Los equipos de Jurado de Selección y Premiación de la 31 Bienal Nacional de Artes Visuales defendieron la validez del premio otorgado a la obra «Lo que no se saca de raíz, vuelve a crecer«, sosteniendo que actuaron conforme a los reglamentos y con criterios claros y consensuados.
Explicaron que la pieza, compuesta por la acción y sus testigos materiales —una palma y una tarja—, no estaba concebida para su instalación dentro del Museo de Arte Moderno, sino en los jardines exteriores de la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte. Algo que, expresan, el propio dossier del artista especificaba este planteamiento.
Los jurados aclararon que el reglamento prohíbe materiales intrínsecamente degradables, como alimentos, flores o hielo. Pero que una palma, como organismo vivo, no se considera «perecedero».
En ese sentido, defendieron que el premio cumple con los requisitos normativos.
Asimismo, recordaron que cualquier proceso de impugnación corresponde al Comité Organizador de la Bienal, creado mediante el decreto 475-22, y no a los jurados.
Finalmente, ambos equipos celebraron que la polémica en torno a la obra esté generando debate público sobre la memoria histórica, el autoritarismo y el fascismo en la República Dominicana, temas que consideran de gran relevancia para la vida contemporánea.
La obra «Lo que se saca de raíz vuelve a crecer«, del artista David Pérez, resultó ganadora en la categoría de «Escultura» en la trigésima primera edición de la Bienal Nacional de Artes Visuales.
Su premiación generó varios debates entre la comunidad artística local. El Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (Codap) solicitó al Ministerio de Cultura y al Comité Organizador de la Bienal Nacional de Artes Visuales la anulación del premio de escultura otorgado al artista.
Asimismo, otros representantes del arte dominicano y hasta la crítica internacional formó parte del eco de las reacciones.
