Hijo meritorio de Higüey

Introducción

El pasado 14 de agosto, víspera de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, la ciudad de Higüey vivió un día hermoso, cargado de fe, historia y tradición. Ese día llegaron las tradicionales ofrendas de toros a la Virgen de la Altagracia, expresión de devoción de todo el Este del país. La Basílica estaba repleta de fieles que acudieron a rendir honor a la Madre. En medio de aquel marco multitudinario, en que la religiosidad popular se une a la identidad cultural, la Alcaldía de Higüey y su Concejo de Regidores tuvieron a bien reconocerme como “Hijo Meritorio de Higüey”, mi pueblo natal, donde nací, crecí en la fe y más tarde serví como sacerdote, rector de la Basílica y obispo de la diócesis.

En ese momento tan significativo me acompañó Mons. Jesús Castro Marte, actual obispo de La Altagracia, a quien considero como un hijo muy querido desde sus años de seminarista. Su presencia añadió fue un gesto de fraternidad y un signo de continuidad en la misión pastoral que compartimos.

Quiero compartir en esta columna lo que significa para mí este reconocimiento, lo que encierra la palabra “meritorio”, el valor del agradecimiento y, finalmente, la dimensión de compromiso que este gesto trae consigo.

1- Un reconocimiento que nace del corazón de un pueblo
Recibir un título de parte de las autoridades municipales lo puedo definir como un reflejo de un sentir comunitario. Que mi pueblo me reconozca como “Hijo Meritorio” tiene para mí una hondura difícil de expresar con palabras, porque es como si la misma tierra donde nací me tendiera los brazos para decirme: “Eres parte nuestra y reconocemos tu entrega”.

El contexto en que se realizó la entrega le añade un valor particular. Fue dentro de la solemnidad de un pueblo creyente que se reúne en torno a la Virgen. Por eso lo recibo como algo que va más allá de lo personal y toca lo de toda la provincia.

2- ¿Qué significa ser “meritorio”?
La palabra “meritorio” viene de mérito, y el mérito no es otra cosa que aquello que se reconoce como valioso, fruto de un esfuerzo, de un servicio o de una entrega. Ser declarado “Hijo Meritorio” no significa que uno sea mejor que los demás, sino que, de alguna manera, los otros han visto en mi vida y en mi ministerio razones para agradecer.

Ese término me interpela profundamente, porque es una llamada a la humildad. Si algo de mérito hay en mí, no es mío solamente: es don de Dios y fruto de lo que recibí de mi pueblo. Higüey me dio la fe, me dio valores humanos y cristianos, me dio la cercanía de la Virgen de la Altagracia. Lo que se reconoce no solamente es esfuerzo personal, es también la semilla que mi pueblo sembró en mí.

3- Una respuesta justa y necesaria
La primera respuesta que nace en el corazón ante este gesto es la gratitud. Gratitud hacia Dios, que me ha sostenido siempre. Gratitud hacia la Virgen de la Altagracia, que me ha acompañado como Madre en cada paso. Gratitud hacia mi familia, que me transmitió la fe. Y, de manera muy especial, gratitud hacia mi pueblo, que me educó en valores humanos y cristianos, que me confió responsabilidades y que me ha dado tanto cariño a lo largo de mi vida.

También agradezco a la Alcaldía y al Concejo de Regidores, que quisieron traducir en un documento oficial ese sentimiento comunitario. Es un símbolo del afecto de un pueblo hacia uno de sus hijos.

4- El testimonio escrito del reconocimiento
En la vida hay palabras que se pronuncian y otras que se escriben para la memoria. El certificado que me entregaron ese día es uno de esos documentos que quedará guardado en mi corazón y en mis archivos como signo de la relación entre mi pueblo y yo. Por eso quiero dejar aquí un espacio para transcribirlo textualmente, tal como está redactado:

REPÚBLICA DOMINICANA
AYUNTAMIENTO DEL MUNICIPIO HIGUEY
PROVINCIA DE LA ALTAGRACIA
CONCEJO DE REGIDORES
Resolución Núm. 53-2025
Gestión 2025-2026

Considerando: Que el Ayuntamiento del municipio de la Villa Blasonada de Salvaleón de Higüey, irradiada por el bello crepúsculo del amanecer del sol radiante de América, en la cual transita la aurora divina de la intersección de la Virgen de La Altagracia, para reconocer los méritos y virtudes de sus hijos más esclarecidos.

