Europa enfrenta una nueva ola de calor a comienzos de agosto, después de un julio marcado por temperaturas récord y una sequía que afecta a amplias zonas del continente. Reino Unido, Francia, España, Eslovaquia y Austria se encuentran entre los países que han registrado o prevén temperaturas excepcionalmente altas.
El episodio llega después de que Europa occidental experimentara desde mayo cuatro períodos de calor extremo, de acuerdo con Copernicus, el servicio europeo de observación del cambio climático. Las altas temperaturas se producen además en un escenario de déficit de lluvias y humedad del suelo, condiciones que han incrementado el riesgo de incendios forestales y reducido los caudales de importantes ríos.
Reino Unido y Francia, entre los países bajo alerta
En Reino Unido, la Oficina Meteorológica británica (Met Office) advirtió sobre una nueva ola de calor que avanzará hacia el norte y afectará principalmente a Inglaterra. Las temperaturas podrían alcanzar 36 °C en algunas zonas del este y sureste de Inglaterra hasta el jueves.
La situación se produce después de un julio particularmente seco. Según la Met Office, ese mes fue el más seco registrado en Inglaterra, mientras que algunas áreas del este y sureste acumularon menos de un milímetro de lluvia durante el período analizado.
Francia también se prepara para un nuevo episodio de calor extremo. Météo-France pronosticó para el martes temperaturas de hasta 39 °C en el sur del país, con el episodio extendiéndose a numerosas regiones.
Para Francia, se trata de la tercera ola de calor del verano, después de un episodio especialmente intenso en junio y otro en julio que se prolongó durante 16 días.
España, Eslovaquia y Austria registran temperaturas extremas
España también atraviesa condiciones excepcionales. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) informó que julio de 2026 fue el mes de julio más cálido de la serie histórica española, empatado con julio de 2022, con una temperatura media de 25,7 °C, unos 2,6 °C por encima del promedio considerado normal.
El calor ha estado acompañado por una sequía igualmente extraordinaria. Aemet señaló que julio fue el mes más seco registrado en España desde el inicio de la serie histórica en 1961.
En Europa central, las temperaturas han alcanzado valores todavía más elevados. Eslovaquia registró el 6 de agosto una temperatura máxima de 42,2 °C en el sur del país, considerada un récord nacional. Un día antes, Austria registró 41,2 °C en Bad Deutsch-Altenburg, según GeoSphere Austria.
Estos registros muestran que el episodio no se limita a Europa occidental y que las temperaturas extremas también están alcanzando zonas de Europa central.
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Una sequía que agrava el impacto
El calor se desarrolla sobre un territorio que ya presenta un importante déficit de humedad. Copernicus indicó que durante julio los niveles de humedad del suelo fueron claramente inferiores a los registrados en julio de 2022, otro verano caracterizado por una grave sequía en Europa occidental.
En Inglaterra, aproximadamente la mitad del territorio y todo Gales se han visto afectados por condiciones de sequía, mientras que otras regiones inglesas podrían incorporarse a las zonas oficialmente afectadas.
La combinación de altas temperaturas, escasez de precipitaciones y suelo seco aumenta la vulnerabilidad frente a los incendios forestales. Copernicus señaló que estas condiciones favorecieron una actividad excepcional de incendios tanto por la superficie quemada como por las emisiones de carbono.
En España, un incendio registrado en la provincia de Ávila a finales de julio afectó alrededor de 50.000 hectáreas, mientras que en Francia otro incendio en Gironda arrasó cerca de 42.000 hectáreas y provocó la evacuación de más de 220.000 personas.
Los ríos también sienten los efectos
El impacto de la sequía no se limita a los bosques y las zonas agrícolas. Los caudales de varios de los principales ríos europeos se encuentran en niveles excepcionalmente bajos.
Según los datos de Copernicus, la mayor parte del Rin y del Támesis, aproximadamente dos tercios del Danubio y largos tramos del Ródano y el Po registraron durante julio niveles de caudal excepcionalmente bajos para ese período, tomando como referencia 34 años de mediciones.
El río Vístula también alcanzó un mínimo histórico en Varsovia.
La situación representa un riesgo adicional para la agricultura, los ecosistemas y las actividades que dependen de los recursos hídricos, especialmente si las altas temperaturas y la falta de lluvias persisten.
¿Cuánto puede durar la nueva ola de calor?
La duración varía según el país. En Reino Unido, las temperaturas más elevadas están previstas hasta el jueves, mientras que en Francia el nuevo episodio comenzará el martes y se extenderá a numerosas regiones.
Por el momento, las previsiones descritas no permiten establecer una duración uniforme para todo el continente. La evolución dependerá de cómo se desplacen las masas de aire cálido y de las condiciones meteorológicas de cada país.
Lo que sí está claro es que el nuevo episodio se suma a una sucesión de períodos de calor extremo que comenzó durante la primavera y se intensificó durante el verano.
¿Quiénes enfrentan mayor riesgo?
Las temperaturas elevadas representan un riesgo especialmente importante para personas mayores, niños pequeños, personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o realizan actividad física al aire libre. La exposición prolongada al calor puede favorecer la deshidratación y otros problemas relacionados con las altas temperaturas.
El riesgo aumenta cuando las temperaturas permanecen elevadas durante varios días consecutivos, especialmente durante las noches, porque el organismo tiene menos oportunidades de recuperarse.
La nueva ola de calor llega después de varios episodios excepcionales. Francia ya ha experimentado dos olas de calor este verano y se encamina hacia una tercera. España cerró julio con temperaturas medias récord para ese mes y con su julio más seco desde 1961.
Además, Eslovaquia alcanzó los 42,2 °C, mientras Austria superó los 41 °C, en una muestra de la intensidad que ha adquirido el calor en distintas partes del continente.
A este escenario se suma el calentamiento de las aguas. Copernicus informó que durante julio tanto el Mediterráneo occidental como el Atlántico registraron temperaturas inusualmente elevadas asociadas a episodios de olas de calor marinas.
Para Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el principal motor de este calentamiento son los gases de efecto invernadero emitidos por la actividad humana.
Así, Europa entra en una nueva fase de calor extremo con varios países enfrentando temperaturas cercanas o superiores a los 40 °C, mientras la sequía, los incendios y la reducción de los caudales fluviales aumentan las consecuencias del episodio más allá de los termómetros.
