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Sonia, nombre ficticio, emigró a España en el 2017 para brindarle una mejor vida a sus hijos.

Explica lo difícil que le ha resultado dejar a sus dos hijos en República Dominicana: “Todo sea por su bien, lloré, los llamaba todos los días, me sentía sola en un país donde no conocía a nadie”.

El primer año fue de mucho sufrimiento, recuerda, no sabía cómo buscar empleo, hasta que tuvo la oportunidad de trabajar atendiendo a una persona mayor: “fue una luz en el túnel, todo comenzó a tener sentido para mí, no fue el trabajo que deseaba, pero fue un trabajo que me permitía vivir dignamente y poder enviarle dinero a mis hijos”.

La vida en España no es como todos piensan “uno viene aquí en busca de una cosa pero le sale otra” porque la vida es muy difícil, ya he tenido tres trabajos como empleada doméstica.

“Yo vine a España pensando que iba a encontrar dinero, aquí  explotan a uno trabajando para ganar dos pesos, se pasa mucho trabajo y se gana con mucho esfuerzo”, manifiesta la madre que aún está separada de uno de sus hijos.

Sin embargo, dice que todo ha valido la pena y puede asegurar que se siente satisfecha y plena.

“Todo este sacrificio, trabajar largas horas, tener dos empleos al mismo tiempo, salir a oscuras y llegar a oscuro ha sido lo mejor porque hoy en día uno de mis hijos  está aquí conmigo. La traje a  los cuatros años de estar aquí”, precisa.

Recientemente  trabaja en un restaurante y su hija también y puede decir que es “la madre más feliz porque tengo parte de mi familia a mi lado y disfrutar de mis nietos; no me arrepiento de haber hecho las cosas como las hice, lo logré no como lo esperaba pero mi familia está aquí a mi lado y eso es más que suficiente”.