Nueva York perdió el encanto como “La Meca del Boxeo”

Muhammad Ali paseó su calidad por la llamada “Gran Manzana”.

NUEVA YORK, EE.UU. Nueva York por décadas fue bautizada con el mote de “La Meca del Boxeo”, un calificativo que se justificaba porque esta ciudad fue escenario de las más grandes -e históricas- peleas del pugilismo rentable en todo el orbe.

Aquí se montaron combates, en disputa por cinturones mundiales, que protagonizaron los boxeadores de la estampa de Joe Louis, Max Schmeling, Jack Dempsey, Ezzard Charles, Jacke Lamotta, Sugar Ray Robinson, Jesey Joe Walcot y Rocky Marciano.

Más adelante -se resalta la brillante etapa del boxeo moderno- con Muhammad Ali, Sonny Liston, Floyd Patterson, Sugar Ray Leonard, Roberto “Mano de Piedra” Durán, Julio César Chávez, Bernanrd Hopkins, Félix -Tito Trinidad, Miguel Cotto, entre otras luminarias.

Uno de los pleitos que más expectación despertaron en el mundo deportivo fue el que, en 1936, celebraron Joe Louis y Max schmeling.

Aquella fue una batalla no solo deportiva, sino -creen expertos- hasta política...porque se trataba de la esperada revancha entre un representante de Estados Unidos (Louis) y el abanderado de la Alemania nazi, que incluso estaba apoyado por el dictador Adolfo Hittler.

La revancha de Louis

Se pactó aquel pleito, por el campeonato mundial de los pesos completos, porque un año antes (23 de junio de 1936), Louis fue noqueado en el 12do round por el protegido de Hittler.

Y en la revancha, (22 de junio de 1938) que constituyó el llamado del pueblo de Estados Unidos para que el negro peleador estadounidense fuera por el desquite, Louis no perdió tiempo y ante más de 80,000 fanáticos en el viejo Yankee Stadium, despachó en el primer round al destronado campeón alemán. ¡Aquella fue una victoria más política que deportiva!, precisan expertos y escritores de boxeo. Un triunfo que se lo gozó en grande la nación del Tío Sam.

Negros y blancos pactaron una unidad de acero para que Louis se desquitara la amarga derrota que había sufrido en aquel combate que Hittler disfrutó y hasta premió con todos los honores a Schmeling. Louis, tras aquel triunfo, se incorporó al Ejército de EE.UU. para participar en la Segunda Guerra Mundial.

Y para que no se quede atrás América Latina, Nueva York también (el 26 de junio de 1972), fue escenario de otra batalla grande, ganada por un gigante: Roberto Durán, quien a sus 22 años de edad y no dado como favorito, devastó en el 13er asalto al sensacional púgil escocés Ken Buchanan. Y así se coronó monarca mundial del peso ligero.

Las Vegas es la gran dueña del espectáculo

El tiempo lo cambia todo...la frase puede atribuirse, en positivo, a la ciudad de Las Vegas, estado de Nevada que cada vez que se menciona el vocablo boxeo, ¡hay que pensar en Las Vegas!
Porque desde hace más de 25 años es la dueña -y se podría decir que prácticamente absoluta- del negocio del boxeo. El dos de mayo de 2015 fue realizada la pelea más atractiva (y millonaria) de la historia.

Fueron sus protagonistas Manny Pacquiao y Floyd Mayweather. En bruto ese combate dejó más de 500 millones de dólares.

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