“No tengo recuerdos de mí sin que supiera leer porque aprendí a los cinco años”

Yinett Santelises nació en Canca la Reina, distrito municipal de Moca, ciudad situada en la provincia Espaillat, famosa por su catedral y por su historia. En 1857 Moca fue declarada “Villa Heroica” por su participación en la revuelta contra el gobierno de Buenaventura Báez y también fue cuna de la Nueva Constitución. Yinett pasó su infancia en este ambiente lleno de historias y con un paisaje especial, donde descubrió desde muy temprano su afición por los libros y despertó también su vocación por narrar la realidad, lo que la llevó a estudiar comunicación social. Es autora de un libro titulado El vuelo de Sina, que narra la historia de Sina Cabral, valiente mujer que enfrentó la dictadura de Trujillo.

¿Dónde cursaste la escuela primaria y tus otros estudios?
Hice la primaria en dos escuelas, en la primera de ellas, que se llamaba Onésimo Polanco, cuando yo entré ya sabía leer, estuve allí de primero a quinto porque en el cuarto estuve solamente unos meses, y después pasé a la escuela profesora Josefa Rosario, donde terminé la primaria, el bachillerato lo cursé en un colegio que hoy se llama Profesor Rodolfo Rodríguez Ricart, y la carrera de periodismo la hice en la Universidad Tecnológica de Santiago (Utesa). Eso implicó dejar Moca para irme a vivir en Santiago, en la casa de una tía que es casi como mi mamá. Y cuando terminé la carrera alcé el vuelo y me fui a cursar una maestría en la Complutense de Madrid, y después en la Universidad Internacional de Valencia.

¿Qué fue lo que te impulsó a elegir la comunicación social como carrera universitaria?
Yo prefiero llamarla periodismo, recuerdo que cuando tenía trece años, mataron a un hermano de un profesor de literatura del bachillerato, que era fiscal, entonces yo veía todos los días el noticiero de CDN para buscar noticias del caso, pero al ver que la investigación no avanzaba tanto como mi curiosidad, yo dije que si fuera periodista yo estaría en el lugar de los hechos. A lo mejor quería ser detective en realidad, pero mi mamá me decía que el periodismo no era una profesión para mujeres, así que le dije que iba a estudiar derecho, pero después le hice notar que ella miraba todos los días el programa de Huchi Lora donde aparecía Patricia Solano, así que eso la convenció de que era menos riesgoso ser periodista que fiscal antidrogas, y lo aceptó…

¿Cómo fue esa trayectoria que viviste en Utesa?
Yo recuerdo que empecé en enero de 2006 y me gradué en 2009, además de las clases de redacción recuerdo que me encantaban las de fotografía, en esa época leí A sangre fría, de Truman Capote, y me empecé a enamorar de esa otra forma de contar una historia de una manera distinta de la pirámide invertida, recuerdo algunos intentos de reportajes que escribí en la universidad, sobre el hospicio San Vicente de Paúl, entonces en lugar de contar que allí vivían sesenta personas empezaba narrando la historia personal de uno de los que vivían ahí.

¿Cómo comienza tu acercamiento a la literatura?
No tengo recuerdos de mí sin que supiera leer porque aprendí a los cinco años, yo tenía un cuento que me regaló un primo que se llamaba La ratita presumida. En mi casa no abundaban los libros así que a lo que yo tenía acceso era a lo que iban dejando mis hermanos, que eran mayores que yo, recuerdo que leí muy jovencita El coronel no tiene quien le escriba, y antes de mi adolescencia ya había leído muchos relatos de Juan Bosch, por ejemplo Los amos, El montero, de Pedro Francisco Bonó, que es considerado la primera novela dominicana, recuerdo también que a veces me preguntaban si yo quería volverme loca de tanto leer porque me pasaba las tardes en un sofá y cuando me mandaban a “hacer oficios” decía que estaba estudiando, esa era mi excusa…

¿Cuál fue un libro que te haya impactado en tu juventud?
El coronel no tiene quien le escriba me cambió un poco, me costaba entender cómo un escritor podía poner a sufrir tanto a sus personajes, y lo leía y releía en el calor de las tardes de verano de Moca, en un clima muy parecido al de los cuentos de García Márquez, y me dolía esa historia, me preguntaba cómo es que no hay nadie que le pase un plato de comida o que lo ayude con las medicinas de su esposa asmática… yo era muy jovencita en esos años…

Antes de este libro, ¿qué otras historias de ficción escribiste?
Yo tuve en España un profesor que ponía muchos ejercicios, a veces era una sonata o un cuadro y con eso había que hacer una historia. Aprendí también del manejo del tiempo, de los personajes, yo estaba acostumbrada a escribir mucho en tercera persona, así que antes de este libro escribí muchos ejercicios de las dos maestrías, que eran relatos muy cortos, y no publicados, nada que me atreva a mostrar.

¿Quién es Sina y cómo surge la idea de este libro?
En 1960 cuando se empiezan a formar los grupos opositores a la dictadura de Trujillo, se forma el movimiento 14 de Junio, que tenía entre sus miembros a algunas mujeres. A fines de enero, empiezan a apresar a los miembros de ese movimiento, alguien la delata, a ella la detienen y la llevan a La 40, la torturan desnuda delante de sus compañeras, junto con ella apresan a Minerva y María Teresa Mirabal, la ingeniera civil Dulce Tejada, la ginecóloga Asela Morel, la pintora Violeta Ortega, estuvieron 15 días en La 40. En mayo del 60 vuelven a apresar a Sina, a Minerva y a María Teresa Mirabal. Sina, en cuanto la liberan, se asila en la embajada argentina, el entonces embajador argentino Escobar Cello logra sacarla del país, y eso la salvó.

¿Cómo conociste su historia?
En 2014 mientras trabajaba en un libro de Antonio Isa Conde, en uno de los casetes que él grabó, recuerda que esas muchachas habían vivido en la casa de su madre, que era arquitecta, ahí vivieron como pensionistas Sina Cabral, María Teresa Mirabal, Minerva Mirabal, Isaura Cabral y otras muchachas que Antonio recuerda. Cuando yo llego al trabajo final le pido a Antonio que me cuente la historia de Sina y así fue como comenzó todo.

¿Y cómo fue la génesis del libro?
Estuve en su casa, llena de orquídeas y de flores porque ella es miembro del patronato del Jardín Botánico, una casa que diseñó ella misma, no fue una charla tan lineal, porque cuando tocábamos temas dolorosos como la tortura teníamos que hacer unos paréntesis, pero así se fue completando la historia de Sina, había cosas que ella recordaba después y me las comentaba, de manera que cuando tuve todo ese material, decidí volcarlo en un libro.

Un consejo para los jóvenes que están dando sus primeros pasos en la escritura
Que lean mucho, que no se queden en su zona de confort, que lean diferentes géneros y que conozcan autores de China, de Rusia, de todas partes, y que lean mucha poesía, porque eso sirve también para embellecer la escritura.

Un libro
El coronel no tiene quien le escriba me cambió un poco, me costaba entender cómo un escritor podía poner a sufrir tanto a sus personajes”

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