“El pensamiento sobre la literatura dominicana en el exterior es horrible”

Estudiar Negocios Internacionales fue algo tan certero para Mary Claudia como querer crear historias. Quizás porque de alguna forma, ambos toman algo desde cero y lo convierten en un gran proyecto. Su formación académica le ha permitido, dentro de lo cultural, entender el mercado editorial dominicano de una forma más práctica, al analizarlo como negociante, pero vivirlo como artista. “La industria editorial dominicana no tiene debilidades por falta de talento, sino de estructuras, como la falta de industrias culturales formalizadas, la poca distribución del libro y la falta de estadísticas del mercado lector dominicano, que, a raíz de mi carrera profesional, ha sido una base para poder entender e ir rompiendo esas barreras”, consideró Mary Claudia.

Para entender mejor las funciones de un gestor cultural, explíquenos su importancia en el sistema cultural
En un país con tanto talento, el gestor es una pieza que ayuda a que las cosas pasen, puede ser clave para articular esfuerzos entre los sectores público, privado y comunitario, ayudando a que los recursos rindan más, que los proyectos lleguen más lejos y que más gente acceda a la cultura. Los últimos cinco años, gestores culturales han hecho aportes claves a la comunidad, como por ejemplo el Festival de Escritura Dominicana (FESD) un evento privado para celebrar la literatura local, con programas e invitando a nuevos públicos, o La Paca de los libros, que realizan fundaciones culturales junto con el Centro Cultural Banreservas. Para 2023, en Nuevas Tierras Ediciones grabamos un tour de todas las bibliotecas que hay en Santo Domingo para las redes sociales, así eventos de música, baile, teatro y artesanía, entre otras propuestas, buscan enriquecer la experiencia cultural del público, pero también de romper paradigmas y guardar tradiciones.

¿Cuáles son los desafíos que enfrenta un gestor cultural en el país?
Uno de los principales desafíos es la falta de estructuras estables. Muchos gestores trabajamos por proyectos, con recursos limitados, y sin políticas claras que respalden lo que hacemos a largo plazo. La falta de apoyo gubernamental y privada para eventos, principalmente para eventos literarios. También enfrentamos la necesidad de formar públicos, de crear espacios sostenibles y de lograr que las iniciativas no se queden en lo bonito de un evento, sino que tengan continuidad. Aun así, lo más difícil muchas veces es hacer que se valore el trabajo del gestor, que se entienda que detrás de cada exposición, libro, concierto o feria hay una labor de planificación, mediación y compromiso.

Participó en la Feria del Libro de Guadalajara, ¿qué aporte trajo a su visión como agente literario?
Queda corto decir que la Feria del Libro de Guadalajara es la más grande en español, es inmensa, un verdadero espacio para el profesional del libro, de negociar contratos editoriales y entender mucho la realidad cultural de otros países. La revelación más grande fue cruzar por los pasillos del área internacional y enamorarme de cada pabellón de los países, incluso encontrarme con la Cámara Cubana del Libro o con la Universidad de Puerto Rico mostrando la representación de sus países; u otros como Perú, Chile y Colombia con stands de su turismo cultural y su literatura, y lo más triste no ver nada de mi país. El pensamiento sobre la literatura dominicana que se tiene en el exterior es horrible. Al no tener una representación en ferias internacionales, ni en programas, la idea que pueden conjeturar nuestros vecinos es que no hay interés cultural. La poca representación dominicana que tuvo presencia, y por cuenta propia, fue a desmentir y esperanzar qué ocurría localmente con la literatura. Por lo que la experiencia trajo una nueva visión para Nuevas Tierras Ediciones y es la dignificación de la literatura dominicana fuera y dentro del país.

Sabemos de su interés por el tema de la distribución de libros en RD, ¿por qué cree que este aspecto es importante para dinamizar el mercado del libro?
En nuestro país se publican y se leen muchos libros, pero necesariamente no se une una cosa con la otra, porque lo que se publica no es lo que se lee, y no solo hablamos de un problema de “lo que quiere consumirse” sino, inclusive de la pobre distribución. Las editoriales no tienen locales fijos para vender libros y apenas solo hay un gran evento para ellos venderlos como la FIL de Santo Domingo, y ahora bien, para venderlo a través de una librería deben pasar por un proceso burocrático y donde el porcentaje que se otorga a la librería es alto. Las ediciones como mucho, pueden ser de 200 ejemplares y tardar años en volver a imprimir más libros. Y las capacitaciones, leyes, y posibilidades de la venta al extranjero son casi inexistentes y costosas. Todas esas limitantes hacen que muchas veces, el libro se publique una vez, se pueda vender algo y jamás volver a saberse de ese libro. Es algo que no podemos permitir. El libro finalmente publicado es un producto que debe cumplir con un proceso de promoción, distribución y venta. Pero también es un bien que garantiza la identidad cultural. Lo que hemos trabajado con editoriales internacionales es la venta de derechos territoriales para permitir que el libro sea impreso en otros países a través de sellos compartidos, pero también agradecemos a las librerías onlines que están surgiendo después de la pandemia que han facilitado mucho el proceso de distribución. Del mismo modo, se necesita ayuda estatal y privada para que se asigne literatura contemporánea a las escuelas y colegios, adaptadas al grado del estudiante de forma que conozcan autores nuevos y se dinamice la economía naranja y la industria editorial.

¿Cuáles son las trabas que encuentra un escritor joven dominicano a la hora de publicar sus libros?
Hay muchas limitantes como el desconocimiento de la industria, muchos optan por autopublicarse sin conocer el proceso editorial y terminan con un libro sin corregir, sin las reglas de diagramación y demás o siendo engañados por editoriales de auto publicación que tampoco garantizan una publicación adecuada. Por otra parte, si deciden por una editorial extranjera con un proceso estructurado, la falta de formación literaria puede frenar la elección de un autor para ser publicado por vía tradicional. Son muy pocas las ofertas de escritura creativas o técnicas literarias en centros de estudio, debería haber más oportunidades y becas para esta área. Del mismo modo de instituciones regular el comercio editorial para que sea capaz de competir con el extranjero y publicar, de manera adecuada, a los autores interesados.

Clamor
Uno de los principales desafíos es la falta de estructuras estables. Muchos gestores trabajamos por proyectos, con recursos limitados, y sin políticas claras que respalden lo que hacemos a largo plazo”.

Opinión
El gestor puede ser clave para articular esfuerzos entre los sectores público, privado y comunitario, y ayudar a que los recursos rindan más, que los proyectos lleguen más lejos y que más gente acceda a la cultura”.

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