“La arquitectura me aportó mucho a mi carrera de artista”

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Josefina Garrido expresa que “en el arte encuentro una satisfacción emocional y espiritual que me hace muy feliz”.

El mantener una conexión cercana con su compañera de colegio, la doctora Violeta Núñez, hermana menor de la pintora Elsa Núñez avivó en Josefina Garrido la chispa del arte que ya estaba latente desde su niñez. Durante sus años de estudio, ella visitaba con frecuencia la casa de su amiga, donde veía pintar a su hermana y observaba las paredes de su casa llenas de sus obras, lo que despertó en Garrido gran admiración y deseos de ser como ella. Comentó, que cuando terminó el bachillerato les expresó a sus padres el deseo de asistir a la Escuela de Bellas Artes, quienes se opusieron porque consideraban que esa no era una carrera formal y que se prestaba a un ambiente bohemio. Recordó que sus padres les prohibieron que asistiera a exposiciones y todo tipo de actividades relacionadas con la pintura “para que se me curara esa mala influencia”, pero ella siguió asistiendo aún sin sus permiso.

¿Dónde termina la arquitecta y comienza la artista?
Ejercí la carrera de arquitectura muy poco a nivel privado, sólo uno que otro pequeño proyecto, pero fui por más de 25 años encargada del Departamento de Ingeniería y Arquitectura del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS). Era un trabajo muy demandante y agotador, que, junto a mi participación en el coro de la UASD desde 1978, absorbían todo mi tiempo. Me retiré del IDSS en 2001, entonces comencé a tomar clases particulares de arte con Miriam Miniño y Miguel Valenzuela. Una de mis hijas mostró vocación por el arte y se inscribió en la Escuela de Bellas Artes, y la acompañé. Eso me dio la oportunidad de hacer florecer esa espinita que llevaba latiendo dentro de mí desde mi niñez. No sabía que en Bellas Artes aceptaban personas maduras, entonces cuando la secretaria me dijo que no había límite de edad, me inscribí. Ahí comenzó esta faceta de mi vida que me encanta.

¿Cómo fue su experiencia durante sus estudios en Bellas Artes?
Fui muy bien acogida por mis compañeros de clases, los cuales podían ser mis hijos. Eran muy cariñosos y me respetaban mucho, diría que también me admiraban. Uno que otro profesor, cuyo nombre me reservo, trató de humillarme o desencantarme diciéndome que eso no era para viejos, porque asumían que los mayores íbamos con la intención de matar el tiempo y no buscando una formación para dedicarnos al arte. No puedo negar que en algún momento pensé retirarme, algunas de mis compañeras adultas lo hicieron, mis “compañeritos” me dieron el ánimo para seguir adelante y en 2009 me gradué con honores a los 60 años de edad. Nunca ejercí simultáneamente las dos carreras, pero la arquitectura me aportó mucho a mi carrera de artista.

También estudió en la Escuela Nacional de Artes Visuales (ENAV) ¿Cuáles fueron sus profesores y qué recuerdos guarda de esa experiencia?
No todos los profesores de la ENAV tenían una actitud hostil hacia los adultos. Conté con excelentes profesores de los cuales guardo gratos recuerdos y agradecimiento, entre ellos Carlos Montesino, Julio César Valentín, Dustin Muñoz, Gonzalo Briones, José Pelletier e Iris Pérez. Siempre he mantenido el vínculo con la ENAV, me invitan a cada taller extracurricular que realizan de cerámica con Ezequiel Taveras y con los japoneses Shigeo Yamauchy e Hidetto Nozaky, y de grabado con Nishio Shigetake. También me han invitado a ser profesora interina de la materia de Dibujo para cubrir la licencia de algún profesor.

¿En cuáles lugares ha expuesto sus obras?
El pertenecer a los diferentes gremios que representan a los artistas, como el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP) y la Asociación Dominicana de Artes Visuales (ADAV) me ha permitido relacionarme con mis colegas y me ha abierto las puertas para exponer en importantes galerías tanto nacionales como internacionales. He participado en cientos de exposiciones colectivas, pero individual he realizado sólo una en 2011 en el desaparecido Laboratorio Evolutivo de Arte Contemporáneo que dirigían las artistas Rosalba Hernández e Iris Pérez. Su título fue “Fantasías sobre el Tablero”, cuyo tema era sobre el juego del ajedrez, que relataba una historia de amor y desamor donde los personajes del ajedrez eran los protagonistas y expresaban emociones y sentimientos.

¿Cuál ha sido su mayor satisfacción como artista plástico?
El año 2011 fue de grandes satisfacciones, pues en ese año por primera vez presenté una obra en la Bienal Nacional de Artes Visuales y fui seleccionada con la obra “Toda Ella”. Aunque no fue premiada, para mí el hecho de ser seleccionada constituyó un premio.

¿Algún tema en particular que esté siempre presente en sus obras?
La figura humana casi siempre está presente en mis obras, ya sea ubicada en escenarios reales o imaginarios. Tengo cierta tendencia al surrealismo con algunos toques contemporáneos, la influencia de Salvador Dalí es innegable, también Gustav Klimt y Lucian Freud están entre mis favoritos. Pienso que el haberme iniciado en el arte en una edad tardía ha hecho un tanto difícil conseguir un mejor posicionamiento en el mercado del arte, pero eso no merma mi entusiasmo y no me impide mantenerme activa y con deseos de seguir creando, ya que en el arte encuentro una satisfacción emocional y espiritual que me hace muy feliz.

Consideración
El haberme iniciado en el arte en una edad tardía ha hecho un tanto difícil conseguir un mejor posicionamiento en el mercado del arte”.

Agrado
El año 2011 fue de grandes satisfacciones. En ese año por primera vez presenté en la Bienal Nacional de Artes Visuales la obra Toda Ella”.

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