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El Museo Bellapart presenta un recorrido fotográfico por la vida de la artista y activista antitrujillista curada por Ylonka Nacidit-Perdomo y Myrna Guerrero

Maricusa Ornes llegó al Teatro Nacional en una silla de ruedas, rodeada de niños, colaboradores y amigos. Tenía el cabello corto. Pronto comenzó a dar orientaciones. Corría el año 2006 y se disponía a ofrecer un espectáculo infantil en el escenario principal del país, una versión nueva de “Blanca Nieves y los Siete Enanitos”, de Carmen Natalia, su gran amiga.

Esa imagen de Maricusa entrando al escenario, por la pata izquierda, permanece en la memoria con solo mencionar su nombre.

Dieciséis años después, el Museo Bellapart -uno de los ejemplos más dignos de mecenazgo en el país- dedica una de sus salas a un homenaje en imágenes a quien fuera declamadora, actriz, gestora cultural y luchadora antitrujillista. “Maricusa Ornes. Personal y única. Múltiples miradas” es el título de la exposición, dentro de esa gran fiesta de la fotografía que es PhotoImagen.

Myrna Guerrero e Ylonka Nacidit-Perdomo son las curadoras y responsables de este acercamiento a quien tuvo una vida intensa, tanto cultural como socialmente.

Maricusa Ornes (1926-2018) comenzó su exilio en 1951, debido a su activismo en contra de la dictadura trujillista. Tuvo que dejar sin terminar sus estudios universitarios, que solo pudo concluir en 1962, a su regreso desde Puerto Rico.

El 24 de julio de 1950 viaja a La Habana, donde Pedro Mir le hace entrega del manuscrito de “Hay un país en el mundo”. Cinco días después viaja a Ciudad México, donde entre otras personalidades conoce al poeta español León Felipe.

Su debut profesional como declamadora probablemente haya sido el 11 de octubre de ese año en el Ateneo español de México.

El 5 de febrero de 1951 arribó a La Habana. Allí fue recibida por los exiliados dominicanos: su hermano Horacio Julio Ornes, Juan Bosch, Pedro Mir, José Espaillat, Tulio H. Arévalo, entre otros, así como los venezolanos Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez.

El 19 de febrero ofrece un recital de poemas de autores cubanos, hispanoamericanos y españoles en la Sociedad Lyceum.

El 13 de abril en el Anfiteatro Nacional ofrece lo que llamó un Recital en Homenaje al Pueblo de Cuba, invitada por el alcalde la capital cubana. La reseña del Diario de la Marina fue ferviente: “El recital de Maricusa Ornes fue sencillamente apoteósico… No recordamos haber escuchado nada igual en lengua castellana…”, según Ángel Alberto Giraudy. Esa noche ha sido el estreno mundial del poema, “Hay un país en el mundo”, escrito por Pedro Mir en 1949, y cuyo ejemplar dedica con estas palabras: “Para mi Maricusa Ornes, mi verdadera voz, mi voz del mundo y de los años”.

Vuelve a México y finalmente en 1952 a Puerto Rico donde recaló adoptando la isla del Encanto como su segunda patria, donde dejó una huella en la formación de más de una generación.

En 1957 el rector de la Universidad de Rio Piedra le ofreció un contrato por dos años. “¡Pero cómo voy a ser catedrática si no tengo mi título universitario!”, contestó con sinceridad. A lo que el rector respondió: “Cuando Trujillo se muera usted trae su título”. Allí impartió fonética y dicción. Esto habla del gran respeto por la calidad de su arte y por su honestidad artística. Luego abrió la Academia de Arte Escénico Santo Domingo, que fue inaugurada por el premio Nobel Juan Ramón Jiménez, gran admirador de la dominicana.

En 1962 funda junto a Carmen Natalia y otros la Sociedad Arlequín dedicada al arte para niños.
Es en 1962 que este periódico, elCaribe reseña en Semana Santa el regreso de la lucha antitrujillista Maricusa Ornes. La reciben en el aeropuerto Punta Caucedo Franklin Mieses Burgos, Máximo Avilés Blonda ( a la sazón director general de Bellas Artes), Germán Ornes (Secretario de Educación, Bellas Artes y Cultos), Héctor Campos Parsi y Manuel Rueda.

Esto y mucho más, su regreso a Puerto Rico, su matrimonio, sus hijos, su vida, forman parte de esta exposición, que debería ser de interés de todas las escuelas públicas y colegios privados, al menos de la capital. Aquí lo histórico se torna en didáctico sin que esa sea su naturaleza exacta.

“Maricusa Ornes. Personal y única. Múltiples miradas” permanecerá en las paredes del Museo Bellapart durante lo que queda de mes y todo octubre. Un homenaje, donde solo falta que vayan los niños, para quienes trabajó toda su vida.

Maricusa Ornes: la artista, la luchadora

Exposición: “Maricusa Ornes. Personal y única. Múltiples miradas”
Curaduría y museografía: Ylonka
Nacidit-Perdomo y Myrna Guerrero
Lugar: Museo Bellapart
Duración: del 12 de septiembre al 29 de octubre.

elCaribe
“Al través de una voz cargada de sorpresas… la poesía es en Maricusa Ornes revelación absoluta” (Manuel Valldeperes, 12 de julio de 1962).

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