“La sanidad se echó al olvido en el país, en el área agrícola”

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Eric Rivero critica los “números fríos” que se manejan desde las oficinas.
Al evaluar la gestión del gobierno de Danilo Medina en la agropecuaria, Eric Rivero la califica como un fracaso

Eric Rivero lleva años ligado a la producción en República Dominicana, especialmente en la ganadería, de la cual es gran conocedor. Ha sido un abanderado en la defensa del sector y a menudo se le ve envuelto en debates sobre las problemáticas que aquejan a esa actividad, considerada vital para el desarrollo del país.

Es presidente de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro), de la Asociación Dominicana de Productores de Leche (Aproleche) y ha tomado espacio dentro de sus ocupaciones para hacer un ejercicio de evaluación sobre el desempeño del actual gobierno -que finaliza el 16 de agosto- a pedido del periódico elCaribe.

Critica la falta de empeño de las autoridades del Ministerio de Agricultura para lograr el etiquetado en español de productos como los lácteos, el incentivo a las importaciones y el desinterés para robustecer las investigaciones que conduzcan el país por el carril de exigencias de estos tiempos.

¿Cuál es la evaluación que hace Eric Rivero y la Confenagro sobre las políticas implementadas por el actual gobierno en materia agropecuaria?
Bueno, podemos decir que las políticas implementadas hasta ahora –incluido el tema de las Visitas Sorpresa- han sido en la mayoría de ellas un fracaso que no han podido, ni podrán rendir resultados positivos a largo plazo. Más bien se han manejado de una forma sin seguimiento y no podemos evaluarlas. Llegará ese momento, pero realmente ahí no ha habido un gran avance en ninguno de los sectores. Pocas de ellas están funcionando como corresponde, ni son exitosas”. Y yo podría decirte con certeza que en el último tramo de gobierno no se hizo nada en materia agropecuaria y muchas de las iniciativas que estaban llamadas a asumirse e implementarse, el último ministro no hizo ningún esfuerzo para ello. Cuando miramos los dos últimos años vemos que ninguna se concretó.

Al sector que representas se le vio protestar varias veces en los últimos años por diversos temas. ¿Eso rindió frutos, tuvo el impacto esperado?
Qué va. Lamentablemente, cuando el sector agropecuario hacía alguna denuncia, eso era tildado de político y muchas veces las autoridades ni siquiera tomaron eso en cuenta. Esa ha sido la realidad de los últimos años. Tenemos mucho que hacer y mucho qué mejorar. Tenemos leyes por ejemplo, que ordenan crear las condiciones para que se aproveche la producción nacional y se dé prioridad a eso. Eso se ha estado manejando solamente de manera mediática sin tener resultados reales. Todo es una cadena que se enlaza desde la sanidad y la rentabilidad.

Cerca de quince años de lucha de los gremios agropecuarios, entre ellos de la Asociación de Productores de Leche (Aproleche), que tiene 40 años, y la Confenagro, que nació en 2011, no han sido suficientes para lograr que se cumplan una serie de puntos que hemos venido solicitando. Queremos que se cumplan una serie de leyes y normativas que tenemos, que de una forma una otra soportan el sector agropecuario a nivel nacional.

¿A qué te refieres puntualmente?
Bueno, el tema del etiquetado, que debe ser en idioma español, y el registro sanitario, han sido promesas de más de un presidente de la república, de que resolverán eso. Y es un tema que no solo afecta a los productores primarios, sino también a la industria nacional, que tiene que verse compitiendo de manera desleal con productos que violan las normas y que al consumidor de forma u otra lo afectan, porque esos productos no transparentan en sus etiquetas el contenido que traen. Ha sido promesa de más de un ministro de Agricultura, de tratar de solucionar eso, sin que nada ocurra.

Otro aspecto vital es el de sanidad, que en el país ha sido olvidada, no solamente en el área pecuaria, sino también en la agrícola. La sanidad se echó al olvido en nuestro país en materia agrícola. Aquí no ha habido inversión adecuada para proteger a nuestro país en los distintos subsectores de la agropecuaria y no ha habido inversión. Eso se ha manejado de forma medalaganaria. Ahora la nueva realidad del COVID-19 nos da mucho más fuerza para reclamar eso.

¿Cuáles otros pendientes identificas tú y tu organización en el país?
El tema de las importaciones no se pudo detener, ni siquiera con la última gestión del Ministerio de Agricultura. Fueron desmedidas y sin el cumplimiento de las normativas y sin un organigrama que prefiera y dé prioridad a la producción nacional sobre lo importado. No se tomó en cuenta que eso afecta a los productores y a veces los quiebra, en momentos de cosecha o producción alta.

¿Puedes sustentar eso?
Los números han venido creciendo cada vez más, en perjuicio de los productores y tenemos pendiente el tema de la investigación. Aquí, en República Dominicana, por mucho que se ha dicho y reclamado, no se está investigando. “Tenemos dos o tres instituciones ligadas al sector agropecuario oficial que no están investigando nada, de ningún tipo y eso viene en perjuicio de las aspiraciones de los productores, de avanzar. Pero aquí también tenemos que modernizar las instituciones del sector agropecuario, para posiblemente eliminar algunas que no tienen sentido, y adecuar otras. Algunas no han sido adecuadas a los nuevos tiempos. Estamos esperanzados en este nuevo gobierno, ya que Luis Abinader ha asumido algunos ejes principales, entre ellos el de la modernización de las instituciones y el de garantizar rentabilidad a los productores. Eso es importantísimo. Señores, pero aquí no tenemos ni un censo agrícola realizado y se viven ofreciendo números fríos, sacados en oficinas frías, porque no tenemos la base principal.

¿Cuál es el elemento base que alimenta el interés por las importaciones de rubros agrícolas y agroindustriales desde nuestro país?
En tiempos de bonanza, los burócratas del Estado y los comerciantes de la ciudad, realizando importaciones reciben y ven los beneficios de una manera más rápida y son negocios mucho más jugosos, pero la realidad que tenemos como país es que la única fortaleza que podemos mostrar es que seamos -en la medida de lo posible- lo más próximo a generar la autogestión alimentaria dentro de nuestras fronteras para poder aspirar a solucionar. Esta pandemia lo ha demostrado. En tiempos de abundancia era posiblemente más fácil importar papa, leche o pollos, a pesar de que tenemos condiciones, inversiones y productores para suplir, incluyendo el área avícola.

Pero en el país se produce suficiente pollo para suplir la demanda y la capacidad instalada es amplia
Sí, tú tienes razón, pero con todo y eso nos preguntamos cómo es posible que en nuestro país cerca del 20% de los pollos (tomando como referencia el 2019) se haya importado, teniendo nosotros capacidades que suplir todo.

No se pudo contar
Yo pienso que las cosas se hicieron aquí sin un orden. No es posible que el país no tenga aún un censo nacional agropecuario para ver qué hay”

Punto luminoso
Debemos reconocer que hubo mejoría en el tema financiamiento y tasas de interés. Ese es quizás el punto luminoso de la gestión que finaliza”

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