Medina se reunió con líderes empresariales, sindicales y religiosos para tratar el tema de la apertura.
Hacienda la favorece pero Salud Pública tiene objeciones, y la OMS ha pedido aplicar criterios epidemiológicos

El presidente Danilo Medina no quedó totalmente convencido de la fecha ni de por cuáles actividades priorizadas debía el Gobierno reiniciar el programa de la reapertura económica por fases. La ronda de consultas sectoriales y las opiniones escuchadas no fueron tan contundentes como para generarle al mandatario una idea definitiva de cuándo y por donde iniciar el desmonte de la paralización económica.

Según conclusiones a las que llegan representantes de los sectores con los cuales se reunió el Presidente y que previamente habían sostenido reuniones con el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyFD), la indefinición del mandatario se amplió con las declaraciones de representantes de organismos internacionales vinculados al sector salud, recomendando que se proceda con cautela antes de disponer el levantamiento del cierre, dispuesto en marzo pasado como medida para controlar la expansión del COVID-19.

Las declaraciones que ofreció la representante en el país de la Oficina Mundial de la Salud (OMS) y también de la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), Alma Morales, de que “no está mal que comiencen a considerar un plan de apertura”, pero que “hay que tomar en cuenta los criterios epidemiológicos, porque sería súper delicado y sensible que esa decisión se tome fuera del momento idóneo”, sirvieron, de acuerdo con sectores consultados, de freno precautorio a la decisión del mandatario, quien habría considerado ponderar un poco más y esperar la evolución de las medidas de control del coronavirus que toma el Gobierno vía el Ministerio de Salud Pública.

Otra ponderación presidencial

También el mandatario ponderaría que sobre el tema no hay una posición claramente definida entre sus ministros vinculados a los sectores Salud y a la economía. Con diferentes tonalidades, el ministro de Salud, Rafael Sánchez Cárdena, ha sido reiterativo en sus declaraciones diarias, de que se debe mantener el distanciamiento social como medida de contención del virus. Se le sindica como el principal opositor a la apertura económica en la situación actual. Una postura aparentemente cercana a la de Sánchez Cárdena aparenta tener el ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, el funcionario menos locuaz del Gobierno hasta marzo pasado, pero que la pandemia lo ha convertido en el segundo de mayor exposición. Tiene que hablar varias veces por semana para explicar las medidas que se adoptan.

El ministro de Hacienda, Donald Guerrero Ortiz, en forma discreta, dejó entrever que favorece la reapertura económica por fases, porque permitiría mejorar las recaudaciones de ITBIS y otros tributos que se aplican a las ventas. Las recaudaciones fiscales han bajado en los primeros tres meses del año.

La postura no unificada de sus ministros vinculados, la sugerencia de la OMS, las ideas diferenciadas entre representantes de los sectores económicos paralizados, y las críticas de los políticos de oposición al manejo de la crisis sanitaria, han creado en el mandatario dudas en torno a la reapertura ahora.

Según comentó un vinculado a las rondas de encuentros, el presidente Medina estaría preocupado por un “se lo dijimos y no nos hizo caso” si la reapertura anticipada, o iniciada antes de Salud Pública llegar a tener control de la enfermedad, produce un rebrote de los casos del COVID-19.

Antes de la ronda presidencial, centrada en encuentros con empresarios, sindicalistas y líderes religiosos, el MEPyD y la Comisión de Alto Nivel que preside Montalvo habían sostenido encuentros sectoriales con representantes de los constructores de viviendas, ferreteros, repuesteros, quienes presentaron sus correspondientes protocolos de salud para reiniciar sus respectivass actividades.

También se había socializado en parte el borrador del programa que había diseñado el Gobierno para una reapertura escalonada y que se ejecutaría entre mayo y agosto. Al final se habrían reactivado 1.5 millones de empleos.

El plan de apertura

En la primera fase de los planes para la reapertura por fases de las actividades económicas que fueron suspendidas cuando inició la “emergencia nacional” por el COVID-19, la meta era reactivar unos 460 mil empleos, de los cuales más del 50% procederían del sector construcción.

Según un borrador que circuló con las “actividades económicas priorizadas y de bajo riesgo”, los renglones cuya apertura se haría en la primera etapa del programa, que originalmente se proyectó para el 11 de mayo, serían actividades de limpieza y fumigación, veterinarias, call center, ferreterías, construcción, otras actividades especializadas en construcción, construcción de carreteras y otros, correo y servicio de mensajería (Courier), talleres de repuestos y autoadornos, comercio de vehículos (dealers), lavandería y comercio vía delivery. De ese conjunto, al sector construcción puro le estimaron un volumen de 233,289 empleos, a la construcción de “carreteras y otras” unos 11,318 plazas y a otras construcciones especializadas, 87 mil 222 puestos laborales.

Para una segunda etapa se proyectó la reactivación de las actividades ligadas a mantenimiento y reparación de vehículos, comercio de muebles y utensilios domésticos, comercio minorista de equipos de informática y de comunicaciones, tiendas de productos textiles, mayoristas de productos textiles, salones de belleza, barberías y spa, profesionales independientes y técnicos (firmas de abogados, contabilidad y publicidad,etc.). Son todas actividades clasificadas como de alta participación del mercado local.

Economista Dauhajre puso tema en discusión

El debate lo inició el economista Andrés Dauhajre hijo (Andy) cuando planteó la conveniencia de ir pensando en una reapertura gradual. Luego se conoció el documento del MEPyD, que para una tercera etapa incluye a las actividades comerciales complementarias e iniciaría el 22 de junio en las áreas descritas como “otras actividades de servicios personales, tiendas de ropa, tiendas de zapatos, comercio al por menor de otros productos nuevos en establecimientos especializados, y comercio al por menor de otros artículos domésticos en establecimientos especializados”. Una cuarta parte irían las agencias de viajes y operadores turísticos, otras actividades de servicios personales, comercio al por menor en puestos de venta de vehículos, restaurantes, cafeterías y servicio móvil de comidas, alojamiento (hoteles, moteles y hostales. El quinto lote incluye las actividades de “alta concentración de personas”, que abarca operación de convenciones y eventos, bares y discotecas, actividades artísticas, de entretenimiento y recreación, juegos de azar y apuestas, centros comerciales, parques, espacios recreativos, y espacios públicos.

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