La agencia internacional Fitch Ratings elevó la calificación crediticia soberana de largo plazo de República Dominicana de BB- a BB, con perspectiva estable, una decisión que representa un avance en la valoración de la capacidad del país para cumplir con sus compromisos financieros y fortalece su posición ante los mercados internacionales.
Especialistas del área económica y financiera consultados por “elCaribe digital” destacaron que la decisión podría facilitar el acceso a financiamiento internacional en mejores condiciones, atraer inversiones y favorecer el crecimiento económico, aunque advirtieron que persisten desafíos fiscales y eléctricos.
El economista Juan Rafael Espinal explicó que la nueva calificación refleja una percepción de mayor estabilidad en los indicadores macroeconómicos y mejores condiciones para los inversionistas interesados en adquirir bonos o desarrollar proyectos en el territorio dominicano.
“Esta calificación nos acerca a la meta del Ministerio de Hacienda de alcanzar el llamado (grado de inversión), que permitiría la colocación de bonos a muy bajas tasas de interés, por la garantía de pago que ofrece el país a los inversores en bonos soberanos”, explicó Espinal.
Por su parte, la periodista y financiera Digna Paulino señaló que esta percepción puede favorecer la llegada de capitales y la expansión de empresas que ya operan en República Dominicana, particularmente en actividades como el turismo, la agroindustria, la tecnología y la infraestructura.
“El verdadero valor de atraer inversiones está en que estas generen empleos de calidad, impulsen nuestros sectores productivos y creen oportunidades para las pequeñas y medianas empresas dominicanas”, valoró.
Sin embargo, aclaró que la calificación no garantiza por sí sola nuevas inversiones, ya que también influyen factores como la seguridad jurídica, la estabilidad institucional, la infraestructura y la disponibilidad de capital humano capacitado.
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¿Cómo podría beneficiar a los dominicanos esta calificación?
De acuerdo con Espinal, si el país mantiene una calificación de riesgo favorable, las empresas y los consumidores podrían beneficiarse de mejores condiciones de financiamiento en el sistema bancario nacional.
Explicó que contribuiría a impulsar proyectos de construcción, negocios comerciales, industrias y otras actividades productivas, con potencial para estimular la economía, aumentar la demanda de trabajadores y favorecer mejores salarios.
En tanto, Paulino consideró que el principal beneficio estaría en la posibilidad de atraer inversiones que generen empleos formales, fortalezcan las empresas y amplíen las oportunidades económicas.
Sin embargo, advirtió que la mejora de la calificación no significa que los salarios aumentarán inmediatamente, que bajarán los precios de los alimentos o que disminuirán de forma automática las cuotas de los préstamos.
La periodista sostuvo que, para que estos beneficios lleguen a los hogares, se necesitan políticas complementarias que fortalezcan la productividad, impulsen el empleo digno y protejan el poder adquisitivo de las familias.
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Desafíos para mantener la calificación
Pese a este avance, los especialistas coincidieron que el país todavía enfrenta retos estructurales que podrían comprometer la sostenibilidad de sus finanzas públicas.
El economista Espinal citó que la República Dominicana enfrenta retos que podrían comprometer la sostenibilidad de sus finanzas públicas.
Entre esos desafíos identificó el déficit del sector eléctrico como uno de los principales riesgos para la estabilidad fiscal, al señalar que representa un subsidio gubernamental de aproximadamente 2,000 millones de dólares anuales.
“Este sector de distribución de energía eléctrica y la vulnerabilidad de nuestra economía ante el shock de precios elevados de los combustibles a nivel global son dos de los problemas más serios que arriesgan nuestra calificación crediticia”, manifestó
En ese mismo orden, Digna Paulino consideró necesario mantener la disciplina fiscal, fortalecer la capacidad de recaudación del Estado, mejorar la calidad del gasto público y procurar que el endeudamiento permanezca en niveles sostenibles.
También destacó la importancia de reducir las pérdidas y los costos del sector eléctrico, fortalecer la institucionalidad, invertir en educación y formación técnica y promover la productividad de las empresas.
“Una economía verdaderamente fuerte no es solamente aquella que recibe buenas calificaciones internacionales, sino aquella donde sus ciudadanos tienen mejores oportunidades para trabajar, emprender, ahorrar y vivir con dignidad”, agregó.
