“Una colección alcanza su real sentido cuando se comparte”

Durante más de cuatro décadas, Fernando Báez Guerrero ha construido una de las colecciones privadas de arte dominicano más importantes. Su labor trasciende la adquisición de obras: ha impulsado investigaciones, publicaciones y exposiciones que han contribuido a rescatar artistas, repatriar piezas fundamentales y fortalecer la memoria visual de la nación. La exposición Jorge Noceda Sánchez. El sueño de la memoria, presentada en el Museo de Arte Moderno (18 de junio/ 09 de agosto, 2026) constituye un nuevo capítulo de ese compromiso. Consideró que una colección solo alcanza su verdadero sentido cuando se comparte. En esta conversación reflexiona sobre el coleccionismo, el patrimonio y el legado de uno de los surrealistas más singulares del arte dominicano.

¿Cuándo comprendió que coleccionar era también una responsabilidad cultural?
Lo comprendí cuando exhibí por primera vez parte de mi colección en La Casona de APEC, alrededor de 2012, motivado por mi amigo fotógrafo Gianfranco Lanzetti. Fue emocionante ver cómo obras que nunca habían sido expuestas en la República Dominicana despertaban el interés y la admiración del público. Hasta entonces había visitado numerosos museos del mundo y observado que gran parte de sus colecciones procedían de donaciones privadas. Entendí que una colección solo alcanza su verdadero sentido cuando se comparte.

¿Cómo comenzó su relación con el arte?
Mi primera adquisición fue un pastel de Hilario Rodríguez, en 1985. Lo compré para ocupar un espacio vacío en mi apartamento, recién casado con mi compañera de vida, Nancy Tavárez. Aquel gesto aparentemente sencillo despertó una curiosidad que nunca volvió a detenerse.

Su colección recorre más de un siglo de arte dominicano. ¿Qué historia cuenta?
No la construí siguiendo un orden cronológico, sino guiado por el estudio y la admiración hacia los artistas. Con el tiempo descubrí que cada obra dialoga con las demás y termina narrando la evolución del arte dominicano. Más que reunir cuadros, he tratado de preservar una memoria colectiva. Tengo impresos de cerca de 1885 sobre la recién creada República Dominicana. Asimismo, conservo publicaciones de la revista “El Lápiz” del periódico “Literario y Artístico” de 1881 que fue una de las primeras publicaciones dominicanas dedicadas de manera sistemática a la literatura, las artes y la ilustración gráfica. Los impresos tenían muchos dibujos y caricaturas de la época, por lo que conservo la reproducción de varios dibujos de Ramón Frade, pintor, dibujante y grabador puertorriqueño que durante años vivió en Santo Domingo.

¿Qué diferencia a un comprador de un verdadero coleccionista?
Comprar arte puede hacerlo cualquiera. Un coleccionista investiga, estudia y desarrolla un proyecto con una visión histórica. Pero, además tiene la responsabilidad de compartir ese patrimonio mediante exposiciones, publicaciones o préstamos a museos. Como dice mi amigo Cándido Gerón, “una colección que no se comparte es una colección muerta”.

¿Qué papel ha desempeñado Nancy Tavárez en este proyecto?
Fundamental. Durante 41 año ha sido mi mayor apoyo. Una colección de esta magnitud exige tiempo, recursos y mucha comprensión familiar. Sin ella, este proyecto no habría sido posible. El redescubrimiento de Jorge Noceda Sánchez.

¿Cómo nació su interés por Jorge Noceda Sánchez?
Lo conocí a través de las enciclopedias de arte dominicano hace más de 40 años. Desde entonces me fascinó la singularidad de su lenguaje visual, aunque fue preparando esta muestra cuando comprendí plenamente la profundidad de su obra.

¿Qué distingue su universo artístico?
Su surrealismo es absolutamente personal. Sus composiciones poseen un extraordinario rigor técnico y establecen un diálogo constante con las bellas artes: el teatro, la música, la danza y la literatura aparecen transformados en imágenes de gran fuerza poética.

¿Qué lugar ocupa dentro del arte dominicano?
Mi artista predilecto sigue siendo Ramón Oviedo, seguido de Clara Ledesma, pero Jorge Noceda Sánchez ocupa un lugar muy especial entre los grandes maestros de la generación posterior a 1939. Su obra constituye uno de los lenguajes más originales desarrollados por un artista dominicano. Y, además de los artistas de la generación de 1939-1948, entran otros creadores entre mis favoritos como son Fernando Varela, José García Cordero, Eligio Pichardo, Jorge Severino, Cándido Bidó, entre muchos otros.

¿La historia del arte le ha otorgado el reconocimiento que merece?
No completamente. La ausencia de descendientes directos y la dispersión de su producción contribuyeron a que su figura quedara parcialmente relegada. Muchos historiadores ni siquiera conocían la dimensión de su trayectoria. Esta exposición busca precisamente corregir esa omisión.

¿Cómo se reunieron las obras de esta muestra?
Fue un trabajo complejo. Debido a la escasez de piezas disponibles, recurrimos a numerosos coleccionistas privados que generosamente aceptaron prestar sus obras al Museo de Arte Moderno. Sin esa colaboración, esta exposición no habría sido posible.

¿Qué espera que descubra el visitante?
Más que un artista desconocido, encontrará un creador adelantado a su tiempo. La museografía, concebida por Luis Tejada permite recorrer libremente la exposición y establecer relaciones entre las obras, favoreciendo una experiencia abierta y personal.

¿Qué aprendió usted durante este proceso?
Descubrí con mayor claridad la relación entre su pintura y las artes escénicas, así como detalles de su trayectoria que permanecían poco documentados. Cada investigación confirma que todavía queda mucho por estudiar sobre Jorge Noceda Sánchez.

¿Qué responsabilidad tienen los coleccionistas privados?
Una enorme. Nos corresponde preservar el patrimonio artístico, recuperar obras que se encuentran fuera del país y apoyar tanto a los grandes maestros como a las nuevas generaciones. También debemos contribuir con museos, publicaciones e investigaciones. Coleccionar implica asumir un compromiso con la historia cultural del país.

¿Qué espera que ocurra después de esta exposición?
Confío en que marque un antes y un después en la valoración de Jorge Noceda Sánchez. Su obra merece ocupar el lugar que le corresponde dentro de la historia del arte dominicano y abrir nuevas investigaciones sobre su legado.

Consideración
Comprar arte puede hacerlo cualquiera. Un coleccionista investiga, estudia y desarrolla un proyecto con una visión histórica”.

Opinión
La obra de Jorge Noceda Sánchez constituye uno de los lenguajes más originales desarrollados por un artista dominicano”.

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