“Las artes transforman la vida de las personas”

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Senia Rodríguez considera que “no hay políticas públicas abocadas a fortalecer las manifestaciones culturales”.

La fundación cumplió 39 años. ¿Cuáles son sus logros más significativos?

El mayor logro es nuestra permanencia durante 39 años contra viento y marea, ser reconocidos, respetados y valorados en el país. Además, contar con un comité de padres, madres y tutores fuerte, que acompañan a sus hijos e hijas en las actividades que realizamos. ¿Qué nos desfavorece?, que a pesar de tantos reconocimientos, Funtepod no tiene el apoyo que merece para poder realizar un mejor trabajo. Qué hacemos con el valor cultural dominicano, si cuando tocamos puertas para cualquier proyecto no nos apoyen, qué hizo doña Nereyda con ser reconocida como Gloria Nacional de la Danza, si cuando solicitaba ayuda, por ejemplo, para uniformes no le fue concedida. Esas son de las incoherencias de este país. A pesar de todo hemos continuado, porque creemos en lo que hacemos.

¿Además de los cursos, a qué otras actividades se dedican?

Además de continuar con los cursos y programas que se impartían cuando estaba doña Nereyda, incorporamos la entrega de reconocimiento “Viviendo lo nuestro” para celebrar “El Día Nacional del Folklor”, que en principio realizaba el Ministerio de Cultura. Doña Nereyda tenía esa inquietud, era uno de sus planes para el 2012, que al fallecer, lo asumimos nosotros. Hacemos la muestra de resultados, donde los niños, niñas, adolescentes y jóvenes muestran lo aprendido, durante todo el año. Por lo general lo hacíamos en el Centro Cultural Narciso González junto con la escuela que apadrinamos Espacio Cultural Humano de la Ciénega y Escuela Libre en Guachupita. Este año tomamos la iniciativa de hacer “Danza para la comunidad” por el Día Internacional de la Danza.

¿Cuál es la misión de la Funtepod?

Tenemos una misión, que es aplicar las artes escénicas, especialmente la danza como una herramienta de transformación social, y así contribuir en la formación de seres humanos capaces de ser reflexivos, críticos, solidarios, creativos, participativos y comprometidos, a partir del desarrollo de sus capacidades físicas, sociales, intelectuales, afectivas y potenciar sus talentos de una manera integral. Nuestros estudiantes no asumen una sola clase, sino que puede circular por todas las disciplinas que impartimos. Además, procuramos que tengan intercambios culturales, que sean voluntarios en jornadas de trabajo para que puedan ser entes productivos para el país.

¿Cuál es la oferta académica de la fundación?

Además de danza, bailes folklóricos, música, teatro, impartimos talleres de teatro, charlas sobre protección al medio ambiente, de cómo prevenir embarazos en adolescentes; además, los padres reciben charlas de crianza positiva, acabamos de ofrecer una sobre el cuidado del dengue. También, ofrecemos talleres de oratoria, de etiqueta y protocolo para que se sientan seres humanos importantes, porque hemos ido a presentaciones y cuando decimos que somos de María Auxiliadora, muchos ponen mala cara. Nuestro grupo se comporta mejor que cualquier agrupación de la parte alta de la sociedad.

¿A partir de qué edad se imparten los cursos en la institución?

Desde los tres años los niños y niñas pueden participar de nuestros cursos, a partir de esa edad les enseñamos movimientos creativos, eso los ayuda a su crecimiento sicomotor, a conocerse a sí mismos.

¿Cómo evalúas el panorama de las artes escénicas en el país?

Las artes aquí son fuertes, hay un crecimiento grandísimo, están las compañías estatales, las privadas, que realizan una buena labor. Pero siempre está la falta de visión y de apoyo a la cultura. No hay políticas públicas abocadas a fortalecer las manifestaciones culturales, populares, las artes escénicas; apenas tenemos un festival de teatro nacional y uno internacional, que se hacen contra viento y marea o por voluntad de los teatristas. Si hablamos del folklor, éste es la cenicienta de todas las artes, paradójicamente es lo que nos representa como país, se está peleando la Ley de Mecenazgo, pero está rezagada. Tenemos los Guloyas como Patrimonio Cultural de la Humanidad, que si no lo cuidamos y preservamos, vamos a perder esa tradición. Los músicos de la Sarandunga se están muriendo, si esa música no se reproduce o se recoge de manera consciente va a desaparecer. Esa falta de visión es la que nos está haciendo daño.

¿Qué proyectos tiene Funtepod?

Nos estamos preparando para la muestra de resultados que hacemos cada diciembre, también para participar en el Festival Internacional de Danza Contemporánea y en el Festival Bailemos ahora en agosto. Además, estamos hablando con don Niní Cáffaro para solicitar el Teatro Nacional para celebrar el 40 aniversario de Funtepod, porque entendemos que la memoria de doña Nereyda y la entidad que ella forjó con tanto esfuerzo pueda celebrarse en grande, y que podamos contar con el apoyo para poder hacerlo.

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