Un estudio encontró que la edad avanzada del hombre está relacionada con cambios específicos en el ADN de los espermatozoides, algunos de ellos ubicados en genes que investigaciones previas han vinculado con el autismo. Los hallazgos aportan nuevas pistas para estudiar cómo la edad paterna podría influir en el desarrollo neurológico de la descendencia.
De acuerdo con EurekAlert, este estudio se centró en la metilación del ADN, “un proceso natural que ayuda a regular el funcionamiento de los genes sin alterar la secuencia de ADN. La metilación del ADN desempeña un papel fundamental durante el desarrollo temprano y puede ser sensible a los cambios biológicos relacionados con la edad”.
En la investigación se analizaron muestras de esperma de 63 hombres sanos y no fumadores de entre 18 y 35 años. Además, se midió la metilación del ADN en cientos de miles de ubicaciones en todo el genoma.
Posteriormente, el análisis identificó más de 14 000 sitios de ADN donde los niveles de metilación cambiaron con la edad, y la mayoría mostró una disminución gradual a medida que los hombres envejecían, según el estudio.
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“Para identificar marcadores específicos de los espermatozoides, realizamos un estudio de asociación de todo el epigenoma en espermatozoides de 63 hombres, utilizando el microchip Illumina 450K”, citó el estudio.
También subrayó que “aunque los cambios individuales fueron pequeños, su ubicación dentro del genoma fue importante. Muchos cambios relacionados con la edad ocurrieron cerca de las regiones de control de impronta, que ayudan a asegurar que ciertos genes se activen solo a partir de uno de los progenitores”.
Según los investigadores, varios genes afectados por cambios en el ADN relacionados con la edad ya se habían vinculado con el autismo. “Estos genes participan en el desarrollo cerebral, la comunicación nerviosa y el crecimiento temprano. Las alteraciones en su regulación pueden aumentar la vulnerabilidad a las diferencias en el neurodesarrollo”.
Los investigadores consideran que estos resultados abren nuevas vías para comprender los mecanismos biológicos que relacionan la edad paterna con la salud de los hijos. No obstante, advierten que se necesitan más estudios para determinar si los cambios identificados en el ADN de los espermatozoides contribuyen al riesgo de desarrollar trastorno del espectro autista (TEA), ya que esta condición responde a múltiples factores genéticos y ambientales y no tiene una causa única identificada.
