La negación de la negación es una de las leyes de la dialéctica. Se supone que esta ley debe dar vueltas de tuerca para el avance de la música. En el caso de los Billboard, los premios y la propia revista, parecen renegar de su historia.
El grave dilema de la revista Billboard es lo lejos que está el mercado de la calidad. Como nunca antes estuvo en ningún momento del desarrollo de la civilización humana.
Es cierto que han cambiado los gustos y los paradigmas, pero son mayormente basados en la incultura musical y en el facilismo conceptual, rayano con el analfabetismo. Es como si en el 2000 a la humanidad la hubiese reseteado Hitler redivivo.
En la historia los mayores enemigos de la música han sido la supresión y el control por parte de regímenes opresivos (como las dictaduras), las luchas internas y rivalidades entre artistas, la degradación del gusto musical por la comercialización y la industria; y el streaming que ha impulsado la idea de que la música es gratuita o casi gratuita, que afecta el modelo de negocio tradicional basado en la venta de discos.
La realidad es que si fuese por Billboard no deberían existir escuelas de música ni conservatorios. A ese principio se apega muy bien el concepto emitido por aquel comunicador que un día dijo en el muy escuchado programa radial El Zol de la Mañana que “la ópera se inventó porque antes no había micrófonos, y como ya existen, la ópera no tiene razón de existir”.
El origen de Billboard fue, obviamente, la publicidad. La revista nació en 1894, a fines del siglo XIX. A inicios del siglo XX comenzó a dar espacio a entretenimiento y a centrarse más en la música. Su momento más importante fue la publicación de su primera lista de popularidad musical en 1940, que derivó en las famosas listas de éxitos, como el Hot 100 que se lanzó en 1958. Estos rankings de popularidad han sido cruciales para la industria musical y claro, también para establecer la influencia de Billboard a nivel mundial.
En 1994 comenzó a entregar premios con el objetivo de honrar a los artistas más populares de la música, basándose en datos de ventas, streaming, radio y giras. Los Premios Billboard de la Música Latina, en particular, se centran en reconocer y celebrar a los artistas más influyentes de la música latina a nivel mundial… no por su calidada necesariamente.
¿Quién es más influyente?
El más influyente no quiere decir que sea el que más va a trascender. Basado en ese axioma: ¿Cuál es más influyente, Bad Bunny o Juan Luis Guerra?
La falta de conocimiento sobre la música, enemigo para el desarrollo de nuevos talentos y de la industria.
La arrogancia lleva a la competencia insana, al menosprecio de otros artistas y a la resistencia a las críticas.
La presión social y el estrés actual son un obstáculo para la creatividad y para la expresión artística musical. La falta de innovación y repetición de fórmulas predecibles: otro escollo para la creatividad y la evolución musical.
