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Gustavo Peña es un artista dominicano representado por la famosa galería Lyle O.Reitzel. Su obra tiene esa particularidad, hoy en día poco frecuente, que evoluciona. Se nota viendo sus últimas propuestas artísticas que él no se queda dentro de una fórmula para complacer a un público. Al contrario, podemos ver que sus cuadros dialogan en la búsqueda de estas propuestas artísticas. Es una de las características que define un artista auténtico. La aparición de la serie como la conocemos hoy en día aparece con el impresionismo debajo del pincel esencialmente de Claude Monet y de Camille Pissarro. Un mismo tema, un mismo pretexto para producir con las variaciones de la luz natural una gran cantidad de cuadros sabiendo el rol preponderante de la luz natural para crear esa perspectiva atmosférica. Pintar un mismo motivo (catedral, almiar, calle) pero a diferentes momentos del día.

La aparición de la serie como la conocemos hoy en día aparece con el impresionismo debajo del pincel esencialmente de Claude Monet y de Camille Pissarro. Un mismo tema, un mismo pretexto para producir con las variaciones de la luz natural una gran cantidad de cuadros sabiendo el rol preponderante de la luz natural para crear esa perspectiva atmosférica. Pintar un mismo motivo (catedral, almiar, calle) pero a diferentes momentos del día. Después, con la aparición del cubismo y sobre todo de la abstracción, el conjunto de obras producidas no tiene el mismo objetivo. Los elementos no cambian de aspecto con la luz solar sino el pretexto o el motivo en sí mismo que se modifica. Recordamos que Pietr Mondrian cuenta que viendo unos almiares de Monet, tuvo la revelación de la abstracción. El azar no existe. Mondrian fue a la fuente, a la esencia de la obra del maestro del impresionismo. En las diferentes obras de Gus Peña, estamos a mitad de camino entre los dos conceptos, la serie y el módulo. Sus paisajes muy depurados sin ningún tipo de detalles le sirven para poner en escena sus objetos geométricos, elementos de su lenguaje los cuales podemos considerarlos como sus módulos mientras que sus paisajes contienen algo de la serie. Varios de sus cuadros tienen una mesa que puede variar de colores o no, situada siempre a la misma altura que revela en el fondo del lienzo un paisaje y un cielo que pueden tener variaciones cromáticas o no. Es el caso de la serie titulada “Desk” donde las obras tienen una autonomía propia pero que pueden dialogar entre ellas para formar díptico o tríptico, es el mismo espectador que va creando combinaciones de formas. Existe una dinámica entre las obras como si los elementos tuvieran la posibilidad de pasar de un lienzo a otro. Las formas geométricas puestas en la mesa presentan un lenguaje con la función de llevar al espectador a jugar también con el aspecto tridimensional de dichas formas. Por ejemplo, en la composición de los 12 cuadros cuadrados que forman la obra titulada “Minimal Graphics” este aspecto de la tridimensionalidad queda evidenciado. Es una conceptualización interesante que ofrece al artista una cantidad importante de soluciones plásticas porque él puede jugar al mismo tiempo con el fondo y con el sujeto del cuadro a la vez de forma independiente uno del otro o crear interacciones entre los dos. La mirada de la persona se mantiene activa porque participa a la reconstrucción mental de los cuadros.

El regreso a la técnica del óleo
La primera impresión es la buena. Al ver sus obras en vivo y sobre todo con una iluminación bien pensada, sus cuadros adquieren un aspecto general muy diferente de las producciones actuales gracias al uso del óleo. Pienso que hasta ahora, la acrílica no ha superado en cuanto a la riqueza de la materia, a su densidad, a la sutil intensidad de los colores y a la volumetría de las pinceladas. Las obras de Gus Peña confirman el poder atractivo del óleo, podríamos decir casi mágico. Es que la pintura tiene más cuerpo y da a los elementos que componen sus composiciones (formas geométricas, paisajes, sombras) mucha más presencia. La complejidad de las formas geométricas es una herencia de Iván Tovar. Además, como él me lo comentó usa la espátula para que su pintura tenga todavía más una presencia un poco sobre natural. Las sombras estiradas de sus formas geométricas llegan a sobresalir de su entorno tocando el paisaje ubicado detrás de la mesa, son un guiño de ojo a las obras de Giorgio de Chirico. Es siempre un privilegio poder hablar con el artista porque él nos puede dar detalles interesantes sobre la técnica de ellas que confirman esa primera impresión, esa sensación de contacto con una materia, el óleo, que no deja de sorprendernos. Además, una obra de arte es algo que vive no solamente por su propia expresión sino también por los efectos del tiempo. En el caso del óleo, ese proceso de envejecimiento, de transformación es a la vez más seguro en cuanto a la durabilidad de la obra y más mágico que otra técnica. Sus obras van adquiriendo una pátina con el tiempo que les da un toque único. A modo de conclusión, la obra de Gustavo Peña refresca no solamente la mirada con sus propuestas visuales sino también el pensamiento con un guiño a los grandes pintores para proponernos un conjunto de obras innovadoras que constituye una parte muy atractiva del escenario artístico internacional del momento como los artistas Henni Alftan o Alex Katz.

Opinión
Pienso que la acrílica no ha superado en cuanto a la riqueza de la materia, a su densidad, a la sutil intensidad de los colores y a la volumetría de las pinceladas”.

Consideración
Es que la pintura tiene más cuerpo y da a los elementos que componen sus composiciones (formas geométricas, paisajes, sombras) mucha más presencia”.

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