El cuarto concierto de la Temporada Sinfónica 2026 reencontrará al director titular de la OSN con la inmensa obra del arquitecto de romanticismo épico alemán
El 7 de octubre, José Antonio Molina volverá a encontrarse con Richard Wagner en la Sala Carlos Piantini en el cuarto concierto de la Temporada Sinfónica 2026, con un programa que reunirá siete fragmentos de siete dramas distintos y los coloca bajo una misma batuta. Wagner ya forma parte del recorrido de Molina: en 2017 dirigió con la OSN el Preludio y Muerte de amor de Tristán e Isolda, y en 2023 volvió al compositor con la obertura de Tannhäuser. Por tanto, esta cuarta gala puede leerse como un reencuentro y la ampliación de una relación artística ya probada.
Siete mundos
El reto está en que ninguno de esos fragmentos nació para vivir aislado. El Preludio del acto I de La Valquiria, la Obertura de Rienzi, la Marcha fúnebre de Sigfrido de El ocaso de los dioses, la Obertura de Los maestros cantores de Núremberg, el Preludio del acto III de Lohengrin, el Preludio y muerte de amor de Tristán e Isolda y la Obertura de Tannhäuser, que componen el programa pertenecen a mundos teatrales distintos, con personajes, conflictos y atmósferas propias. En el concierto, la orquesta tendrá que conservar esa energía dramática y Molina deberá dar unidad a una sucesión que cambia de carácter constantemente.
La selección permite escuchar a Wagner desde varios ángulos: el Preludio del acto I de La Valquiria entra con urgencia y tormenta; Rienzi despliega el impulso público y ceremonial de un Wagner todavía cercano a la gran ópera; la Marcha fúnebre de Sigfrido convierte a la orquesta en memoria, porque recupera motivos vinculados al héroe mientras su cuerpo es llevado a la muerte. Los maestros cantores aporta una energía más luminosa y colectiva, mientras Lohengrin vuelve a empujar el teatro desde la orquesta con un preludio del acto III de gran fuerza.
En territorio conocido
El regreso de Tristán e Isolda tiene un significado especial. Molina ya dirigió en 2017 el Preludio y Muerte de amor, uno de los fragmentos más decisivos de toda la historia musical del siglo XIX. Wagner plantea allí una tensión que parece buscar descanso y retrasa su resolución, de modo que el deseo se convierte en estructura musical. Escucharlo de nuevo casi una década después permite pensar en una lectura distinta, porque también cambian el director, la orquesta y la experiencia acumulada alrededor de la partitura.
Tannhäuser ofrece otro puente con el pasado reciente de Molina, quien abordó su obertura en 2023 con la OSN en Santiago. Así, el programa de 2026 concentra en una sola noche un repertorio que Molina ha visitado en distintos momentos de su carrera. Ese antecedente aporta contexto y permite al público entender que el encuentro del 7 de octubre tiene historia propia.
Hay además una coincidencia oportuna: 2026 marca los 150 años del Festival de Bayreuth, el teatro concebido alrededor de la visión escénica de Wagner, y el aniversario ha vuelto a poner su obra en conversación internacional.
Santo Domingo entra así, desde su propia escala, en un año especialmente wagneriano, con una OSN que celebra una fecha histórica y decide mirar de frente a ese legado.
Una obra monumental
La gran virtud del programa es que permite explicar a Wagner sin convertirlo en una conferencia. Basta escuchar cómo la orquesta recuerda a Sigfrido en su marcha fúnebre o cómo Tristán mantiene una tensión casi suspendida para comprender que, en este compositor, la orquesta cuenta cosas que el escenario no siempre dice. Esa manera de asociar ideas, personajes y emociones con motivos musicales acabaría influyendo profundamente en la forma de narrar con música en el cine.
Ahí está la oportunidad de esta noche para quien todavía mira a Wagner como un compositor lejano y difícil: Molina y la OSN apostarán a convertir siete fragmentos en siete puertas de entrada, mostrando que detrás de cada pieza hay tormenta, deseo, heroísmo, duelo y celebración ante un público que podrá reconocerlos sin necesidad de conocer las óperas. La Temporada Sinfónica 2026, que celebra los 85 años de la Orquesta Sinfónica Nacional, llega así a su cuarto concierto con una cita que une experiencia acumulada y curiosidad renovada. El verdadero atractivo estará en escuchar cómo Molina enlaza esos mundos hasta hacerlos sonar como una sola historia.
La cita será el 7 de octubre a las 8:30 p.m. Las boletas ya están a la venta en UepaTickets, Fundación Sinfonía y en las taquillas del Teatro Nacional, con precios que van desde los RD$610.00 (Balcón J-Q), RD$1,170.00 (Balcón D-H), RD$1,730.00 (Balcón A-C) y RD$2,290.00 (Platea).
