Madrid. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, admitió que “quedan horas difíciles, complejas” para combatir los graves incendios forestales activos, que quemaron al menos 85,000 hectáreas los últimos días, mientras se anuncia una nueva ola de calor.
Coincidió en que es una “prioridad” defender “la vida de la gente, los núcleos de población y luchar contra el incendio”, además de pedir “paciencia y comprensión” a la ciudadanía.
Sánchez visitó el puesto de mando avanzado que gestiona las operaciones del incendio de la provincia de Castellón (este), donde el fuego quemó al menos 7,200 hectáreas y 16,000 personas siguen evacuadas, además de 64,000 confinadas. A esa superficie se añaden las cerca de 80,000 hectáreas destruidas por los incendios de las provincias limítrofes de Ávila, Madrid y Toledo, en el centro del país, donde el Gobierno decretó la emergencia nacional y dirige las operaciones de control y extinción.
En Madrid están dañadas un mínimo de 25,000 hectáreas y 2,000 en Toledo, según datos oficiales, al margen de la superficie devastada en otras partes del país por incendios menos importantes, pero aún activos.
Mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió durante una visita este lunes al centro de mando de un megaincendio que ya ha quemado 42,000 hectáreas a pocos kilómetros de la ciudad de Burdeos (suroeste) que ante la ola de calor que se anuncia “mañana será seguramente más complicado que hoy”.
“Las semanas que vienen serán duras y hay que aguantar”, subrayó.
