Poemas de Vasty Deler

Valentín Amaro
Especial para elCaribe

Nuestra invitada de esta semana en Espejo de tinta es la educadora y escritora Vasty Deler, una joven voz que se define a sí misma como inteligente, talentosa, divertida, resiliente y profundamente apasionada por el universo de las letras y el arte. Licenciada en Lengua y Literatura orientada a la Educación Secundaria por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Deler combina su vocación pedagógica con una marcada sensibilidad humana e inclusiva: es egresada en 2024 del Centro de Desarrollo Integral Sembradores de Amor (Ministerio Compassion), cuenta con dominio intermedio de la Lengua de Señas Dominicana, posee la certificación Amazing Babies and Kids (ABK) y ha cursado un diplomado especializado en la enseñanza de la lectura y escritura en los primeros años de vida.

Durante su participación activa en las sesiones del Taller Literario de la PUCMM, siempre sobresalió en Deler su admirable disposición para explorar nuevos horizontes creativos y hallar una voz poética propia. Jamás esquivó una consigna o ejercicio; por el contrario, asumió cada reto literario con un entusiasmo contagioso y una incesante necesidad de expresión. Esa búsqueda constante y esa hambre de aprendizaje la han llevado a madurar un estilo firme, dando vida a poemas profundamente memorables. De mantener este pulso y constancia en la creación, no cabe duda de que no tardará en regalarnos un primer libro de poesía verdaderamente singular e imborrable.

La muestra poética que presentamos en esta entrega destaca por una honestidad desarmante, capaz de adentrarse en los pliegues más complejos de la vulnerabilidad humana y en la imperiosa necesidad de tejer conexiones genuinas a través de una palabra íntima, fresca e introspectiva. En sus versos, la fragilidad deja de ser una debilidad para convertirse en una insignia de valentía, mientras que las heridas y cicatrices del pasado se reinterpretan como símbolos de resiliencia y madurez espiritual. Esa es Vasty Deler. ¡Adelante, poeta!

LA INVITACIÓN
Acompáñame en la brevedad de nuestros seres,
en nuestra efímera pasada por este plano y seamos felices
hasta que nos transfieran a la eternidad,
esa en la que no recordaremos nada,
ni tendremos memoria de lo que fuimos
pero que habremos ganado con apoyo recíproco
y un amor que trascienda.
MI HEROÍNA
¡Qué fuerte eres!
Qué fuerte eres cuando eres frágil
y te muestras así, desaliñada;
con el cabello revuelto, envuelto…
cuando te vuelves tu propia musa
cuando organizas tu vida para hacerte prioridad
y te ajustas a la ausencia de los que para ti lo eran todo,
pero sin reciprocidad alguna.
Fuerte y frágil,
frágil y fuerte
con tu curiosa luz que es bella y noble,
a la que muchos le temen
por su empalagosa e inmensa dulzura.
Con esos recuerdos que empapan tus ojos
y se deslizan por tu cara (mientras se cristalizan)
recordándote que,
aquí estás.
¡Ay, mi niña!
Fuerte,
si vieras cómo impregnas
en las pieles ajenas,
lo que de la tuya emanas,
la esperanza que dibujas
al hacer caer en cuenta
a aquellos que son superhéroes,
lo que con laceraciones profundas
en todas tus pieles,
aprendiste.
Esos
a veces queriendo avergonzarse
por sus capas rotas, sucias,
con manchas y torcidas
pero al verte, solo al verte
recuerdan aquellas palabras que siempre
les sueles decir:
‘‘Cada imperfección en ellas es el reflejo de una batalla ganada
y un alma un poco más pura’’.
MUSA DE UN POETA
Veo siempre
un poeta que me observa a la distancia
estando lejos, pero lo suficientemente cerca, cada vez que puede, me mira y lo siento,
me pregunto
si de alguna de sus magistrales obras
habré sido yo protagonista.
El poeta me observa,
me mira…
entre los largos pasillos de la vida
me hace cuestionarme
¿Por qué me mira?
¿Qué le motiva a escribir?
¿Cuál es la razón de tan irreverente y sigiloso interés?
Aun entre mucha gente
puedo sentir su mirada penetrante.
Cada signo es como saeta
que me guía a darme cuenta que,
aunque nunca he leído ninguna de sus creaciones sé de qué trata cada una y sé lo que dicen.
No me conoce, no le conozco
nos hemos visto solo un par de veces,
no obstante, en cada una de estas
en algún momento
golpeamos nuestras miradas
y conectamos, y nos hablamos sin emitir palabra alguna;
su intrigante mirada me dice cosas
algunas las entiendo,
otras no tanto…
pero siempre me dice cosas
al igual que sus letras y su existir.
LOS NUESTROS
Se siente como si al hablar contigo
conectara con tus adentros;
como si pudiera ver tus luchas,
escuchar tus quejas,
conocer tus debilidades,
saber tus miedos,
tus… ¿Miedos?
¡A la mierda el miedo!
A la mierda todo lo que el mundo
pretenda que seamos y
no queremos ser,
te conozco porque me conozco
no somos tan diferentes,
tenemos oscuridades.
Todos las tenemos
pero,
tú y yo amamos
ser sin aparentar
aunque
a veces nos toque aparentar ser,
porque no finges no tener monstruos,
yo tampoco
pero luchas para que se vayan
yo también, bueno…
a veces.
¡Pero no los ocultamos!
Soy la rara
porque no pinto de lindos colores
las feas caras de mis fantasmas
para hacer como si no existieran,
porque no busco darme una
sobredosis de fantasía
para ignorar la asqueante realidad,
soy rara
porque mi ‘‘ser mejor qué’’
va seguido de un ‘‘YO’’
y no del nombre de alguien.
Tú
exactamente igual a
la anterior descripción de mí;
sé que no eres diferente
aunque dices ser peor, pero
eso, porque no sabes de mis bestias
que se matan y me matan;
Por eso no te juzgo
no soy quién para hacerlo, nadie lo es,
sin embargo todos creen que sí.
Pienso que nuestros desórdenes son
la razón por la que nos soportamos
acoplamos, entendemos,
porque no los escondemos,
son los nuestros…
lo sabemos…
y eso nos salva de ser como ellos,
que tienen que luchar al doble:
luchar con vender la idea que tienen
de proyectar que ‘no tienen’
y luchar con ellos a escondidas,
en sus adentros,
en sus oscuridades,
en sus soledades
porque no se atreven a reconocerlos,
como nosotros
los nuestros.
TE OFREZCO
¿Verte…?
Tan cansado como cuando
por unos instantes te agobian
los sinsabores del diario vivir.
Triste como al recordar ese ser tan amado
que hoy ya no está.
Con laceraciones que
se hacen evidentes al poner ungüento a otros
con tal delicadeza.
Muy tú, tan tú como
cuando estás en compañía únicamente de ti.
Tan vulnerable y frágil
como cuando te presentas ante
el Todopoderoso.
Porque ya conozco lo que todos;
tu nobleza, carisma, amabilidad,
inteligencia, entrega y osadía…
Pero quiero que quieras que te conozca
sin coraza, sin disimulo.
Que compartas conmigo tus penas
para que juntos las lloremos,
y glorias para que las celebremos.
Sin temernos,
evidenciando los miedos, debilidades,
flaquezas y errores de cada uno, sin tener que fingir;
y yo poder abrazar tu esencia y no temer
solo porque sé que eso es lo que eres,
lo que soy, lo que somos… l

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