“No creo que el arte deba ser siempre sobre la base de un control total”

Nacido en Santo Domingo en 1994, cursó sus estudios superiores en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde obtuvo una licenciatura en Letras, también ha obtenido reconocimientos y menciones en diversos certámenes literarios, como el Premio de Cuento Joven Pedro Peix 2020, el Premio de Ensayo Joven Max Henríquez Ureña en la Feria del Libro de Santo Domingo (2021), entre otros galardones. Es autor del poemario Condeno la noche y sus perros de caza, una obra que desgrana las inquietudes, la soledad y la desesperanza que envuelve, y a veces atormenta, el espíritu de un joven trabajador de oficina cuyos sueños y esperanzas languidecen en una jaula social impuesta por un sistema del que él reniega.

¿Dónde naciste y dónde pasaste tu infancia?
Yo soy de la capital, nací en el Distrito, viví un tiempo en el campo pero estuve más en la capital, cursé la escuela primaria en un colegio llamado San José, y después ingresé a la UASD, donde cursé la licenciatura en Letras. Tengo una hermanita pequeña, que ahora tiene 26 años, yo tengo 31, así que pasé una infancia solitaria porque desde pequeño tuve intereses diferentes, me gustaba más leer y ver televisión que jugar en la calle con los otros chicos.

¿Cómo fue tu relación con tu padre?
Él es un hombre práctico, que siempre se ha preocupado más por su rol de proveedor, de traer comida a la casa, así que las charlas que he tenido con él siempre han sido más bien breves, porque no tiene las mismas inquietudes que yo, la persona con la que sí podía hablar de todo lo que me interesaba fue un tío mío, que sí leía mucho y fue el que siempre me escuchó y se interesó por lo que a mí me gustaba, él fue el que me guio cuando empecé a escribir, porque yo comencé escribiendo cuentos, con él podía hablar de literatura, de libros y podía compartir mis textos, él fue uno de mis primeros lectores, falleció hace dos años y para mí fue una pérdida muy sentida. Se llamaba Ángel Pichardo Almonte, mi libro de poemas se lo dediqué a él y hay un poema, en la página 64; Elegía por el capitán que soñaba, que es exclusivamente para él y el verso que da título al libro figura en ese poema.

¿Cómo es tu relación con tu mamá?
Es una relación un poco más cercana que con mi padre, pero en mi casa las cosas nunca fueron más allá de las relaciones típicas de una familia común, ahí nunca hubo libros porque a mis padres no les interesaban esas cosas, había computadoras y cosas de tecnología, pero nada que tuviera que ver con mis intereses más profundos.

¿Cómo comienza tu acercamiento a la literatura?
Fue en el colegio, con dos fragmentos de textos, uno de García Márquez, un cuento que se titula Solo vine a hablar por teléfono y El túnel de Ernesto Sábato, que fueron muy estimulantes para mí, me despertaron el interés por la lectura y por la literatura, a partir de entonces comencé a recopilar libros y después empecé a escribir mis primeros textos.

¿Hubo algún profesor que te sirviera de guía en la escuela?
No, y aunque yo les compartía mis escritos, nunca me respondieron, no me hicieron caso, ellos estaban más en sus clases que en otra cosa, entonces el apoyo a mis inquietudes lo encontré en mi tío, con él podía charlar de libros, él me recomendaba algunos y leía mis cuentos y después mis poemas, por eso es que me resultó tan duro perderlo.

¿Cuál es el tipo de poesía con el que te identificas?
Para mí es la poesía social, es decir, siento que a través de la poesía puedo responder a la necesidad de denunciar cosas que ocurren en nuestra sociedad, una realidad que nos oprime en nuestra cotidianidad, pero siempre dentro del tratamiento que exige la poesía.

¿Qué autores de esa poesía social son los que más te han influido?
En un principio fue Neruda, aunque más bien me impactó Residencia en la tierra, no tanto el Canto general que sí es poesía social pura, pero Residencia en la Tierra tiene por un lado la crudeza del sufrimiento, de la soledad, son poemas terribles pero que me despertaron esa necesidad de escribir y de retratar lo que se vive en nuestra sociedad, esa desesperanza que nos acompaña, esa realidad sumamente cruda, sumamente desagradable.

¿Qué significa para ti el amor como pulsión dentro de la poesía que tú escribes?
Es un poco la vía por la que uno puede llegar a trascender, ese estado como de sometimiento, pero también de liberación, así es como lo siento. A mí me gusta escuchar “soundtracks” de películas, por ejemplo, hay un artista que se llama Ludovico Einaudi, que ha compuesto música para varias películas, como A cielo abierto, Thomas Newman, son sonidos que crean una atmósfera que a veces es muy misteriosa, y eso es lo que trato de recrear en mis poemas.

¿Cómo es tu método de trabajo a la hora de escribir?
Intento tener algo siempre suficientemente definido antes de sentarme a escribir, aunque no creo que el arte deba ser siempre sobre la base de un control total porque en ese caso ya no sería arte sino más bien un trabajo mecánico, es decir, primero elaboro mentalmente y cuando ya sé para dónde quiero ir, entonces escribo, pero siempre quiero que haya un margen de misterio, aunque no quiero dejar mucho a la intuición.

¿Cuáles son tus autores favoritos en narrativa?
Dostoievski es uno de mis favoritos por la forma en que trabaja la sicología de sus personajes, Hemingway decía que él no se explicaba cómo un escritor podía escribir tan mal y que sus palabras pudieran llegar tan bien, Tolstoi, porque sabe retratar los aspectos sicológicos más profundos de las personas, y los poetas malditos como Baudelaire y Verlaine, y también los escritores del Boom, como Cortázar, porque sabe explorar el aspecto lúdico de la literatura, además me gusta Borges, pero en su aspecto más fantástico, como el cuento El Aleph y también El inmortal.

¿Qué consejos les darías a los jóvenes que aspiran a ser futuros escritores?
Primero, que traten de descubrir sus verdaderos intereses, que no se dejen llevar por las modas ni por los grandes ejemplos, a nosotros nos dan a leer los clásicos, y a lo mejor en el momento en que comenzamos esos clásicos no nos dicen nada o no significan nada dentro de la realidad que estamos viviendo. Entonces, lo primero es definir qué queremos hacer y a partir de ahí ya tenemos un punto de partida.

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