RD tiene 1,006 zonas vulnerables a eventos atmosféricos

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La tormenta Laura destruyó viviendas y dejó sin ajuares a decenas de familias del distrito municipal Palmarejo, Villa Linda, en Santo Domingo Oeste. La fuerza del desbordamiento de una cañada arrasó con camas, electrodomésticos, artículos personales y vehículos. Las viviendas lucían vulnerables.
La temporada ciclónica, que inició el 1 de junio y termina el 30 de noviembre, resulta beneficiosa, siempre trae amenazas

En una deteriorada casa de maderas rojas y verdes, ubicada a escasos metros de un arroyo en la comunidad de Monte Bonito, en San Cristóbal, Thelma de la Cruz y sus dos nietas permanecían oprimidas por la preocupación y la incertidumbre la noche del pasado sábado, cuando comenzaron a escuchar sobre el oxidado zinc de la vivienda las primeras gotas de la tormenta tropical Laura.

Para ellas, al igual que para varios de sus vecinos, el pronóstico de un fenómeno atmosférico es como un balde de agua helada sobre sus cabezas. En varias ocasiones, han tenido que sufrir por la inclemencia del tiempo, viendo cómo los ajuares que tanto les costó adquirir les son arrancados por las inundaciones y los deslizamientos de tierra muy comunes en la zona.

San Cristóbal es parte del 68% del territorio de la República Dominicana que es propenso a ese tipo de desbordamiento, de acuerdo con un informe de la Defensa Civil que subraya que existen alrededor de 1,006 zonas vulnerables a los efectos de eventos atmosféricos.

De acuerdo con el informe, la región del país con mayor cantidad de zonas vulnerables es el Cibao Central, con las provincias La Vega, Monseñor Nouel y Sánchez Ramírez, como los territorios que mayores amenazas presentan, con 175 comunidades. En el caso de La Vega, indica el documento, las inundaciones son provocadas esencialmente por las crecidas de los ríos Camú, y el río Jima.

Como segunda zona de mayor vulnerabilidad está el Cibao Norcentral, con Santiago, Espaillat y Puerto Plata como zonas sensibles.

Azua, en el Sur del país, también es otra de las zonas más golpeadas por tormentas y ciclones, que generan la crecida de ríos y cañadas.

También está el Gran Santo Domingo, con 101 zonas vulnerables, 88 pertenecientes a la provincia y 13 al Distrito Nacional, todas por ser propenso a inundaciones y derrumbes. De estas zonas, 17 están en Santo Domingo Este, como La Barquita, Los Tres Brazos, El Tamarindo, Cancino, Los Mina Viejo y Ensanche Ozama, entre otras.

Otros 13 están en Santo Domingo Oeste, entre ellas Bayona, Las Caobas, El Café y Hato Nuevo; mientras que en Santo Domingo Norte hay 21, como son El Manguito, Los Coordinadores (Barquita) y Villa Esperanza.

Igualmente, en el Distrito Nacional los barrios ubicados en áreas de vulnerabilidad son La Ciénaga, Guachupita, Los Guandules, Gualey, Las Cañitas, Simón Bolívar, Capotillo, La Zurza, 27 de Febrero, Cristo Rey, La Puya de Arroyo Hondo, El Aguacatico y Los Ríos.

Este último sector fue uno de los afectados el pasado fin de semana por la intensidad de las lluvias de Laura.

En Los Ríos, la fuerza del agua se llevó los cimientos de una vivienda, y dejó otras aún más frágiles.

Un informe sobre desastres naturales de Plan Internacional RD, señala que San Pedro de Macorís, Santo Domingo, Distrito Nacional, San Cristóbal y Santiago presentan una mayor exposición ante inundaciones, seguidas de las provincias de Montecristi, Bahoruco, Barahona y Monseñor Nouel.

68% del territorio de la República Dominicana es propenso a inundaciones.

Exposición sísmica

En su informe “Análisis de riesgos de desastres y vulnerabilidades en la República Dominicana”, la Unión Europea apunta que por la isla Hispaniola esta localizada “en el mismo borde del frente de subducción que define la zona de interacción entre la placa tectónica de Norteamérica y la placa tectónica del Caribe, toda la isla, pero especialmente la región septentrional, constituida por el valle del Cibao, la Cordillera Septentrional y la costa Atlántica, es considerada como de muy alto riesgo sísmico”.

Puntualiza que existen muchos municipios calificados como de alta amenaza sísmica, desde el extremo noroeste hasta el nordeste de la isla, destacando Montecristi, Mao, Santiago, Salcedo, Moca, San Francisco de Macorís, La Vega, Nagua y Samaná. También en la región sur existen fallas particulares en los municipios de San Juan de la Maguana, Neyba, y Jimaní. Otras provincias con una fuerte amenaza sísmica, debida en gran parte a la ubicación de centros poblados, son Santo Domingo, Puerto Plata, Azua, Barahona, Peravia y San Cristóbal.

De acuerdo con el organismo internacional, al cruzar las zonas de alto peligro sísmico con los datos de vulnerabilidad, la provincia de San Cristóbal ha de ser considerada como la de mayor peligrosidad ante eventos sísmicos, seguida de Santo Domingo-Distrito Nacional, Espaillat, Santiago, Salcedo, Bahoruco, Peravia, San Juan e Independencia. Con una exposición un tanto inferior se presentan las provincias de Duarte, La Vega, María Trinidad Sánchez, Montecristi, Puerto Plata, Valverde, Samaná, Azua y Barahona.

La Unión Europea asegura que, al realizar un complicado análisis de provincias y de su grado de exposición a las diferentes amenazas climáticas, las provincias que presentan una mayor exposición multiamenaza de alto grado son San Cristóbal y Barahona.

Con un grado menor de exposición multiamenaza, afirma la entidad, destacan las provincias de Santo Domingo, Distrito Nacional, Santiago, Azua y Peravia.

La relación entre pobreza y ambiente

En las dos últimas décadas, el país ha experimentado una transformación importante en términos económicos y sociales. Sin embargo, la distribución del ingreso y el acceso a servicios sociales básicos de calidad sigue siendo inequitativo. De acuerdo con el Índice de Vulnerabilidad ante Choques Climáticos (IVACC), el 30% de toda la población dominicana es muy vulnerable a fenómenos extremos. La relación entre la pobreza y las condiciones de riesgo, particularmente a huracanes, tormentas e inundaciones, han sido analizadas mediante la Encuesta Social de Hogares. A nivel nacional, el 16.8% de los hogares en pobreza multidimensional se encuentran cerca de algún foco de peligro, como un río, arroyo o cañada. Sin embargo, este porcentaje baja al 12.3% en la zona metropolitana y se eleva al 21.7% en el resto urbano. En zonas rurales el porcentaje de los hogares en pobreza que tienen cercanía a un foco de peligro es del 13.7%.

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