La literatura ayudó a Lucy Cuevas a sobrellevar el bullying, a soñar despierta y, sobre todo a vencer una timidez que le impedía expresarse. Lo que no podía decir con palabras, lo transformaba en cuentos o poemas, y “la sensación de desahogo era increíble”. Aunque aprendió a leer más tarde que el promedio y eso le costó repetir un año de primaria, se esforzó mucho, y poco a poco leer y escribir se convirtieron en su mayor tesoro. “Escondía cuadernos llenos de cuentos y novelas que surgían completamente de mi imaginación, a pesar de las limitaciones porque no tenía acceso a internet, computadora ni facilidad para adquirir libros, por eso, cada vez que un libro caía en mis manos lo devoraba con avidez”, recordó la novelista y escritora de literatura infantil.
¿Novelista y escritora de literatura infantil, ¿cuáles de estos géneros disfruta más escribir?
Disfruto más escribir novelas. Me siento más cómoda en este género porque me permite una expansión ilimitada de la imaginación, extiendo el texto, creo personajes complejos, ambientes detallados e historias interconectadas sin restricciones de tiempo. A diferencia de los cuentos que busco cerrar de inmediato por su naturaleza más limitada, las novelas me ofrecen una libertad creativa inigualable. Sin embargo, la experiencia de publicar mi libro infantil, Elisa y la ciudad de los gatos (Río de Oro Editores- 2023) dedicado a mi hija Elisa ha sido maravillosa. Permite reconectar con el niño interior y, lo que es aun más gratificante, interactuar con un público infantil que se identifica con el mensaje y se sumerge en la historia con su imaginación. Es una conexión genial.
¿Cómo es su proceso previo de investigación y documentación y qué tan complejo es empezar a escribir un género como la novela?
Mi proceso creativo suele iniciarse con la magia de la imaginación. Una idea llega a mi mente y, en cuanto encuentro la oportunidad, empiezo a escribir esa escena inicial. A partir de ahí, la historia se desenrolla casi por sí misma: las palabras fluyen, cada elemento encaja y las vidas de los personajes se van revelando a medida que continúo escribiendo cada día. No obstante, la escritura de la segunda novela de Guayacanes negros exigió un compromiso distinto. Fue imprescindible realizar una profunda investigación histórica y cultural para honrar y reflejar la autenticidad de nuestros aborígenes. Mi inmersión incluyó visitas a museos como la Casa del Cordón, la lectura de textos sobre la era precolombina, documentales y artículos, y conversaciones con especialistas en el tema. Todo este trabajo de documentación fue crucial para dotar de más verosimilitud al texto, y mantener mi estilo y esencia.
¿Cómo crea balance entre las exigencias del trabajo, la vida cotidiana y el oficio de ser escritor?
Cuando me preguntan sobre este tema, a veces me parece que todas estas facetas juntas suenan complicadas. Sin embargo, el equilibrio lo encuentro precisamente al darle a cada rol su tiempo y espacio exclusivos, sin dejar que uno invada al otro. Es decir, cuando estoy con mis hijos o atendiendo alguna responsabilidad familiar, estoy al cien por cien y todo lo demás queda en pausa. Lo mismo ocurre al enfocarme en mi trabajo o al dedicar tiempo de calidad a mi esposo. La escritura, en particular me ofrece una libertad indescriptible y funciona como una vía de escape.
¿Qué le ofrece literatura infantil como creadora que no lo hace la novela?
La literatura infantil nos ofrece una magia única que, como creadora no siempre encuentro en la novela. Al sumergirse en ella uno se despoja de las capas de la adultez, de los afanes y los prejuicios, y reconecta con la capacidad de los niños para soñar, usar la imaginación y aprender de cada pequeña cosa. Es un recordatorio de que la grandeza reside a menudo en lo simple, y un espacio para la sensibilidad que nos envuelve y transforma. Creo que los adultos deberían leer libros infantiles de vez en cuando. Nos permiten reír, reconectar con la ternura, con la inocencia y la sencillez, aliviar el estrés y, sobre todo despertar esa imaginación que a menudo queda relegada por la rutina de la realidad.
¿Cuál cree que deber el papel de los escritores en esta fase?
En esta fase actual de la literatura, creo que nuestro papel fundamental como escritores es doble: seguir escribiendo incansablemente y “hacer ruido”. Debemos alzar la voz para que el mundo sepa que estamos aquí y que la literatura es un pilar esencial para el desarrollo de una nación. Es crucial que sigamos uniendo fuerzas y visibilizándonos cada vez más.
¿Cómo influye en los niños el hábito de la lectura a temprana edad?
No lo digo yo, lo dicen los expertos. El contacto temprano con la literatura infantil es fundamental, porque no solo favorece los futuros procesos de lectura y escritura del niño, sino que también contribuye significativamente a su desarrollo cognitivo, emocional y social. Para impulsar la lectura de forma constante en la República Dominicana, lo más realista es invertir más en bibliotecas escolares públicas para que siempre tengan libros y actividades. También es clave capacitar a los maestros con estrategias divertidas para que los niños se enganchen a leer, no solo por obligación. Además, debemos hacer que sea más fácil conseguir libros y repartirlos por todo el país, y dar más apoyo y visibilidad a nuestros autores. También es esencial que los padres se integren, no perdiendo la costumbre de leer cuentos antes de dormir o en cualquier momento, haciendo la lectura parte natural de la vida en cada hogar. Así mismo en fechas especiales como cumpleaños, navidad o reyes regalar libros a los niños.

¿Cuál entiendes deber ser el papel institucional de la cultura en el país frente al despunte de carrera de muchos de los escritores dominicanos a nivel local e internacional?
Para impulsar a nuestros escritores, el Ministerio de Cultura y otros organismos competentes deben invertir en su formación y en la traducción de obras para el mercado internacional, algo que otros países ya hacen. Es crucial llevar a nuestros autores a ferias literarias para que hagan contactos y, a nivel local darles más visibilidad y promover que se les lea más en las escuelas e integrar la literatura en más eventos culturales.
¿Cuáles son sus planes de carrera en el corto plazo, qué quisiera dejar a los lectores con su trabajo literario.
Mis planes a corto plazo se centran en dos áreas importantes. A nivel académico quiero culminar la maestría en Dirección Comercial y, además realizar estudios relacionados con la narrativa. En el ámbito literario, mis objetivos son finalizar la saga de Guayacanes negros, publicar la reedición de Tu piel tiene letras y un nuevo libro infantil. Más allá de estos objetivos, mi mayor deseo es que los lectores puedan sumergirse por completo en los universos que creo, que se sientan parte de la historia y exploren un abanico de emociones. Me llena de satisfacción saber que mis historias han provocado risas, llanto, enojo o enamoramiento. Considero que, más allá de entretener, mi trabajo busca dejar alguna reflexión duradera.
