– La imposición de un arancel del 12,5 % por parte de Estados Unidos a determinados productos exportados desde Costa Rica y República Dominicana representa un nuevo desafío para las empresas que dependen del mercado estadounidense. Más allá del incremento en costos, la medida obliga a las organizaciones a revisar sus estrategias comerciales, estructura de exportación y mecanismos de mitigación para mantener su competitividad internacional.
Desde la perspectiva empresarial, el principal riesgo no es únicamente el porcentaje del arancel, sino la posibilidad de que ambos países enfrenten una desventaja relativa frente a otras jurisdicciones que mantengan un acceso más favorable al mercado estadounidense.
«El reto para las empresas no es solamente entender el nuevo arancel, sino determinar de manera inmediata cómo reducir su impacto. En un entorno donde la competitividad es cada vez más sensible a los costos de acceso a los mercados, las organizaciones deben evaluar todas las herramientas disponibles para mitigar el efecto de esta medida», señaló Carolina Palma, socia de Impuestos y Servicios Legales de Deloitte.
Tres preguntas que toda empresa exportadora debería responder hoy
Ante este nuevo escenario, Deloitte recomienda a las organizaciones revisar tres aspectos prioritarios:
1. ¿Mis productos realmente están sujetos al 12,5%?
No todos los bienes exportados desde Costa Rica o República Dominicana se encuentran afectados por el nuevo gravamen. Existen productos excluidos de la medida, así como mercancías que pueden beneficiarse de las disposiciones contenidas en los acuerdos comerciales vigentes con Estados Unidos.
Por ello, el primer paso consiste en determinar con precisión si el producto exportado se encuentra efectivamente alcanzado por el arancel o si puede acogerse a alguna de las exclusiones previstas por la normativa estadounidense.
2. ¿Mi empresa está aprovechando correctamente los beneficios del CAFTA-DR?
De acuerdo con Deloitte, muchas compañías nunca realizaron una revisión profunda de sus reglas de origen porque históricamente enfrentaban aranceles bajos. Sin embargo, en un contexto donde la diferencia puede representar hasta un 12,5% del valor de la operación, validar el cumplimiento de los requisitos de origen se vuelve una prioridad estratégica.
«Hay empresas que nunca habían sentido la necesidad de profundizar en la aplicación del CAFTA-DR porque el costo arancelario era reducido. Hoy la realidad es distinta y vale la pena analizar si sus productos califican para tratamientos preferenciales y si están documentando correctamente ese beneficio», explicó Palma.
3. ¿Qué mecanismos de mitigación puedo implementar?
En el actual entorno comercial, las organizaciones deben ir más allá del análisis regulatorio y revisar toda su estructura de costos.
Deloitte señala que existen alternativas para optimizar el valor aduanero, revisar cadenas de suministro, fortalecer la planificación comercial y desarrollar estrategias específicas de mitigación que permitan reducir el impacto económico de los nuevos aranceles.
«Independientemente de la tarifa aplicable, las empresas necesitan ser más competitivas. Toda estrategia de optimización de costos, eficiencia operativa o mitigación arancelaria puede convertirse en una ventaja relevante frente a competidores que enfrentan las mismas presiones del mercado», indicó Palma.
El impacto va más allá de las exportaciones actuales
La medida también podría influir en futuras decisiones de inversión extranjera directa. En un contexto donde las empresas globales evalúan constantemente dónde ubicar nuevas operaciones, los costos asociados al acceso al mercado estadounidense pueden convertirse en un factor relevante dentro de los procesos de selección de destinos.
Si bien Costa Rica y República Dominicana mantienen fortalezas estructurales importantes, como talento, estabilidad y ecosistemas exportadores desarrollados, la nueva realidad comercial hace indispensable reforzar los elementos que sostienen su competitividad internacional.
El llamado para las empresas
Para Deloitte, el mensaje es claro: este no es un momento para esperar definiciones futuras, sino para actuar.
Las empresas de Costa Rica y República Dominicana deberían iniciar de inmediato una evaluación de su exposición al nuevo arancel, revisar oportunidades bajo CAFTA-DR, identificar exclusiones potenciales y desarrollar estrategias de mitigación que les permitan proteger márgenes, preservar competitividad y fortalecer su posición en el mercado estadounidense.
«Lo más importante es aplicar todas las medidas de mitigación posibles para que, si existe un impacto arancelario, éste sea el menor posible. Las organizaciones que reaccionen primero tendrán una mejor posición para proteger su competitividad en un entorno cada vez más complejo», concluyó Palma.