Considerando: Que su Excelencia Reverendísima Monseñor Ramon Benito De La Rosa y Carpio, nacido en fecha 19 de Septiembre del 1939, en esta villa de los milagros de Salvaleón de Higüey, fue ordenado sacerdote el día 23 de Enero del 1965, por su Excelencia Reverendísima Monseñor Juan Félix Pepén y desde ese momento transcendental ha sido un sacerdote con una vida pastoral y ejemplar consagrada al viñedo del señor, destacándose como Obispo Auxiliar de Santo Domingo, Obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de La Altagracia y Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros, demostrando siempre su amor al prójimo y a la iglesia.

Considerando: Que, para el Cabildo y el pueblo higüeyano, constituye un jubilo solemne el celebrar los sesenta (60) años (bodas de diamante), de su Excelencia Reverendísima Monseñor Ramon Benito De La Rosa y Carpio, Arzobispo Emérito de Santiago de los Caballeros, el cual ha sido un cid campeador en la proclamación y defensa del evangelio, caracterizado por su catequesis pastoral, su pasión por la literatura y toda la grey católica.

Vista: La Constitución de la República Dominicana.

Vista: La Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios, la cual en su artículo 140 establece” Los Ayuntamientos podrán otorgar méritos y reconocimientos a personas físicas o morales, nacionales o extranjeras que a criterio del Concejo Municipal o a solicitud de la población merezcan tales honores”.
El Honorable Concejo de Regidores del Municipio Higüey, reunido en Sesión Ordinaria No. 22-2025 de fecha Diecisiete (17) del mes de Julio del año Dos Mil Veinticinco (2025), en virtud de las atribuciones legales que le confieren la constitución y las leyes;

Resuelve:
Artículo Único: Declarar como al efecto declaramos a su EXCELENCIA REVERENDISIMA MONSEÑOR RAMÓN BENITO DE LA ROSA Y CARPIO, como “HIJO MERITORIO” del Municipio de Higüey, por los méritos y atributos en beneficios de toda la colectividad Altagraciana.

Dado: En la Ciudad y Municipio Higüey, Provincia de La Altagracia, a los catorce (14) días del mes de Agosto del año dos mil veinticinco (2025), año 181 de la Independencia, 161 de la Restauración de la República Dominicana.

(Firma Karen M. Aristy Cede;o, Alcaldesa, Rafael Josías Castillo de Morla, Presidente Consejo de Regidores, y Jéssica Carolina Mayans Areché, Secretaria Titular Consejo de Regidores).

5- Higüey en mi vida y en mi vocación
Decir “soy de Higüey” es decir muchas cosas a la vez. Es hablar de la Virgen de la Altagracia, de la fe sencilla de nuestro pueblo, de la hospitalidad de nuestra gente, de la tradición que se transmite de generación en generación. Mi infancia estuvo marcada por esas experiencias que luego se convirtieron en parte esencial de mi vocación sacerdotal.

Todo lo que hoy soy, en gran medida, se lo debo a esta tierra. Por eso, al recibir este título, lo siento como un eco de todo lo que Higüey ha puesto en mí.

6- El valor del agradecimiento
El Papa Francisco , de feliz memoria, repitió muchas veces que la ingratitud es uno de los peores males del corazón humano, y que dar gracias es, al mismo tiempo, un acto de justicia y de humildad. Recibir este título me lleva precisamente a la gratitud.

Agradezco a Dios, que me llamó y me ha sostenido en cada momento de mi vida. Agradezco a la Virgen de la Altagracia, que ha sido siempre mi Madre y mi intercesora. Agradezco a mi familia, que me transmitió la fe. Agradezco a mi pueblo, que me formó en valores de sencillez, solidaridad y fe. Y agradezco a todos los que me han acompañado en el camino del ministerio.

La gratitud convierte un reconocimiento en algo más que un título. Lo convierte en memoria viva de lo que hemos recibido y en compromiso de seguir dando.

7- Compromiso hacia adelante
Recibir un reconocimiento no es un punto de llegada, es un compromiso que nos proyecta hacia el futuro. Este gesto de mi pueblo me anima a seguir sirviendo con humildad, a no cansarme de trabajar por la fe, la justicia y la unidad, y a seguir sintiéndome siempre hijo de Higüey. Ya no como el obispo que estuvo en medio de ustedes, sino como hijo agradecido que nunca dejará de sentirse parte de Higüey.
Este reconocimiento me recuerda que pertenezco a esta tierra y que tengo el deber de seguir aportando lo que esté a mi alcance. Más que un honor, lo considero una responsabilidad.

Conclusión
CERTIFICO CERTIFICO que en medio de la celebración de la llegada de los toros de la Virgen y de la multitud que llenaba las calles de Higüey, el 14 de agosto de 2025, recibí la distinción de “Hijo Meritorio de Higüey”, por parte de la Alcaldía de Higüey y su Consejo de Regidores.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los veintidós (22) días del mes de agosto del año del Señor dos mil veinticinco (2025). l

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