Los partidos más largos en la historia de la LIDOM

Desde las 18 entradas de 1967 hasta la maratón de 15 innings de 2025, repasamos los partidos más largos y legendarios de la pelota invernal.

En 1967 se escribió una página histórica de los partidos más largos de LIDOM. Foto: El Nacional de ¡Ahora! / LIDOM
En 1967 se escribió una página histórica de los partidos más largos de LIDOM. Foto: El Nacional de ¡Ahora! / LIDOM
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La historia del béisbol invernal dominicano está llena de noches imposibles de olvidar, en las que la pelota se negó a caer en el guante final.

Desde los años 70, la Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana (LIDOM) ha registrado juegos que se extendieron más allá de la medianoche y que, con el paso del tiempo, se convirtieron en auténticas leyendas.

A propósito de la maratónica jornada de este 4 de noviembre de 2025, hasta el momento la más larga de la temporada 2025-2026 de la pelota invernal, te contamos cuáles son los juegos más extensos en la historia de la pelota dominicana.

¿Cuánto dura un juego en la LIDOM?

Aunque parezca un deporte sin reloj, el béisbol dominicano sí se mide en minutos. En la LIDOM, la duración promedio de un juego se calcula desde el primer lanzamiento hasta el último out, incluyendo pausas, visitas al montículo y cambios de lanzadores.

Según datos oficiales de la liga, la temporada 2025-26 presenta un promedio de 3 horas y 12 minutos por encuentro, un descenso de casi 15 minutos respecto al año pasado gracias a la aplicación del pitch clock en torneos invernales.

El registro de tiempo se obtiene mediante los cronómetros oficiales en cada estadio y se consolida al final de cada jornada. Los partidos con entradas extra o interrupciones por lluvia alteran la media, elevándola hasta las 4 horas en casos extremos.

El juego más largo de LIDOM

El juego más largo en la historia de LIDOM fue celebrado el 16 de octubre de 2018 entre Licey y Toros. En ese encuentro se otorgaron 22 bases por bolas y lanzaron 5 jugadores de posición. La victoria fue para Anderson Hernández y la derrota para Rubén Sosa, con salvado para Arismendy Alcántara. La duración del encuentro fue de 19 entradas.

El encuentro se extendió hasta la madrugada del 17
El encuentro se extendió hasta la madrugada del 17

Otro juegos memorable fue el 28 de octubre de 1967, un cerrado duelo entre los lanzadores de las Estrellas Orientales (entonces, Elefantes) y del Licey, quienes no permitieron anotaciones durante las 18 entradas que duró el partido que, cabe destacar, inauguraba el Estadio Quisqueya. El juego terminó empatado a cero debido a una regla del béisbol profesional dominicano dominicano de la época que disponía que, pasadas las doce de la noche, todo partido debía suspenderse.

El partido se mantuvo en un cerrado duelo entre los lanzadores de las Estrellas Orientales y del Licey
El partido se mantuvo en un cerrado duelo entre los lanzadores de las Estrellas Orientales y del Licey

Esrellas y Licey volvieron a protagonizar otra noche maratónica en 2014, decidida en la 17ª entrada con un jonrón de Jordany Valdespín. Finalmente, el de Gigantes vs. Toros este 4 de noviembre, que se extendió a 15 entradas y terminó a la 1:19 a.m.

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Más allá de los números, los juegos maratónicos reflejan la cultura del fanático dominicano: una mezcla de aguante, fe y humor. En otras épocas, los cronistas narraban partidos desde radios portátiles hasta la madrugada, mientras las familias seguían los juegos con café o ron.

Estos encuentros también redefinieron la estrategia: la gestión del bullpen, el uso de jugadores de posición como lanzadores y las decisiones tácticas en extra innings que hoy forman parte del ADN de la LIDOM. Son historias que trascienden el marcador y se convierten en lecciones de resistencia y pasión nacional.

El impacto del ritmo de juego y las nuevas reglas

En 2023, la LIDOM adoptó las normas del béisbol moderno, limitando las pausas entre lanzamientos y visitas al montículo. Cada lanzador dispone de 20 segundos para ejecutar su lanzamiento, mientras que los bateadores deben estar listos antes del conteo de 8.

Estas medidas han transformado el ritmo de juego, reduciendo la duración promedio sin alterar la intensidad. En los estadios Quisqueya, Cibao y Tetelo Vargas, los juegos se mantienen entre 2h55 y 3h20, según la hora de inicio y la dinámica ofensiva.

Para los fanáticos, el tiempo no se mide en minutos, sino en emociones. Pero para la estadística, cada segundo cuenta.

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