Mitos sanitarios: ¿qué estamos haciendo mal?

Utilizar pasta de dientes, clara de huevo o mantequilla, forman parte de los remedios para tratar las quemaduras, sin embargo, pueden favorecer la infección e irritar el tejido dañado. Lo más recomendable es sumergir el área afectado en un balde de agua o acudir a emergencias.

Algunas costumbres pueden ser completamente inútiles o incluso nocivas para nuestra salud.
Los mitos sanitarios están presentes en todas las culturas y épocas. Estas costumbres, sin ningún rigor médico ni científico pueden poner en riesgo nuestra salud.

Los hábitos y costumbres pasan de generación en generación sin plantearnos si son correctos o no.

Esther Samper, Máster en Biotecnología Biomédica por la Universidad Politécnica de Valencia y doctora en Ingeniería Tisular Cardiovascular por la Medizinische Hochschule de Hannover , es la autora de “Si escuece, cura”. En este libro reúne 50 malas prácticas sanitarias muy comunes para desmitificarlas y explicar correctamente el proceso que se debe seguir en cada caso.

EFEsalud recoge el trabajo de Samper para luchar contra algunas de estas falsas ideas implantadas en el imaginario colectivo.

Primeros auxilios

Tratar las quemaduras siempre ha sido un terreno muy habitado (en todas las sociedades) por los remedios caseros. La vaselina, las claras de huevo, la pasta de dientes o la mantequilla, forman parte de estos remedios “de andar por casa”. Lo cierto es que la mantequilla y la clara de huevo lo que hacen es favorecer la infección, mientras que la pasta de dientes puede irritar el tejido dañado. Lo más recomendado en caso de sufrir una quemadura es introducirla en un recipiente con agua abundante y jabón suave o acudir al médico si es un caso grave.

Uno de los grandes mitos sanitarios tiene que ver con los ataques epilépticos y el miedo a tragarse la lengua. Nunca se debe poner nada en la boca o intentar sacarle la lengua a una persona inconsciente o que está sufriendo una convulsión por tres motivos: el objeto podría moverse y asfixiarlo, podría lesionarse la mandíbula o los dientes y puedes lesionarte los dedos si la persona te muerde en el proceso. Lo mejor ante una situación así es colocar a la persona de lado para favorecer que la saliva salga y que la lengua se mueva por su propio peso.

Hollywood nos ha enseñado que en caso de hemorragia hay que realizar un torniquete. Lo que no nos cuenta es que solo deben realizarse en casos muy concretos, ya que tienen muchos peligros asociados a cortar la circulación de una extremidad. Solo un torniquete realizado en el momento oportuno, de manera correcta y por profesionales cualificados, puede salvar vidas. El grado de presión, la extremidad en la que se realice y la superficie total sobre la que se aplica la presión son los 3 elementos a tener en cuenta para realizar un torniquete.

Más de una vez hemos escuchado “hay que inducir el vómito en caso de intoxicación”. La mayor parte de las intoxicaciones son accidentales por la ingesta de medicamentos, alimentos, productos de limpieza o plaguicidas, entre otros. No es aconsejable inducir el vómito. Puede producir daños a su paso por el esófago (si el tóxico es corrosivo) y existe riesgo de asfixia. Tampoco hay que darle de comer o administrarle ninguna sustancia a la víctima. Lo correcto en caso de intoxicación es acudir a emergencias.

Nutrición y alimentación

El anisakis es un nematodo (gusano redondo) que se dio a conocer en España entre 1991 y 1995 por los múltiples casos de intoxicación que se produjeron. Cualquier tipo de pescado marino de consumo humano puede contenerlo. Una creencia muy extendida es que el vinagre mata a este gusano, lo que no es cierto. La ingesta de anisakis puede provocar una infección del aparato digestivo (anasikiasis) o producir enfermedades a través de reacciones alérgicas. Lo ideal para luchar contra él es congelar el pescado a -20º C o inferior durante por lo menos 5 días y el tratamiento térmico hasta el centro del pescado a 60ºC mínimo durante 10 minutos.

Existen muchos mitos sobre cómo prevenir o curar la resaca en fechas donde el consumo suele ser mayor al habitual (Navidad, por ejemplo). Algunos de los remedios que se proponen son las espinacas, jengibre o algunas vitaminas. La realidad es que no se puede curar la resaca, pero sí aliviar algunos síntomas hasta cierto punto. La deshidratación que se produce por la ingesta excesiva de alcohol es clave, pero si durante o después del consumo de alcohol se bebe mucha agua el malestar posterior será menor. También es aconsejable comer y beber ligero antes de acostarse y al levantarse y nunca realizar comidas con mucha grasa o copiosas. Tomar ibuprofeno ayudará a calmar la inflamación del aparato digestivo.

¿Cuántas veces hemos escuchado que el Aquarius o las bebidas isotónicas son recomendables cuando tenemos gastroenteritis? Es completamente erróneo. Una de las posibles consecuencias es la deshidratación producida por los reiterados vómitos y diarreas.

Sin embargo, este tipo de bebidas no son recomendables. Contienen mucho azúcar que puede agravar la diarrea y los electrolitos que aportan no coinciden con los que tenemos que reponer tras los vómitos. Lo ideal para hidratarse es el suero de rehidratación oral (suero oral) que se puede conseguir en la farmacia.

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