Las protagonistas de esta edición coinciden en que, pese a lo exigente de la profesión, el periodismo puede ser ejercido plenamente por las féminas, aun cuando requiere autonomía e independencia.
Los testimonios de nueve mujeres que desempeñaban un papel destacado en la redacción del periódico El Caribe a comienzos de la década de 1980 evidencian su labor. Con determinación y firmeza, lograron ocupar incluso los puestos más altos,y demostraron que una profesión que requiere libertad e independencia puede ser ejercida eficazmente por mujeres.
La Zona Retro de esta semana evoca la memoria de estas profesionales, quienes ejercieron con valor la labor periodística en la redacción del diario.
Doña María, directora de suplemento
Doña María Ugarte, licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Central de Madrid, recorrió todas las etapas del ejercicio periodístico, desde reportera en las calles hasta directora de suplemento. Para ella, “la mujer estaba ampliamente calificada para la profesión de periodista”.
En ese momento ocupaba uno de los tres cargos ejecutivos más altos de la redacción de El Caribe. “La mujer es muy apta para esta profesión”, afirmaba, “una labor que exige libertad e independencia y que resulta mucho más dura para las mujeres casadas y con hijos”.
Además, consideraba que la capacidad intelectual era fundamental. “La mujer posee una sensibilidad particular que el hombre no tiene y que le permite captar múltiples dimensiones de la realidad que a él podrían escapársele”.
Señalaba que un requisito indispensable para ejercer esta profesión era sentir verdadera vocación. Reconocía que no se trata de una labor sencilla y afirmaba que “el periodismo bien hecho no es fácil”.
Además, destacaba que para ser un buen periodista se requiere capacidad de observación, habilidad para escribir, resumir y sintetizar, y, sobre todo, objetividad, algo que suele resultar difícil para cualquier persona.
También sostenía que la formación integral era esencial, ya que múltiples temas requieren conocimientos en disciplinas como economía, literatura, sociología e historia.
Doña María afirmaba que no percibía discriminación por género. “Siempre he trabajado en igualdad de condiciones con los hombres. La única limitación es la que proviene de la propia condición biológica de la mujer”.
Consideraba que una mujer competente no debía temer a la discriminación. “Todo depende de la capacidad de cada persona y no del sexo”, afirmaba, subrayando que quienes utilizan este argumento suelen ser quienes no cumplen plenamente con su labor.
Nora Read, redactora
“Nada fácil, pero apasionante”, opinaba Nora Read mientras elaboraba el resumen de noticias semanales para el suplemento del sábado. “Creo que es una labor que se adapta muy bien a la mujer”. Doctora en Derecho, inició su carrera periodística en 1976.
“Parece una profesión sencilla, pero solo lo es en apariencia”, señalaba. Estaba tan concentrada en su trabajo que no percibía si existía hostilidad de género en la redacción.
Eunice Lluberes, redactora
“No he percibido ninguna manifestación de machismo desde que comencé a ejercer el periodismo”, comentó Eunice Lluberes, y destaca que nunca había encontrado situaciones de este tipo en ninguno de los lugares donde había trabajado.
Ganadora del Premio Shell de Periodismo en 1977, consideraba que la carrera periodística era perfectamente adecuada para la mujer. “Podemos desempeñarnos en igualdad de condiciones con los hombres”, afirmaba, subrayando que estar casada y tener hijos no representaba un impedimento.
En cuanto a la técnica, señaló que podía adquirirse con relativa facilidad, aunque la profesión no fuera sencilla. También destacaba la necesidad de una sólida formación cultural, capacidad de investigación e iniciativa. Opinaba que la técnica no exigía habilidades extraordinarias, pero advertía que muchos periodistas se limitaban a transcribir lo que se les decía sin profundizar en la noticia.
Fior Gil, redactora
De manera categórica afirmaba: “No existen diferencias entre hombres y mujeres. Cualquier trabajo que realice un hombre, una mujer también puede hacerlo”. Señalaba que el periodismo le había aportado mucho y subrayaba: “Para ser periodista es necesario trabajar en un periódico; los títulos académicos no bastan, el verdadero posgrado se cursa en la redacción. Y no es una profesión fácil. Se puede alcanzar mucho, siempre que uno tenga la voluntad de hacer bien su trabajo”.
Por su parte, opinaba que en la redacción existía un ambiente agradable y cordial, sin manifestaciones de hostilidad entre hombres y mujeres.
Aurora Rodríguez, redactora
“Las mujeres podemos ser algo lentas, pero cuando nos comprometemos a hacer algo lo hacemos bien. Esta es una profesión bastante exigente, aunque muchos no lo perciban así”, afirmaba. Según su opinión, no existía discriminación entre los redactores hombres y mujeres, y aclaraba que no había machismo en la redacción.
Soraya González Fabras, redactora
Para Soraya, la mujer es perfectamente capaz de desempeñar un trabajo igual o superior al del hombre. Señaló que la labor no era sencilla, pues requiere desarrollar un sentido de comunicación con los demás, y no todas las personas están dispuestas a interactuar con los periodistas.
Cándida Figuereo, redactora
Graduada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y con dos años de experiencia en el periodismo para entonces, destacó que, además de poder desempeñar un trabajo igual o superior al de los hombres, su condición de mujer le resultaba en muchos casos una ventaja, aclarando que esto no implicaba rebajarse moralmente.
Además, indicó que, aparte de ser una profesión exigente, la presencia de discriminación de género la hacía aún más difícil. “El machismo es el factor principal que mantiene a la mujer relegada”, afirmó. No obstante, señaló que estaba tan concentrada en su trabajo que no percibía machismo en la redacción, y que, por el contrario, notaba una gran camaradería entre todos.
Clara Ornes, redactora
Licenciada en Filosofía y estudiante de Derecho en ese momento, inició su carrera periodística en 1971 y, tras un tiempo alejada, regresó a la redacción de El Caribe. “Me gusta el periodismo; es una manera de proyectarme”, afirmaba.
Consideraba que la profesión le permitía participar activamente en la comunidad, ya que, al investigar los problemas de la sociedad, el periodista se involucra con ellos y los transmite al público. Según su opinión, no se trataba de una de las profesiones más difíciles, aunque sí implicaba la responsabilidad de ser útiles a la sociedad. Con respecto al machismo, comentaba que no creía que la camaradería estuviera completamente libre de cierto tinte de machismo encubierto.
Minerva Isa, redactora
También había sido ganadora del Premio Shell de Periodismo en 1976. Opinaba que, como en cualquier otro trabajo, no existían diferencias entre hombres y mujeres. “El sexo no determina el desempeño; lo que importa es la capacidad de cada persona”, afirmaba, señalando que la mujer podía destacarse tanto en el periodismo como en cualquier otra profesión.
“No era fácil, sobre todo cuando se buscaba ejercer un periodismo serio y objetivo”, señalaba. Consideraba que esto se lograba priorizando siempre la verdad por encima de cualquier interés. Además, sostenía que no existía machismo ni discriminación mientras se demostrara tener las aptitudes necesarias para desempeñar un buen trabajo.
