Raphael sigue siendo “aquel” artista amado por el público

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Raphael es un sello cautivador por excelencia de la música, pues en su más de medio siglo de carrera artística, sea cual sea el escenario, le reciben a casa llena. La noche del martes no fue la excepción en el teatro La Fiesta del hotel Jaragua en Santo Domingo.

La orquesta dio apertura al espectáculo “ReSinphónico” de forma magistral, haciéndose sentir la vibración del público que previamente había estado coreando el nombre del artista con entusiasmo, a fin de que iniciara el show. Finalmente, el protagonista de la noche hizo su entrada, acompañado de la ovación permanente de sus seguidores que no tardaron en ponerse de pie para rendirle homenaje.

En el repertorio no podía faltar “Mi gran noche”, tema que se populariza con el artista en la adaptación al español de la canción “Tenez vous bien”, de Salvatore Adamo, cuyas letras corresponden a Jorge Córdoba, pero en la versión al castellano se atribuye a Rafael León, con los arreglos de Manuel Alejandro, el compañero inseparable de Raphael.

Para el cantante y actor español: “Tango, es una forma de estar, una forma de hacer, una forma de sentir, de vivir. Tango es impresionante, lo que me ha llegado, como lo he cantado, como he querido hacerlo tan mío, tan mío; que parece que llevo desde el comienzo de mi carrera cantando tango, y no, es la primera vez...” (Raphael en TVE).

Este sentir, le guían a hacer una pausa en medio del show para referirse a un objeto, exponiendo: “Esto que ven aquí es una radio, antigua, pero una radio, de cuando ponían cosas buenas. Escuchen esto: Carlos Gardel; toda una institución señores”. Y, como si se tratara de una obra de teatro, Raphael canta en compañía de la voz de Gardel conservada y amplificada por medio de una grabación. Un “momentum” para la memoria histórica y, ciertamente, un gran homenaje a Gardel, recordando que “20 años no es nada”, en “Volver”, teniendo de fondo al piano y el bandoneón.

El “Ruiseñor de Linares” impresionó a los asistentes cuando interpretó “Qué sabe nadie”, tomando casi al final la batuta, para dirigir la orquesta con peculiar estilo teatral, dando riendas sueltas a esa personalidad atrevida que le caracteriza. Luego, vocalizó “Escándalo”, una pieza, en esencia, muy rítmica, a la que le imprimió un toque pop moderno.

No podría concluir sin “Como yo te amo”, expresando: “Dominicana: les amo tanto, tanto”. Y, a seguidas, toma el lienzo de la tricolor, la independentista, la restauradora, la bandera nacional dominicana y se lo coloca encima, en digno homenaje a una tierra que también le ama y que tantas veces le ha recibido con gran cariño. El público siempre quiere más, por lo que cerró de forma magistral con un fragmento a capela de “My Way”, de Frank Sinatra, en su versión al español.

Presenciamos un Raphael renovado, siempre cálido hacia sus espectadores, quien presentó una selección de temas bastante variada. Y, una de las novedades en esta producción es que siendo el artista un intérprete romántico apegado a los cánones tradicionales respecto a la musicalización de sus temas, se ha atrevido a combinar lo sinfónico con la música electrónica, de ahí su “ReSinphónico”. Sin duda, una sinergia poco usual, pero que Raphael asume encantado, vívido y de forma integral.

Cabe destacar que la forma particular de intitular esta nueva producción del artista, guarda gran relación con sus inicios. Se podría afirmar que recurre a su pasado para proyectar así una síntesis de lo que es. Tanto es así que a muchos les surge la duda de por qué la “ph” en su nombre cuando se trata de un cantante de origen hispano, pero resulta que cuando comenzó su carrera profesional bajo el sello Philips Records, adoptó las primeras letras del nombre de la compañía para incorporarlas a su nuevo nombre artístico: Raphael.

Un cantante que rompe esquemas en escena

Es un espectáculo verle en escena, porque lo que ya no logra suplir con su voz -aún diáfana y con su particular timbre grave, pero con tonos más bajos-, lo hace a través de sus gesticulaciones, su drama en plena escena. En efecto, hubo momentos en que Raphael parecía encarnar a Elvis Presley.
No cabe duda que la incorporación de un acompañamiento de lujo ha sido uno de los principales aciertos en las producciones de César Suárez Pizano; esta vez correspondió, nada más y nada menos, a la Sinfónica de la Batuta by Pablo Polanco, donde muchos de los jóvenes que la integran son parte también de la Sinfónica Nacional de la República Dominicana.

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