“El arte tiene el poder de conectar personas, abrir mentes y corazones”

La ilustradora nacida y criada en República Dominicana, Doris Rodríguez, actualmente trabaja en Nueva York y Miami. Asistió a la Escuela de Diseño Altos de Chavón y tiene licenciatura y maestría en diseño. La artista ha trabajado creando imágenes para portadas de libros e ilustraciones de textos para niños, uno de sus más destacados es “Gloriana Presente: una historia del primer día de clases”, reconocido con medalla de plata en los Premios Internacionales del Libro Latino (ILBA) en 2025. “Crear un libro es un proceso colaborativo que involucra a creadores, editores, diseñadores y otros profesionales detrás de escena. Para ese libro, de la autora Alyssa Reynoso-Morris e ilustrado por mí, fue una experiencia muy especial”, destacó Rodríguez, y afirmó que en un libro, primero se realizan ilustraciones iniciales, luego se hacen ajustes y correcciones hasta llegar a las ilustraciones finales y, finalmente, a la carátula. “Es un proceso arduo y meticuloso”, indica.

¿Cómo fue tu experiencia ilustrando “Gloriana Presente”?
Crear un libro es un proceso colaborativo que involucra a creadores, editores, diseñadores y otros profesionales detrás de escena. Para ese libro, de la autora Alyssa Reynoso-Morris e ilustrado por mí, fue una experiencia muy especial.

En un libro, primero se realizan ilustraciones iniciales, luego se hacen ajustes y correcciones hasta llegar a las ilustraciones finales y, finalmente, a la carátula. Es un proceso arduo y meticuloso. Ilustrar este libro fue profundamente personal. Me permitió celebrar la cultura en la que crecí mientras reflexionaba sobre la adaptación que he visto en mis estudiantes, quienes equilibran múltiples identidades culturales. Para mí, ilustrar esta historia fue honrar experiencias vividas: las mías y las de los niños a quienes enseño. Espero que los lectores se sientan vistos y orgullosos de quiénes son y de dónde vienen al leer este libro.

¿Qué elementos visuales consideraste importantes para representar la historia de Gloriana?
Para representar la historia de Gloriana escogí elementos visuales directamente ligados a mis memorias. Las escenas en las que Gloriana sueña despierta con República Dominicana evocan la esencia de mi infancia: el jardín del patio, las flores que cuidaba mi madre, los colores y la calidez de esos espacios que siempre llevé conmigo. Quise que estas imágenes transmitieran nostalgia, arraigo y cariño por mis raíces. En contraste, las ilustraciones del Bronx reflejan mi recorrido como adulta: el camino hacia la escuela donde trabajaba, las calles que recorría a diario y la gente trabajadora, alegre y vibrante que encontré allí. Quise mostrar estas áreas con dignidad, resaltando su vitalidad y carácter único, y transmitir cómo estos escenarios, aunque diferentes, forman parte de una misma identidad y de un mismo viaje.

¿Hubo algún momento del libro que te conectó emocionalmente durante el proceso creativo?
Hay una parte en la que el personaje respira profundamente y encuentra el coraje para enfrentar su miedo, busca en las raíces culturales que su abuela le enseñó. En esa página utilicé una paleta de azules mezclados con movimientos suaves, porque también me identifiqué con ese momento. En mi propio viaje de transculturación y adaptación, fueron mis raíces y mis lazos familiares los que me dieron la fuerza para seguir adelante.

¿Cómo lograste captar la emoción del primer día de clases a través de las ilustraciones?
Trabajé con colores y composiciones que reflejaran tanto la ansiedad como la expectativa que muchos niños sienten ante algo nuevo. El libro fue un proceso colaborativo, y las ilustraciones evolucionaron con la retroalimentación del equipo creativo, siempre con la intención de que Gloriana encontrara su voz. Utilicé colores más sutiles y suaves para representar sus pensamientos y la imaginación, y colores más vibrantes y cálidos cuando finalmente encuentra seguridad y confianza. Este contraste ayuda a transmitir las emociones del personaje y permite que los lectores conecten con sus experiencias.

¿Qué técnicas o estilos utilizaste en este proyecto y por qué los elegiste?
Todas las ilustraciones fueron realizadas con pintura acrílica. Una parte desafiante fue crear pinturas que mostraran dos aspectos simultáneamente: la realidad y la imaginación. Parte de la narrativa visual consistía en representar los recuerdos evocadores del personaje de la abuela, que se superponen a la realidad. Estos recuerdos se plasman con dibujo en líneas negras sobre las pinturas, creando un diálogo entre la memoria y lo real y enriqueciendo la historia de manera única.

¿Qué significó para ti recibir este reconocimiento en los ILBA 2025?
Fue un gran honor, especialmente valioso en un momento en que el clima político afecta directamente a las comunidades latinoamericanas y sus historias, y cuando cientos de libros están siendo desafiados o retirados de escuelas y bibliotecas públicas por su contenido educativo, especialmente aquellos que promueven equidad, justicia social y la representación de comunidades diversas.

¿Qué ha sido lo más difícil de este camino de la ilustración?
Ser ilustradora de libros infantiles es una carrera gratificante pero desafiante, que combina creatividad, colaboración y paciencia. Los ilustradores enfrentan procesos de producción largos, oportunidades competitivas, incertidumbre financiera y la necesidad de proteger su trabajo mientras dan vida a historias y personajes. En mi caso, he manejado múltiples disciplinas creativas, combinando enseñanza y práctica profesional a lo largo de todo este tiempo. Al comienzo de mi carrera como ilustradora, gané el premio por mi primer libro, Diego Quiere Ser, en el Multicultural Publisher Exchange, lo que me impulsó a seguir ilustrando. En ese entonces, visitaba personalmente las casas editoriales y pedía cita con diseñadores o art buyers. Cuando mostraban interés, ¡era maravilloso! Pero muchas veces me sentaba frente a ellos y recibía críticas de arte duras. Aun así, nunca dejé de intentarlo. Hoy en día, este proceso es virtual, y puede ser difícil mantener la motivación frente a los múltiples rechazos, pero la pasión por crear y contar historias sigue siendo la fuerza que impulsa a seguir adelante.

¿Has colaborado en otros libros?
A lo largo de mi carrera, he tenido el privilegio de colaborar con una amplia variedad de clientes, incluyendo Target, Lee & Low Books, Scholastic, Highsmith Press y Christy Ottaviano Books/Little, Brown Books for Young Readers.

¿Algún mensaje para jóvenes artistas o ilustradores que sueñan con publicar libros?
Mi consejo es proteger siempre su trabajo. Esto incluye registrar sus obras para asegurar los derechos de autor, marcar digitalmente sus ilustraciones, y tener cuidado al compartir archivos finales. También es importante conocer los riesgos relacionados con la inteligencia artificial, ya que algunas herramientas pueden copiar o modificar imágenes sin permiso. Guardar bocetos, correos y contratos ayuda a demostrar la autoría si surge algún problema. Mi mensaje para quienes sueñan con crear arte es simple: sigan creando todo lo que puedan, todos los días. Cada dibujo, pintura o ilustración es un paso más en el camino de encontrar tu voz y compartir tu historia. No tengan miedo de experimentar, de equivocarse o de enfrentar rechazos: todo eso forma parte del aprendizaje y del crecimiento como artista. El arte tiene el poder de conectar personas, de abrir mentes y corazones, y cada obra que creas es una manera de dejar tu huella en el mundo. Así que sigan creando con pasión y alegría, y nunca dejen de explorar su creatividad.

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