Después del Credo, Santiago Cruz, desde sus casi siete pies, traje gris crema, y una banda impecable se puso En tus zapatos. Desde hace 12 años está viajando cada año a República Dominicana donde ha levantado una fanaticada que corea cada una de sus canciones. Incluso las más nuevas.
Casi llenó la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito. Una heoricidad, porque la competencia era desleal. Juan Luis Guerra, con más de 30 viajes de una empresa de ómnibus muy conocida, atestada de gente rumbo al estadio del Cibao (que sabe Dios cómo fue el regreso, porque las guaguas llegaban, dejaban la gente y regresaban vacías a la capital a buscar más gente) en dos noches consecutivas sold-out. Aparte de eso, el Grupo Niche en el Teatro la Fiesta. Como decía Celia, otra Cruz como él, en aquel temazo de los 80: “No hay cama pa’ tanta gente”. Así que no se llenó, pero la asistencia fue bastante digna.
Siguió el rundown con Estar vivos y Porque yo te quise. Antes había saludado y expresó su agradecimiento a lo que República Dominicana significa para su carrera.
Santiago Cruz cantó Dime cuándo y dónde, una de sus canciones más conocidas y coreadas. Luego entregó Que tengas un bonito día. Y luego ese gran clásico suyo de aquel primer disco que cumple 15 en la ruta: Y si te quedas qué? Que más coro no pudo tener. Hasta los tramoyas coreaban.
Fue un concierto de coro en coro. Entregó Tu peor versión y Como desde la primera vez. Entonces apareció en escena Pavel Núñez, siempre amigo. Con él y las guitarras de la agrupación en proscenio, cantó ¿Qué más da?, un tema que hizo Santiago con Juan Pablo Vega, uno de esos artistas que el público dominicano necesita descubrir y que ganó un Grammy Latino como productor de un disco de Manuel Medrano.
Luego cada músico volvió a sus puestos y dos banquetas fueron sentaderas para Santiago y Pavel y la canción que ambos grabaron hace cuatro años: El gato andaluz. “En una esquina del bar / ella lo espera / él viene a hacerla feliz / de mil maneras. / Como aquel gato andaluz / viene y le roba los besos…”
Santiago siguió con ¿Cómo haces?, 6 AM, Mariposas en la panza y Todos tenemos cicatrices, que fueron debidamente coreadas.
El colombiano, ya pasado el centro del espectáculo, hizo dos canciones en una: Cuando regreses y No te necesito.
Se dió un trago de Brugal cantó Y te pienso. Siguió con Contar hasta 3, y cerró con Un intento permanente.
Este concierto fue el sábado, el mismo día que se supo del fallecimiento de una de las columnas vertebrales de la salsa: el puertorriqueño Willy Colón. Para cuya memoria, Santiago interpretó Bohemia, una de sus mejores creaciones: “Yo quiero esconderme nena, bajo de tu saya para huir del mundo. / pretendo también suavizar el enredado de tus cabellos,/ dale una transfusión de sangre a este corazón que es tan vagabundo. / Más dejo de hacer mis dengos, y prenderte velas para mis anhelos / Más dejo mi alucinamiento de hacer trabajos para mis afectos”.
El último segmento arrancó con Un amor de verdad, continuado con Desde lejos. Y es fue coro y coro, hasta Baja la guardia, en el falso final. Lógico que el público pidió otra, otra, otra y salieron los músicos, mientras tras bambalinas Santiago se curaba de sacos y quedaba con camisa, para el real final con No nos digamos mentiras.
“Quince de Caminos” sigue su ruta
El domingo, Santiago y su banda regresaron a Bogotá, donde reside el artista pop colombiano. Para el 28 de febrero tiene concierto en Ciudad de Guatemala. El 6 de marzo cantará en Neiva, Colombia.
Luego viaja a Estados Unidos y se presenta el 11 de marzo en Nashville; el 12 en Charlotte, el 14 en New Brunswick y el 15 en Arlintong. Regresa a Colombia y 21 y 8 está en Bucaramanga y Manizales.
